Por: Níkolas Stolpkin
Reconfiguración del Nuevo Orden Mundial
El mundo hoy está siendo testigo de la caída estrepitosa de un imperio. El presente conflicto en Medio Oriente viene a representar la continuidad del desarrollo o traspaso de poder a la reconfiguración del Nuevo Orden Mundial que habrá de liderar Asia (China-Rusia-Irán) en el presente siglo.
Si el primer gran movimiento tectónico para el desarrollo del Nuevo Orden Mundial habría de comenzar en Ucrania (2022), el segundo gran movimiento, y más peligroso, se está desarrollando ahora en Irán.
El tercer movimiento (y último) se podría desarrollar en Taiwán, y podría ser el movimiento tectónico más silencioso de todos.
China está observando con atención la caída de un gigante sin siquiera tener ninguna implicancia directa.
Estabilizado el conflicto en Irán o finalizado, la toma de Taiwán podría ser un mero trámite, con poca o nula resistencia. EE. UU., después del presente agotamiento, ¿querrá ir a “defender” a Taiwán junto a sus aliados, contra una China llena de “frescura” en el ámbito militar? Si sus aliados acérrimos no han querido acompañar a EE. UU. frente a Irán, ¿querrán acompañar esta vez a EE. UU. si China decidiera tomar Taiwán?
Toma de conciencia de Europa
A partir de lo que está aconteciendo en Medio Oriente, Europa debería tomar más conciencia de lo que significa tener bases militares de EE. UU. en el continente (que no son pocas).
Si el día de mañana los EE. UU. decidieran retirarse de la OTAN, ¿habrá de sobrevivir la OTAN? ¿Las bases militares estadounidenses en el continente, seguirían funcionando? Y si fuera el caso de que EE. UU. se retirara de la OTAN, pero al mismo tiempo siguiera prestando ayuda militar a Ucrania… ¿cuál sería la posición de los europeos si Rusia llegara a tener como objetivos las bases militares de EE. UU. en Europa, en tales circunstancias?
Humillación sobre humillación
Todo podría indicar que el conflicto con Irán no habrá de terminar tan pronto como los agresores (EE. UU. e Israel) habrían de calcular.
Lo que pudieron haber ignorado los agresores era que Irán se había preparado más de dos décadas para este momento, y ahora no están dispuestos a detenerse hasta ver cumplido sus objetivos: garantías de que no habrán de ser nuevamente agredidos, salida total de las bases militares estadounidenses de la región, indemnización por los daños causados, etc., …
Los países del Golfo Pérsico, a medida que se está desarrollando el conflicto, están comprendiendo que EE. UU. no puede garantizar la seguridad de nadie; que su presencia militar en la zona solo garantiza desestabilización, si su principal fin es garantizar la seguridad de Israel. (Acá Europa debería tomar nota).
Ahora toda la región del Golfo está bajo la presión de los ataques constantes de Irán. El paraíso de la opulencia en la región se ha trizado, y difícilmente podrá volver a lo que era antes.
EE. UU. e Israel ahora están atrapados en la vorágine de la guerra, que ellos mismos iniciaron y ahora no saben cómo salir sin dar la impresión de haber fracasado.
Lo que se inició con la eliminación de grandes líderes, al final no resultó como lo habían planeado. El liderazgo que habían eliminado al final terminó siendo rápidamente sustituido y, su poder, fortalecido. Pasó primero en el Líbano (Nasrallah) y después pasó con Irán (Alí Jameneí).
EE. UU. quizá pensó que, así como había sucedido con Venezuela, con Irán había de suceder lo mismo; pensaron que, decapitado el liderazgo, rápidamente había de terminar en un liderazgo sumiso a los intereses de EE. UU. (e Israel). Pero se equivocaron y se encontraron con una respuesta que nunca se habían imaginado por parte de Irán.
Hoy la presencia estadounidense en Medio Oriente está siendo humillada de una manera tal que está lejos de terminar.
Equipos que cuestan millones y millones de dólares están siendo abatidos día a día por equipos de miles de dólares.
Bases militares, embajadas, centros de inteligencia, radares, drones, aviones militares, etc., están dentro de los objetivos justos de Irán para poder golpear los intereses de EE. UU. e Israel.
Tanto llega a ser la humillación que el propio EE. UU. se ha encontrado con la negativa de participar por parte de los países de la OTAN.
Pero la humillación, en todo caso, no deja de lado a Israel. La presente humillación le podría significar a uno la salida total de su presencia militar en el Medio Oriente y al otro el fin de un proyecto expansionista-supremacista en la región.
Si algo se dieron cuenta en Irán, cuando Israel y EE. UU. decidieron atacarlos en junio de 2025 (en la denominada “Guerra de los Doce días”), es que los sistemas de defensa israelíes no eran impenetrables y que pudieron haber hecho mucho más daño.
Ahora que se desató la nueva agresión hacia Irán, iniciada el pasado 28 de febrero, Irán pareciera no tener el menor interés en parar hasta que se pueda garantizar que no se habrá de molestar más.
Ajuste tectónico del Poder
Lo que estamos observando, para poder recalcar lo anterior, es el cambio de Poder a manos de Asia, iniciado en Ucrania (2022), desarrollándose actualmente en Irán (la parte más dura), y que bien podría terminar en Taiwán con la posible inmovilidad de EE. UU. y sus aliados.
La posible toma de Taiwán, por parte de China, podría dar por terminado el actual ajuste tectónico del Poder, configurándose así un Nuevo Orden Mundial con preponderancia asiática.
Ucrania representó para EE. UU., en conjunto con sus aliados de la OTAN y la Unión Europea, un gran impulso para frenar la significativa influencia rusa que se estaba desarrollando en Europa. Y al ver que sus aliados podrían seguir, por sí solos, con la tarea de “frenar” a Rusia, disminuyeron su primer impulso para después ir por Venezuela e intentar frenar la influencia china en el continente americano. En Ucrania el costo a pagar por los europeos fue alto (sigue siendo alto); en Venezuela el costo a pagar por los norteamericanos fue muy bajo.
Con Irán, el impulso de EE. UU. en compañía de Israel ha sido desastroso, y el costo a pagar, por ambos, está siendo exorbitante. La diferencia ahora es que con Ucrania pudo delegar el trabajo a sus aliados europeos; con Venezuela, al contrario, se pudo delegar el trabajo al propio gobierno venezolano (siendo muy obedientes desde un principio). Pero con Irán es tan distinto el caso que todavía no han podido controlar la situación, desde hace un mes, como para “delegar” el trabajo, por último, a Israel. Tanto EE. UU. como Israel, están atrapados en la espiral de la guerra, y será muy difícil salir dignamente de la misma.
Irán representa un duro golpe a las pretensiones de EE. UU. e Israel en la región. Tanto así, que podrían representar sus respectivas salidas dentro de la región. ¿Estamos ante el inicio del fin del proyecto de Israel en Medio Oriente? ¿Estamos ante el fin de la presencia militar estadounidense en Medio Oriente?
Después de que finalice la guerra contra Irán, será interesante cómo habrá de desarrollarse el debilitamiento a muerte de la influencia estadounidense en Asia.
Finalizada la guerra, o mientras se esté desarrollando, será muy difícil que EE. UU. y sus aliados quieran tomar cierto “impulso” si China decidiera tomar Taiwán por la fuerza. ¿Se estará, además, ante el final de la presencia militar estadounidense en Asia?
Factor clave: Yemen
Con la entrada en escena de Yemen, para apoyar a Irán, se complica más el asunto para los agresores, y pasa a formar parte de la ecuación estratégica de Irán contra EE. UU e Israel: Hezbolá en el Líbano y los grupos de resistencia en Irak.
A pesar de que la entrada de Yemen podría tener la impresión de una participación menor en comparación con el Hezbolá en el Líbano o la resistencia en Irak, lo cierto es que la carta que podría jugar Yemen podría zambullir aún más la crisis de los mercados si decidiera cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, paralelo al Estrecho de Ormuz, en la península Arábica.
El intento testarudo de EE. UU. e Israel por evadir la responsabilidad del fracaso
EE. UU. e Israel que iniciaron todo con la esperanza de que se habría de acabar pronto al alcanzar sus “objetivos”, al haber fracasado y perdido el control de la iniciativa, ahora tienen menos opciones para salir honrosos del atolladero que ellos mismos crearon. Persisten en evadir la responsabilidad de su propio fracaso.
Y la cuestión es muy clara: la guerra habrá de terminar cuando Irán, el país agredido, decida terminarla.
Difícilmente EE. UU. habrá de salir del conflicto y dejar solo a Israel. Podría ser una opción, pero una opción muy dañina para su imagen y reputación, y muy perjudicial para Israel, porque la guerra seguiría hasta ver la rendición de Israel.
Así que, la mejor opción que tienen EE. UU. e Israel para salir del atolladero, no es negociar directamente con Irán, eso no va a funcionar; no ha funcionado. EE. UU. e Israel necesitan de jugadores intermediarios creíbles, tales como China y Rusia, potencias con fuerte influencia en Irán. No tienen más opciones que esa, si lo que se busca es detener la guerra y que no pueda escalar más. Es el momento adecuado para entrar en escena y evitar cualquier ataque nuclear contra Irán por parte de los perdedores. Irán tiene todo el derecho a ganar en esas futuras negociaciones, que en el fondo habrá de significar el triunfo del Bloque Capitalista Oriental sobre el Bloque Capitalista Occidental. China y Rusia deberían aprovechar este momento para terminar de configurar el Nuevo Orden Mundial con preponderancia asiática. El conflicto con Irán debería ser aprovechado para sentar las bases del Nuevo Orden Mundial. El asunto Irán es lo principal que debe estar sobre la mesa: satisfacer plenamente los intereses del vencedor. Pero también (sobre la mesa) debería aprovecharse de resolver el asunto Ucrania y el asunto Taiwán. Rusia y China saben bien que EE. UU. está muy debilitado, por lo que debieran ser capaces de hacerle entender la situación en la que se encuentran, sin necesidad de buscar el choque.
Rusia y China deberían decir a EE. UU. algo como: “señores, ya ven hasta donde han llegado con todo esto. Están tan agotados y arruinados que no creemos que quieran seguir jugando en Ucrania o en Taiwán, ¿verdad? Lo mejor será que lleguemos a un acuerdo: no más bases militares en Medio Oriente; no más mesadas y ayuda militar a Israel, Ucrania y Taiwán; levantar las sanciones tanto a Irán, como a nosotros. Las bases militares en Asia deben salir a futuro de forma programada. Tengan en cuenta que, si sus amigos no quisieron participar en su incursión atrevida en Irán, menos querrán participar en una incursión por Taiwán, ¿no? Y si se llegaran a apartar de la OTAN, tal como lo han expresado últimamente, sería perfecto para la futura desintegración del organismo y la propia Unión Europea en beneficio de una Europa más independiente, soberana y responsable. La salida de sus bases militares en Europa sería ya algo natural, sin necesidad de ser expulsados. Señores, es hora de ir a casa. Pero en ningún caso significa que no podamos trabajar juntos. Nosotros necesitamos de ustedes, tal como ustedes necesitan de nosotros”.
Algo a tener muy en cuenta
Acabe como acabe la presente guerra contra Irán, todos debemos saber quiénes fueron los agresores desde el principio contra el pueblo y el liderazgo de Irán: EE. UU. e Israel, que junto a sus Medios de Comunicación (Medios de Propaganda) vendieron al mundo aquello de que Irán “estaba a punto de fabricar la bomba atómica” y que había que “prevenir” aquello.
Los primeros “objetivos”: destruir la capacidad nuclear de Irán. Pero como todos sabemos que han ido de fracaso en fracaso, sus “objetivos” han ido cambiando para ir tapando cada fracaso: destruir su capacidad nuclear, destruir su capacidad de lanzamiento de misiles, acabar con el régimen de Irán… Ahora último se han inventado un nuevo “objetivo”: evitar la amenaza a los vecinos por parte de Irán y eliminar su capacidad destructiva. Mañana ¿qué nuevos objetivos habrán de inventar?
También hay que tener bien en cuenta que, quienes están atacando hoy descaradamente a civiles, escuelas, universidades, sitios arqueológicos, hospitales, etc., son los EE. UU. e Israel, dos potencias nucleares, y con el silencio cómplice de los Grandes Medios de Comunicación, la Unión Europea, múltiples estructuras internacionales, etc. Crímenes de guerra que no se deberían olvidar, tal como los que ha venido cometiendo impunemente Israel contra el pueblo palestino.
No olvidar
Y para cerrar, habrá que preguntarse si actualmente habrá parajes “turísticos” para ver cómo caen los misiles iraníes sobre Israel, tal como los israelíes tenían para ver cómo bombardeaban al pueblo palestino. ¿O acaso ya nos olvidamos de aquellas miserables escenas?
