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Alejandro Nadal

Alejandro Nadal es economista. Profesor investigador del Centro de Estudios Económicos y de “El Colegio de México”, colabora regularmente con el cotidiano La Jornada. Es, además, miembro del consejo edi- torial de Investigación Económica, una excelente revista de ciencias sociales dirigida por el economista mexicano Ignacio Perrotini.

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Poder y política en los tiempos de la crisis

Por: Alejandro Nadal

La idea de que el mercado libre surge ‘naturalmente’ (y su corolario que cualquier intervención estatal sobre las relaciones de mercado es ‘artificial’) es falsa y peligrosa. La realidad es que el mercado es una criatura del poder del estado. Los arquitectos de la nueva generación de acuerdos comerciales lo saben bien.

Hoy se están negociando en secreto los dos acuerdos comerciales más grandes de la historia del neoliberalismo: el Acuerdo transpacífico de asociación económica (ATP) y la Asociación transatlántica para el comercio y la inversión (ATCI). Son acuerdos extraños porque después de la gran orgía de liberalización comercial de los años noventa es difícil concebir qué más se puede hacer para “abrir las puertas del libre comercio”. La retórica sobre“desatar las fuerzas del crecimiento económico” se antoja anacrónica en el contexto de una globalización neoliberal que desembocó en el estancamiento y la crisis. Y es que los nuevos acuerdos no tienen casi nada que ver con el “libre comercio” y casi todo con el objetivo de acrecentar y consolidar el poder de las corporaciones gigantes que dominan la economía del planeta.

Keynes hidráulico

Por: Alejandro Nadal

El mensaje central de la obra de Keynes puede resumirse en una frase: las economías capitalistas son intrínsecamente inestables. Pero esa conclusión, a la que Keynes llegó en 1936 después de un tortuoso recorrido, siempre fue inaceptable para los poderes establecidos.

En 1949 William Phillips construyó un modelo de la economía de Inglaterra. El dispositivo construido por el entonces estudiante de la London School of Economics (LSE) era una computadora analógica que pretendía simular el comportamiento de la economía inglesa a través de mecánica de fluidos.

La máquina de Phillips recibió el nombre de MONIAC (“Computadora analógica del ingreso nacional monetario”). El aparato medía más de dos metros de altura y estaba compuesto de varios tanques de plástico conectados por un sistema de mangueras, válvulas y bombas. Los flujos económicos estaban representados por agua de colores y se regían, supuestamente, por rigurosos principios económicos.

Libertad, igualdad, fragilidad: el diálogo Stiglitz-Varoufakis

Por: Alejandro Nadal

El 16 de septiembre de 1992 los especuladores forzaron la devaluación de la libra esterlina. Inglaterra buscaba mantener la paridad en 2.7 marcos por libra esterlina. Pero ese objetivo era insostenible porque su tasa de inflación era superior a la de Alemania. Los especuladores no perdieron tiempo. A pesar del incremento de las tasas de interés en Londres, George Soros y otros pasaron a la ofensiva. El Banco de Inglaterra perdió la batalla y Soros se embolsó más de mil millones de dólares, convirtiéndose en campeón de la especulación en los mercados de divisas.

En 2009 Soros donó 50 millones de dólares para crear el Instituto de Nuevo Pensamiento Económico (INET, por sus siglas en inglés) y permitir a una nueva generación de economistas afrontar los desafíos del siglo XXI. El balance de los primeros años de vida del INET es desigual y está lejos de haber generado grandes cambios en el pensamiento económico. La semana pasada organizó una conferencia en París con el curioso título “Libertad, igualdad y fragilidad” (ineteconomics.org).

BRICS y la fábrica de mitos

Por: Alejando Nadal

En el primer año de este siglo se inventó el acrónimo BRIC. La abreviatura se componía de las iniciales de cuatro países cuyas economías eran consideradas potencias emergentes: Brasil, Rusia, India y China.

En 2003 Goldman Sachs pronosticaba que en cuarenta años los países del BRIC tendrían un papel preponderante en las finanzas, comercio, industria, ciencia y tecnología a escala mundial. Su producto interno bruto rebasaría al del G6 para esos años (Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Inglaterra e Italia). De acuerdo con esas proyecciones, cada integrante del BRIC dejaría atrás a las economías del G-6, salvo la de Estados Unidos (que sólo sería superada por China).

Sudáfrica: del apartheid a los BRICs

Por: Alejandro Nadal

En 1964 Nelson Mandela fue capturado, juzgado y condenado a cadena perpetua. El golpe dio la impresión de que el movimiento antiapartheid había sido aplastado definitivamente. Parecía que las fuerzas de seguridad del régimen racista en Sudáfrica podrían hacer frente a cualquier nuevo intento de rebelión. Los inversionistas del Reino Unido, Francia y Estados Unidos incrementaron su presencia en Sudáfrica.

Las cosas cambiaron en los años setenta. La resistencia antiapartheid recibió un nuevo impulso con el retiro de Portugal de Angola y Mozambique. Las fuerzas armadas de Sudáfrica y de Zaire (apoyadas por Estados Unidos) trataron de evitar que el izquierdista MPLA tomara el poder en Angola. Sólo la intervención de Cuba evitó la caída de Luanda en manos de los agentes de Estados Unidos y del régimen racista en Pretoria.

Recuperar la política económica

Por: Alejandro Nadal

Para decirlo suavemente, el desempeño del capitalismo a escala mundial ha dejado mucho que desear. De manera más clara, frente a nuestros ojos tenemos un desastre desarrollándose en cámara lenta. No sólo el crecimiento ha sido mediocre y el problema de la desigualdad se ha agravado, sino que las crisis se hicieron más comunes y agudas. Los desequilibrios económicos mundiales se intensificaron y hoy constituyen uno de los factores más importantes de inestabilidad e incertidumbre. El sector financiero se expandió de manera absurda y en lugar de que las agencias reguladoras le tengan bajo control, pudo someter a la política económica a sus necesidades.

Frente a este panorama se fue consolidando algo muy engañoso: la idea de que las economías nacionales son entidades que se auto-regulan, que mantienen equilibrios saludables y casi bajo ninguna circunstancia requieren de la intervención del gobierno para enderezar el camino. Esta idea es muy vieja entre los economistas que mantuvieron la fe en las virtudes del mercado. Esos economistas en muchos casos estuvieron muy bien apoyados por contribuciones millonarias que les permitieron “amplificar el mensaje sobre la libertad de los mercados”. Un buen ejemplo es el de Milton Friedman y, en especial, en su libro Capitalismo y libertad, pieza literaria de extraordinaria debilidad intelectual y brutal virulencia ideológica. No por nada fue uno de los libros de cabecera de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.

De Keynes a Roosevelt: reparar el mal

Por: Alejandro Nadal

El 31 de diciembre de 1933 el economista John Maynard Keynes dirigió una carta abierta a Franklin Roosevelt, el único presidente de Estados Unidos que se ha enfrentado al capital financiero. Si Keynes estuviera vivo, este fin de año habría enviado a Obama una carta parecida. Considerando el estado actual de la economía mundial, y no sólo la estadunidense, es importante recuperar los puntos medulares de esa misiva.

Escribió Keynes al mandatario: "Usted se enfrenta a una doble tarea: recuperación de la crisis y la aprobación de reformas económicas y sociales que debieron haber sido introducidas hace mucho. El objetivo de la recuperación es incrementar el producto y el empleo. En nuestro mundo el producto se destina a ser vendido y su volumen depende del poder de compra que le hará frente en el mercado. Un incremento en el producto requiere de por lo menos uno de tres factores. Las personas deben ser inducidas a gastar una mayor parte de su ingreso, o las empresas deben ser persuadidas, ya sea por una mayor confianza o por una menor tasa de interés, a contratar más personal y así crear más ingresos en manos de sus empleados. Alternativamente, la autoridad pública debe ser llamada a crear ingresos adicionales a través del gasto público. Cuando los tiempos son malos no se puede esperar que el primer factor funcione a una escala adecuada. El segundo factor no podrá operar sino hasta que el gobierno haya revertido la situación a través del gasto público. En consecuencia, el mayor impulso para salir del bache sólo puede provenir del tercer factor."

Sudáfrica: la destrucción del sueño democrático

Por: Alejandro Nadal

Durante el siglo XX las luchas por la emancipación popular en África fueron un referente político clave a escala mundial. Particularmente importantes fueron los movimientos de liberación en países como Argelia, Namibia, Tanzania, Zimbabwe, Sudáfrica, Angola y Mozambique. Esas históricas gestas marcaron el proceso de descolonización y en plena guerra fría, algunas transformaron el paisaje africano en campo de batalla. En ese contexto, la ofensiva contra el apartheid en Sudáfrica se convirtió en símbolo del combate contra la injusticia en todas sus formas.

El asesinato de 34 mineros que protestaban por las miserables condiciones de trabajo en la mina de platino de Marikana recuerda la represión en los peores días del apartheid. La mina es operada por la empresa Lonmin, uno de los productores más grandes de platino en el mundo. Este trágico episodio revela que el proyecto político del neoliberalismo, desde México hasta Sudáfrica, es convertir el mundo en un estado policiaco.

Su apellido es ‘Crisis’

Por: Alejandro Nadal

¿Cuándo fue la última vez que una economía capitalista se mantuvo en expansión y en armonía social? Parece que hay que hacer un buen ejercicio de memoria porque no es fácil recordar semejante episodio de placidez. Y sin embargo, en el imaginario social perdura la creencia de que en una época perdida que habría que recuperar, el capitalismo pudo hacer entrega de buenos resultados. Quizás el anhelo profundo del ser humano es ese mundo de paz, bienestar y justicia. Pero esa aspiración no significa que ese mundo anhelado sea posible bajo la feroz regla del capital.

Escándalo Libor: la lucha entre tiburones

Por: Alejandro Nadal

¿Manipulaciones sobre la tasa de interés? Es un tema aburrido, pero el escándalo que involucra al banco inglés Barclays por la manipulación de información para fijar la tasa Libor afecta la vida cotidiana de miles de millones de personas en todo el mundo. El episodio revela una vez más que los agentes del mundo financiero se despachan con la cuchara grande. La investigación de las agencias reguladoras busca tapar con un dedo el deslumbrante resplandor de las mentiras y canalladas de los banqueros.

Vamos por partes. El sector financiero y sus comparsas en el mundo académico han buscado hacer creer, desde hace más de cien años, que la tasa de interés es una variable que se determina en el mercado de fondos prestables. Es decir, se ha difundido la fábula de que en una economía capitalista la tasa de interés es el precio que pone en equilibrio la oferta y demanda de fondos (hechas por los ahorradores y los inversionistas). De acuerdo con esta visión, los bancos sólo desempeñan una función de intermediación que es remunerada (por las diferencias entre las tasas activas y pasivas de interés). Un mecanismo de mercado impersonal, análogo al del mercado de manzanas, realiza el equilibrio entre oferta y demanda y determina la tasa de interés.