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Emir Sader

Sociólogo y politólogo brasileño, es coordinador del Laboratório de Políticas Públicas de la Universidade Estadual do Rio de Janeiro (Uerj).

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Vencer la batalla de las ideas

Por: Emir Sader

“Y cuando finalmente la izquierda llegó al gobierno, había perdido la batalla de las ideas”.  La afirmación de Perry Anderson sintetiza el mayor desafío para los que queremos superar y sustituir al neoliberalismo en todas sus dimensiones.

Significa que el neoliberalismo ha fracasado como propuesta económica, lo cual abre la posibilidad para que la izquierda aparezca como alternativa de gobierno. En el caso de que llegue al gobierno, tendrá que enfrentarse a toda la herencia maldita del neoliberalismo: recesión, debilitamiento del Estado, desindustrialización y, entre muchas otras, fragmentación social.

La ultraizquierda fracasó

Por Emir Sader

Desde finales del siglo pasado y, sobre todo desde comienzos de este siglo, se han instalado en América latina gobiernos que son producto del fracaso del neoliberalismo. En la última década del siglo XX, amplios movimientos han resistido a los gobiernos neoliberales, hasta que, llegada la hora de construir alternativas, hubo diferencias en el seno de la izquierda.

Algunos han preferido distanciarse de esa construcción, tanto con eslóganes de impacto –“que se vayan todos”, de piqueteros argentinos– como con visiones intelectualistas –“autonomía de los movimientos sociales” o “cambiar el mundo sin tomar el poder”. Otros se han lanzado a la disputa de la hegemonía en la sociedad, construyendo alternativas nuevas, como en Ecuador y en Bolivia, o concentrando fuerzas en alternativas de la resistencia al neoliberalismo, como en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay.

El Neocolonialismo Intelectual

Por: Emir Sader

La izquierda occidental tuvo siempre un fuerte acento eurocentrista. Las mismas definiciones de izquierda y de derecha de Europa se han difundido por todo el mundo.

La izquierda europea fue básicamente socialista –o socialdemócrata– y comunista. Tenía como componentes esenciales sindicatos y partidos políticos –con representación parlamentaria, disputando elecciones, aliados entre sí. Y grupos más radicales, en general trotskistas, que eran parte del mismo escenario político e ideológico.

Como uno de sus componentes –que se volvería un problema–, el nacionalismo fue clasificado como una ideología de derecha, por su modalidad chovinista en Europa. La responsabilidad atribuida a los nacionalismos en las dos guerras mundiales ha consolidado esa clasificación.

No hay para todos

Por: Emir Sader

Eso decía el lema de campaña del Partido Popular (PP) en Cataluña en las últimas elecciones. Malthusianamente, está claro que quedan afuera los más frágiles, los más necesitados.

Es la versión siglo XXI de la temática neoliberal de la “gobernabilidad”: los derechos afirmados legalmente vuelven ingobernables los estados. Hay desequilibrio entre cabezas y sombreros. En lugar de producir más sombreros, cortan cabezas.

A eso está reducido el capitalismo en su era liberal de mercado. Triunfan los más competentes, los más listos, los que han acumulado fuerza y riqueza para competir en mejores condiciones. Los otros quedan condenados a su incompetencia. O, como decía un ex ministro de Brasil: “El problema de los pobres es que tienen amigos pobres”.

Algunas tesis equivocadas sobre América Latina (y el mundo)

Por: Emir Sader

La crisis actual significó el fin del neoliberalismo, de la hegemonía norteamericana y conducirá al fin del capitalismo.

–La mayor equivocación de esta visión es considerar que un modelo, una hegemonía o un sistema social termina sin que sea derrumbado y sustituido por otro cuando el sur del mundo –u otro bloque– proponga alternativas y sea capaz de construirlas. El neoliberalismo no ha terminado, se modera con grados de apoyo estatal.

Es el Estado

Todo el extenso debate político e ideológico de las últimas décadas tiene al Estado como centro. Incluso cuando se intenta excluirlo, él vuelve como convidado de piedra, como sujeto oculto, que buscó tornarse invisible. El período actual fue abierto con el triunfo del diagnóstico neoliberal de que la economía se había estancado por las excesivas regulaciones impuestas por el Estado.

Según este diagnóstico, el Estado, de inductor del crecimiento económico se había tornado en obstáculo; de solución, se había transformado en el centro de la crisis. De ahí la propuesta de cuanto menos Estado, más crecimiento económico; del paso de un Estado regulador a un Estado mínimo, que en la práctica abría el camino para tener más mercado.

América Latina y el período histórico actual (II y final)

La crisis hegemónica se prolongará por un buen tiempo en el continente, entre el viejo mundo ya superado, pero que insiste en sobrevivir, y un nuevo mundo que está luchando para subsistir –el de los gobiernos post neoliberales. Las próximas elecciones, en particular en Brasil, Bolivia, Uruguay y Argentina, definirán si estos gobiernos constituyen un paréntesis en la larga serie de gobiernos conservadores o si se consolidarán en la profundización y construcción de alternativas.

América Latina y el período histórico actual (I)

La crisis hegemónica se prolongará por un buen tiempo en el continente, entre el viejo mundo ya superado, pero que insiste en sobrevivir, y un nuevo mundo que está luchando para nacer –el de los gobiernos post neoliberales. Las próximas elecciones –en particular en Brasil, Bolivia, Uruguay y Argentina– definirán si estos gobiernos constituyen un paréntesis en la larga serie de gobiernos conservadores o si se consolidarán en la profundización y construcción de alternativas.