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Para tener en cuenta

Hacer recuento del pasado para andar con paso firme en el futuro

Japón acaba de experimentar la subida al poder de un nuevo primer ministro. Los múltiples cambios de jefe de Gabinete del país en años recientes han hecho oscilar su política y causado dificultades en las relaciones con China. El nuevo Gabinete japonés se enfrenta a las arduas tareas de superar las secuelas del accidente nuclear en Fukushima y realizar la reconstrucción tras el sismo. Los japonses, por su parte, anhelan mejorar la vida y recuperar la economía. El autor de este artículo desea sinceramente que la situación política japonesa se mantenga estable y que sus diseñadores de políticas se decanten por las opciones correctas.

Durante los 126 años trasncurridos desde 1885, cuando Ito Irobumi asumió el cargo del jefe del Gabinete, 62 políticos han ocupado el cargo de primer ministro, uno por cada dos años. Durante el período comprendido entre 1885 y 1945, cuando Japón se mantuvo bajo la dominación militar, de los 30 jefes de Gobierno en esos 60 años, 15 provenían de la Marina de Guerra y el Ejército, y tres de ellos fueron asesinados en su mandato. Desde 1945, tras la Segunda Guera Mundial, hasta el fin de la Guerra Fría, en los 90, el país se encontró en un estado de desarrollo pacífico. Durante los 21 años desde 1990 hasta hoy, cuando Japón ha entrado en una fase de turbulencia política, 15 políticos han asumido el cargo de primer ministro, uno por cada año y medio, aproximadamente.

Históricamente, los cambios han respondido a la ausencia de personas que resuelvan los graves problemas de la política estatal nipona, asumiendo la resposabilidad por ello. Como consecuencia, la situación fue de mal en peor, generando severos daños a los países vecinos. En los 14 años de 1931 a 1945, un total de 14 políticos asumieron el cargo, a razón de uno por año. En esa época, bajo dominio del emperador y el cuartel general del Ejército, reinaba un ambiente de frenético militarismo. En la mayoría de los casos, el cambio del primer ministro significaba la escalada de la guerra de agresión contra otros países.

Las actuales circunstancias son diferentes. Sin embargo, llama la atención que desde la década de los 90 hasta hoy, tras subir al puesto del primer ministro, algunos políticos japoneses se han dejado llevar por la corriente derechista interna, e incluso han echado leña al fuego, aprovechando el nacionalismo para ganar popularidad. Como consecuencia, se han tensado las relaciones con los países vecinos y se ha dañado el sentimiento amistoso entre las respectivas sociedades, dejando como saldo amargas lecciones.

Las actuales circunstancias son diferentes. Sin embargo, llama la atención que desde la década de los 90 hasta hoy, tras subir al puesto del primer ministro, algunos políticos japoneses se han dejado llevar por la corriente derechista interna, e incluso han echado leña al fuego, aprovechando el nacionalismo para ganar popularidad. Como consecuencia, se han tensado las relaciones con los países vecinos y se ha dañado el sentimiento amistoso entre las respectivas sociedades, dejando como saldo amargas lecciones.

La interacción entre el sistema electoral, las enconadas disputas partidistas, la política pecuniaria y el ambiente internacional constituyen las principales razones para las actuales turbulencias políticas y los frecuentes cambios de primer ministro. Si se hace un recuento histórico se comprobará que, de 1945 a 1980, un lapso de relativa estababilidad política, se registró un crecimiento económico comparativamente rápido en el país. En la etapa de 1990 al 2011, la agitación política se ha entronizado en el país, donde han predominado efímeros mandatos del Gabinete, en medio del estancamiento de la economía, e incluso de su crecimiento negativo. Es necesario realizar estudios ulteriores para revelar las causas internas de esta situación.

Cabe augurar una nueva oportunidad para mejorar las relaciones entre China y Japón en 2012, año del 40º aniversario de la normalización de las relaciones diplomáticas bilaterales. Las palabras y acciones de los líderes japoneses tienen influencia muy importante sobre las relaciones bilaterales. Para el futuro desarrollo sano de esas relaciones es necesario que los miembros del nuevo Gabinete japonés y los funcionarios de otros departamentos pertinentes repasen los cuatro documentos políticos referentes a las relaciones bilaterales, conozcan los principios de tales lazos, sobre lo cual existe un consenso, y observen estrictamente estos principios para garantizar la continuidad y crédito políticos. Siempre que conozcan profundamente el origen y desarrollo de los importantes problemas en las relaciones bilaterales y los esfuerzos de los líderes de la vieja generación de ambos países para el desarrollo de las relaciones bilaterales y sinteticen las experiencias y lecciones, se conseguirán progresos en las relaciones bilaterales.

Japón es una gran nación y su pueblo está impregnado del colectivismo y del espíritu de sacrificio. La historia ha mostrado que al persistir por el camino correcto, la nación nipona pondrá en pleno uso su superioridad y obtendrá notables éxitos. De otra manera, sufrirá derrotas. El destino de Japón depende de las opciones de sus políticos.


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