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Análisis de interés

¿“Post-Ilustración” o “Post-Ideología”?

La crisis financiera internacional ha cambiado el mapa económico mundial. En el campo ideológico también ha dejado una profunda huella. La ola generada por la crisis de la deuda en EE.UU. y Europa ha llevado a una nueva reflexión acerca de las grandes problemáticas como los modelos de desarrollo, los sistemas políticos y los valores fundamentales.

“¿Puede la democracia resolver los problemas económicos de Occidente?”

La revista estadounidense Time no sólo se atreve a formular en su sitio web esta pregunta que “la mayoría de los occidentales no estarían dispuestos a considerar”, sino que al mismo tiempo también propone una respuesta casi negativa. Para el autor del artículo, los políticos estadounidenses no se han comprometido a resolver el problema del desempleo, reconstruir la infraestructura o aumentar la competitividad del país en el futuro, porque están demasiado preocupados porque se han alejado del electorado e incluso no pueden llegar a un acuerdo de fondo sobre ninguna cuestión.

“El objeto de ocupar un cargo público, no es quedarse en ese cargo para siempre”. La verdad de estas palabras es evidente. Sin embargo la “política electoral” ha restringido el espacio de acción de quienes están en el poder. Estos “sabios” indiferentes hace tiempo que difícilmente proponen una receta viable.

En este contexto, “el pensador político más influyente de la historia”, Confucio, entró una vez en el campo visual de Occidente.

“El gobierno debería estar a cargo de eruditos de influencia. Para lograr el beneficio público, ellos pueden hacer a un lado sus intereses e inclinaciones personales”. Algunos occidentales han descrito el pensamiento de Confucio con sus propias palabras, confirmando plenamente la exactitud de la esencia de su espíritu. Sin embargo, para ellos, el principio de “gobernar para el pueblo” es muy bello, pero lamentablemente tiene poca viabilidad en la práctica.

Sin una conexión a nivel moral, los antiguos sabios chinos aparentemente son incapaces de ayudar a que los occidentales salgan de las dificultades de su sistema político.

Cabe señalar que los occidentales no quieren llevar a cabo una reflexión global sobre su sistema político, porque ellos “y su sistema democrático están fusionados”. Las dificultades económicas incluso han reforzado este sentimiento de superioridad moral, y han aumentado las ventajas institucionales del modelo occidental:

“Los problemas sociales que ocurran ocasionalmente en los países occidentales no cuentan para nada, pues son una excepción a la regla”;

“El modelo occidental es la única respuesta satisfactoria para la resolución pacífica de un problema político de la humanidad como lo son los conflictos de intereses individuales”;

“Incluso si el modelo organizacional de la sociedad occidental parece tener defectos, sigue produciendo resultados incomparables”……

Palabras tan bellas como “democracia”, “libertad” y otras, se usan sólo para autodescribirse, mientras que juicios severos como “régimen autoritario” o “amenaza futura” son regalos para la llamada “competencia”. Estos halagos eran los mismos antes de la crisis.

Esta superconfianza en sí mismos en tiempos de dificultades da mucho que pensar.

Es desconcertante que en la “reflexión” de algunos occidentales surjan indicios de ataque dirigidos a las economías emergentes como los países del BRIC, por ejemplo:

“La distribución de la riqueza significa que la mayoría de la gente vive por debajo de la media. Sin embargo, los ingresos en los países del BRIC esta muy por debajo de la media, porque la desigualdad es aún más grave”;

“Debido a los esfuerzos de Pekín por mantener el crecimiento económico, elevar los salarios y estabilizar los empleos, al igual que en EE.UU., en China también hay un problema de la deuda pública con un gran riesgo potencial”;

“Juzgar el éxito del modelo organizacional de la sociedad a través de la riqueza creada por la misma sociedad, es como juzgar el sentido de la sociedad humana a partir de estándares mediocres”

“La nueva dirección de la política mundial irá de acuerdo con la nueva dirección de la economía. La fuerza económica y las ambiciones políticas se unen”……

Palabras tan bellas como “democracia”, “libertad” y otras, se usan sólo para autodescribirse, mientras que juicios severos como “régimen autoritario” o “amenaza futura” son regalos para la llamada “competencia”. Estos halagos eran los mismos antes de la crisis.

El New York Times recientemente publicó un artículo titulado The Elusive Big Idea (La gran idea inasible). En él, el autor señala: “No es un secreto, especialmente aquí en EE.UU., que vivimos en la era de la post-Ilustración, en la que la razón, la ciencia, la evidencia, el argumento lógico y el debate han perdido la batalla en muchos campos, y quizás también en la sociedad, para dar lugar a la superstición, la fe, la opinión y la ortodoxia”. Podríamos decir que estas palabras ponen el dedo en la llaga.

“Post-Ilustración” hace referencia a un modo de pensamiento que ya no hace uso de la reflexión racional. “Post-Ideología” quiere decir que hemos dejado de pensar. De hecho, a veces parece que no hay diferencia entre ambos términos.


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