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Comunicados y Cartas

Entregando principios, ahora Julián Conrado saltando la talanquera

JULIÁN CONRADO, cantautor revolucionario colombiano, que durante 27 años ha combatido al fascismo con su voz y su fusil, ha sido detenido en Venezuela, en un operativo conjunto entre agentes del DAS, entrenados por el Mossad, y policías venezolanos que dicen llamarse bolivarianos.

El Ministerio del Interior de Venezuela, el mismo que recibió de Santos la orden de detener ilegalmente en Caracas a nuestro director Joaquín Pérez Becerra, ha operado también contra “Julián”, como es conocido por los revolucionarios del continente.

Inmediatamente después de su captura, otro ministerio venezolano nefasto, el de Comunicación, dio la orden al llamado Sistema Nacional de Medios Públicos, de no ahondar en detalles sobre quién es Julián, y las circunstancias de su captura. Los que dicen ser los medios revolucionarios de Venezuela, callan ante otra entrega más que hace el gobierno de Hugo Chávez, al gobierno genocida e imperialista de Colombia, en cabeza de Juan Manuel Santos, de un revolucionario connotado y querido por el pueblo luchador de la Nueva Colombia.

La entrega de revolucionarios a sus perseguidores ya no es el resultado de encerronas, trampas, o conjuros contra un presidente bienintencionado que es asaltado en su buena fe, como la propaganda de Miraflores quiso hacer ver la entrega de Joaquín. Entregar revolucionarios a Colombia es ahora una política del mal llamado gobierno bolivariano, que cada vez que entrega a un luchador, a un verdadero hijo de Bolívar, a un antiimperialista de palabra y de acción, de guitarra y de fusil como Julián Conrado, está entregando sus principios. El seudo gobierno revolucionario de Chávez salto la talanquera y esto debe abrir un debate profundo entre las fuerzas revolucionarias que integran este proceso, de lo contrario quedarán como cómplices de esta ignominia de la seudo resolución.

La llamada Revolución Bolivariana en Venezuela hace agua, desilusiona, decepciona, pierde aliento revolucionario con este tipo de acciones inconsecuentes, y con la postura soberbia y cerrada, poco revolucionaria, de las instituciones implicadas y respaldadas por su líder.

El pueblo de Bolívar asiste sorprendido a un asalto de sus principios, por quienes se dicen los abanderados de una revolución que es soportada con sangre por sus campesinos, y por verdaderos luchadores que están cada día más indignados con la actitud de los rentistas y aburguesados vividores, que medran en las instituciones públicas de Caracas, en los ministerios, en los medios de comunicación y en su fuerza pública.

Julián Conrado, un hombre que le ha entregado su vida a la paz de Colombia; pero a la verdadera paz, a la que se consigue con la lucha, con la entrega diaria, entre campesinos, obreros, estudiantes y gente consecuente; un guerrero que sobrevivió al asedio militar yanqui e israelí al que está sometido el campo colombiano, hoy es apresado por los que se llaman bolivarianos, y será entregado a los enemigos de la paz, al estandarte del imperio en el continente, su cabeza de playa: el gobierno colombiano.

El mal llamado gobierno bolivariano se ha entregado a las ambiciones y perfidias de Santander, los gobernantes han marcado distancia de los revolucionarios, el verdadero pueblo de Bolívar mira como se cae ante sus ojos un telón rojo, y queda a la vista un rudo pragmatismo, unas razones de estado ligadas más a los intereses de Bogotá, que son crudamente mercantiles, que a las consignas de lucha de los campesinos y llaneros asesinados por el paramilitarismo enconado ya en Venezuela.

Mientras los falsos bolivarianos entregan a los luchadores, creyendo que con eso se ganan favores y espacios políticos en el continente, la patria grande se desvanece. Mientras Caracas calla por vergüenza o por cinismo, Bogotá celebra, pues la traición que se ha cometido sirve por partida doble a los intereses colombianos, al encarcelar a un revolucionario valioso, y al tiempo sembrar la discordia en medio de una revolución, hoy en entredicho y batiéndose entre ráfagas de vientos encontrados.

Desde la trinchera de ANNCOL llamamos a promover el debate abierto, y sin miedo, de las fuerzas revolucionarias en Venezuela, debate necesario para salvar este proceso. No más silencio cómplice, si nos toca que quemar el muñeco de Chávez lo haremos, porque a Chávez lo manda el pueblo de Venezuela, los revolucionarios de Venezuela estamos llamados a ejercer control político, NON a la autarquía entreguista de la burocracia petrolera infiltrada en el proceso. A los revolucionarios y revolucionarias del mundo los llamamos a organizar protestas en todas las representaciones diplomáticas de Venezuela en el mundo, estén donde estén.

Debate urgente!

Debate ya!

NON a la extradición de luchadores populares al régimen fascista colombiano.


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