// está leyendo...

Joyitas en la red

¡¡¡O somos bolivarianos o no somos un carajo!!!

Cada uno de los acontecimientos que en estos días se suceden en Venezuela, muestra claramente hacia dónde va la Revolución Bolivariana. De nuevo el gobierno de nuestro admirado Presidente Hugo Chávez, emite a través del MPPIJ, un comunicado que me pone los pelos de punta. Igual que el de Joaquín Pérez Becerra, esta vez anuncia la detención en suelo venezolano de un combatiente por la vida. Esta vez se trata de Julián Conrado, el Alí Primera de la insurgencia colombiana.

“Ya se iniciaron los trámites correspondientes para colocarlo a la orden de la justicia de ese país, según los procedimientos correspondientes”, dice el anuncio oficial. De tal manera, que la suerte de Conrado es que será deportado rápidamente, si es que ya no ha sido trasladado a Santafé de Bogotá. La deportación es la total negación del derecho. Denota falta de compromiso con la justicia y con la verdad, y en ocasiones, hasta carencia de valentía para afrontar un problema. ¿Por qué no se le hace un juicio de extradición? ¿Por qué se cosifica a este hombre, trasladándolo a Colombia como mercancía barata? Chávez le ha dicho a quien se ufana de ser su mejor amigo que cumpla con su compromiso’’ y envíe a Venezuela a dos ayudantes del presunto narcotraficante Walid Makled, quienes fueron capturados el mes pasado. Que se sepa esos asistentes de Makled son colombianos, aunque ese país los extradita a USA… Pero, si así fuese, indudablemente, se les hará un juicio de extradición. ¡¡Pobre de aquel país que extradite a sus nacionales!!

A ese triste papel nos está llevando el señor Juan Manuel Santos, al de depositaria judicial de seres pensantes y actuantes, quienes después son llevados al remate público internacional, al mercado de los valores humanos (cambio narcotraficante por guerrillero), para satisfacer la sed de venganza del creador de los falsos positivos. Por eso entre Santos y los comunistas, los ñangaras, los marxistas, los leninistas y los acomplejados, me quedo invariablemente, y hasta que me alcance la vida con los locos de siempre Manuela Sáenz, El Che Guevara, Simón Bolívar y todos los quijotes de la eternidad.

Seguramente se preguntarán de nuevo los señores del alto gobierno y sus conmilitones: ¿A qué venía ese guerrillero a la República Bolivariana de Venezuela? ¿Quién lo invitó? ¡Vino a perturbar la visita de Lula!.. Dirán con voz altisonante los diputados internacionalistas, y los privilegiados funcionarios del gobierno bolivariano. Pareciera olvidárseles que aquí nació el Libertador Simón Bolívar, y que por lo tanto, esta es tierra de libertades… ¿O no? La prensa colombiana informa que Julián Conrado se encontraba en Venezuela debido a motivaciones de salud. Si nos atenemos a lo narrado en el hecho periodístico, obligación es del Estado venezolano darle refugio por razones humanitarias. ¿Dónde queda, entonces, el carácter humanista que tanto proclama la Revolución Bolivariana.

Me niego a creer que después de tanta lucha y esperanza acumulada en los corazones de millones de hombres y mujeres, en no se cuántas marchas y en el combate diario del pueblo venezolano, se desvanezcan, así nomás, los avances de este proceso, y se lancen al obscuro vacío los sueños del padre de la patria, los cuales hemos jurado una y mil veces materializar en las primeras décadas de este Siglo XXI. Señores, después no hablen de soberanía y digan que Venezuela se respeta. Ya basta de ser muchacho de mandados del señor Santos. Aprendan de Rafael Correa, quien sin proclamarse socialista ha tenido posiciones más consecuentes con su discurso. ¡¡¡O somos bolivarianos o no somos un carajo!!!

La entrega de Julián Conrado al gobierno santandereano y al imperialismo norteamericano hará levantar de la tumba al Cantor del pueblo venezolano, y será el hijo de Paraguaná, quien junto con su pueblo le reclame a la conciencia de aquellos que llegaron al poder tarareando sus canciones y hoy los tienen mareaditos para que traicionen su canto. Este guerrillero empuñó la guitarra como arma de combate, no para matar, sino para amar a sus hermanos a través del canto y la poesía. Es verdad que él hace la guerra, pero la guerra que le ha impuesto la oligarquía colombiana; Julián Conrado da la pelea entonando estrofas a la vida y al amor, a la esperanza de ver nacer, por lo menos, una nueva Colombia.

Cada vez que los negociadores del Cristo de los pobres, del que habla Pedro Casaldáliga, escuchen o canten una canción de Alí, en la película de su mente se aparecerá la imagen del guerrillero Julián Conrado con su guitarra y su risa fresca, disparando ternura y fe, diciéndoles con su canto que es posible una sociedad de hermanos y hermanas en sana paz. Pero también tendrán que cargar en su conciencia con la nausea que les producirá el saber que contribuyeron al encierro de su canción.

Ha dicho el Señor Presidente en relación al caso de Julián Conrado que estas cosas "son asuntos de Estado, y que él hace votos para que se mantengan las buenas relaciones políticas, económicas, sociales entre dos pueblos que son hermanos’’. No siempre, Querido Comandante, la relación de los gobiernos son las relaciones de los pueblos. El gobierno de Colombia es oligárquico y violador de las libertades de su pueblo, es un gobierno salpicado de paramilitarismo y narcotráfico por todos lados. Nunca una alerta roja de INTERPOL, puede estar por encima de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Yo voté por una constitución soberana. Entonces, comencemos respetándola nosotros mismos. Cada día que pasa matamos su letra, y, lamentablemente, no tiene dolientes. Los lapsos procesales no existen para los revolucionarios. ¿Que ha pasado con el debido proceso en este país? El Poder Judicial, no dice nada. ¿Será que está MUD?… La Asamblea Nacional, no dice nada, también está MUD?… El Poder Ciudadano está callado. De Ustedes depende lo que será de ahora en adelante este proceso por el que nos hemos batido sin esperar nada a cambio. Quiero seguir creyendo en la Revolución Bolivariana. No maten mi fe en ella, se los pido por lo que más quieran.

Estaré siempre por la lucha ideológica activa, sin duda, ella es el arma con que se logra la unidad de los revolucionarios en beneficio del combate. Está llegando la hora de los pueblos… Ya por el mundo árabe y por España humean las fumarolas de las masas. Menos mal que tenemos una página llamada APORREA, la verdadera trinchera para la batalla de las ideas, para continuar en el combate diario por el socialismo revolucionario. Ojala no le pase como a la TELE y a la Radio del Sur. Quien se precie de ser revolucionario y revolucionaria debe empuñar ahora más que nunca su arma cargada de ideas y confrontar a todo aquel y aquella que se desvíe hacia el liberalismo.


http://www.aporrea.org/ddhh/a124475.html

Ver en línea : ¡¡¡O somos bolivarianos o no somos un carajo!!!