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Análisis de interés

CC.OO.- UGT, "Sindicatos" vende-obreros: Traidores y enemigos del Pueblo

Después de la última Reforma Laboral contra los trabajadores, parecía difícil de superar el grado de traición y sumisión lacayuna demostrada por lo sindicatos oficiales del Régimen en el Estado español, CC.OO. y UGT. Como es conocido los sindicatos vendeobreros convocaron una Huelga General el 29 de septiembre de 2010 ¡más de tres meses después de ya aprobada la citada Ley!, tarde, mal y a regañadientes, sin más fin que guardar ciertas apariencias sin que se note más de lo necesario, una huelguita farsa.

CC.OO. y UGT acostumbran a acusar sin ningún pudor a la mayoría sindical de Hego Euskal Herria de romper la "unidad de clase", mientras hacen el trabajo sucio para la patronal y para el gobierno burgués de turno, poniendo a los pies de los caballos a las clases trabajadoras de las distintas naciones que están bajo el Estado capitalista imperialista español. El mismo Ministro de Trabajo del Gobierno español, Valeriano Gómez, miembro destacado de UGT; por su afiliación estuvo presente en la cabecera de la manifestación en Madrid en la convocatoria de Huelga General del pasado 29 de septiembre contra la Reforma laboral, hoy desde el Gobierno español y en las filas de uno de los partidos principales de la burguesía oligárquica se encarga de imponerla a todos los trabajadores y de hacer lo mismo con la llamada "reforma" del sistema público de pensiones. En Nafarroa todavía están sacando brillo a la medalla que el gobierno autonómico de UPN les dio conjuntamente a la Confederación de Empresarios Navarros (CEN). Son tan solo algunos ejemplos que dejan ver a las claras su integración total en el sistema y su función consistente en ahogar cualquier atisbo de conciencia y de lucha obrera, para garantizar la llamada “paz social” y la estabilidad del régimen político y social que nos oprime y explota. Así es el "sindicalismo" de opereta y pesebre de CC.OO. y UGT. A cambio de tal “sindicalismo de clase” reciben jugosísimas sumas de dinero público, vía libre para realizar negocios, etc., etc. Cuando algunos de ellos terminan su vida de "sindicalistas" se les recompensa con puestos y remuneraciones de lujo en fundaciones varias, etc.

En este momento, cuando el Gobierno español y la oligarquía capitalista quieren agredir nuevamente a la gran mayoría, las clases trabajadoras, con un recorte feroz del sistema público de pensiones, la mayoría sindical vasca ha convocado una nueva Huelga General (ya lo hizo también el 21 de mayo de 2009, el 29 de junio de 2010, y en el sector público el 25 de mayo de 2010) surge de nuevo el asunto de la "unidad de clase". Es en estas ocasiones cuando CC.OO. y UGT suelen llenarse la boca apelando a la unidad de los trabajadores, aunque entre tanto, en los hechos, están decididos a cumplir fielmente y a fondo el papel que llevan jugando desde hace más de treinta años en el Estado español: Desmovilizar a la clase obrera y al conjunto del Pueblo Trabajador, contribuir a que esta asuma la ideología del sistema capitalista al que se presenta como el único y el mejor posible y vea mientras como extraña la que le es propia , llevar a las clases trabajadoras a la resignación ante todo lo que nos impone el capitalismo, sea lo que sea, aunque tengan un contenido completamente injusto, absurdo o contra nuestros intereses colectivos de clase. Además, no contentos con esto, junto a partidos políticos, medios de difusión y creación de opinión del sistema y organizaciones empresariales, se apuntan a la manipulación, a la intoxicación (o al silenciamiento) de la Huelga General, intentando desvergonzadamente tergiversar las razones de esta y de otras convocatorias anteriores.

A cambio de abandonar los fines por los que históricamente nacieron los sindicatos obreros, CC.OO. y UGT se han convertido en organizaciones para gestionar el capitalismo, dependientes de la financiación de las distintas administraciones, en extensiones del aparato de Estado capitalista. Es una evidencia constatada que no van a morder la mano de quien alimenta generosamente (con los presupuestos públicos, es decir con la riqueza creada por los trabajadores) sus estructuras y tinglados pseudosindicales. Con esas prácticas antiobreras no solo no han conseguido extender su afiliación (a pesar de que es conocido como algo habitual el que en muchas empresas negocian la entrada de sus afiliados y en ese sentido “persuaden” mafiosamente a no pocos trabajadores, en muchas ocasiones hasta conseguir ese trabajo necesario para luego desafiliarse) que el efecto que consiguen es el desprecio de los sectores avanzados de la clase obrera y un gran escepticismo derrotista o simplemente la indiferencia de aquellos sectores más desclasados, con una conciencia de clase débil o inexistente y políticamente más atrasados.

Mientras que en otros Estados europeos, Grecia, Francia, Portugal Italia, Bélgica, etc. se han hecho huelgas generales (en alguno de ellos hasta ocho), en el Estado español con una tasa de paro, temporalidad, subempleo y precariedad laboral de las mayores del conjunto de toda Europa, UGT y CCOO no ven razones para convocarlas.

Creemos no equivocarnos diciendo que los sindicatos mayoritarios del estado español, CC.OO. y UGT, están a la cabeza de los más reaccionarios y corruptos de Europa ¡que ya es decir!

Que en contraposición los sindicatos “de clase” españolistas sean precisamente los que se opongan a la Huelga General y defiendan a capa y espada el timo obsceno del llamado "dialogo social" con las confederaciones empresariales y los gobiernos burgueses no es un hecho que pueda considerarse casual y debe ser motivo de más de una reflexión. Reflexión que debe llegar también a aquella parte de las bases con mayor conciencia de clase y más combativas de CC.OO. y UGT que por una u otra razón aún siguen manteniendo la esperanza de que se trata de sindicatos útiles para las luchas de los trabajadores y de que es posible reconducir su rumbo.

Esta Huelga General del 27 de enero, como otras anteriores planteadas por la mayoría sindical vasca, es una huelga convocada desde la clase trabajadora en defensa de sus intereses de clase, no es una huelga para abertzales como cacarean desde los sindicatos amarillos vendeobreros, partidos políticos del régimen capitalista-imperialista español y medios de difusión al servicio de los capitalistas. Otra cosa bien distinta es que los sindicatos que representan a los sectores de la clase trabajadora vasca con conciencia nacional vasca y que defienden nítidamente el derecho democrático de Autodeterminación de Euskal Herria sean quienes hayan convocado esta huelga. Que en contraposición los sindicatos “de clase” españolistas sean precisamente los que se opongan a la Huelga General y defiendan a capa y espada el timo obsceno del llamado "dialogo social" con las confederaciones empresariales y los gobiernos burgueses no es un hecho que pueda considerarse casual y debe ser motivo de más de una reflexión. Reflexión que debe llegar también a aquella parte de las bases con mayor conciencia de clase y más combativas de CC.OO. y UGT que por una u otra razón aún siguen manteniendo la esperanza de que se trata de sindicatos útiles para las luchas de los trabajadores y de que es posible reconducir su rumbo. Han transcurrido tres décadas tiempo suficiente para desmentir ese tipo de esperanzas e ilusiones vanas, y la tendencia no lleva a pensar que esa tendencia se ha revertido sino precisamente a todo lo contrario. Sinceramente es hora de que caigan ya las vendas de los ojos y de tomar decisiones coherentes.

Los comunistas debemos alentar la unidad de la clase obrera. Esta es una aseveración correcta; pero contiene necesariamente una segunda parte: La unidad de la clase obrera para luchar. Para luchar, por sus intereses, políticos, económicos, etc. La unidad de la clase solo se puede dar en lo concreto y en la práctica real, no en el terreno de la abstracción metafísica. La unidad de clase, a la que tan cínicamente están acostumbradas a apelar en su retórica las cúpulas y los aparatos de CC.OO. y de UGT nunca debe servir como hoja de parra tras la que ocultar la sumisión, la traición de un pseudosindicalismo que come en los pesebres del Estado capitalista.

Los comunistas tenemos claro cuales son las limitaciones inherentes al sindicalismo como ámbito y forma de organización y lucha. Los sindicatos son organizaciones importantes para defender los intereses de la clase obrera y de otras clases trabajadoras, aunque no son organizaciones de vanguardia aptas para dirigir procesos de transformación social, mucho menos si estos tienen un carácter de Revolución. Aún así, suelen tener en mayor o menor medida una dimensión socio-política que trasciende el ámbito de lo laboral. En Hego Euskal Herria esto último es algo claro desde hace bastante tiempo, con una mayoría sindical vasca jugando un relevante papel en este terreno, destacando cualitativamente LAB dentro de este bloque, sin tampoco dejar de tener en cuenta su importancia cuantitativa en ascenso constante. Por otro lado, los sindicatos de obediencia española -minoritarios en Hego Euskal Herria, aunque con desigual implantación por herrialdes y comarcas- , han jugado un papel mucho menos relevante en el ámbito socio-político, y además generalmente en sentido opuesto, es decir, legitimando (a veces con entusiasmo) las dinámicas diseñadas y ejecutadas por los diversos aparatos del Estado español para negar las aspiraciones democráticas de Autodeterminación nacional de Euskal Herria, y dando la espalda a los sectores populares que han sufrido la represión política y social: Represión contra la izquierda abertzale (ha habido otras expresiones populares más minoritarias que también la han sufrido), con la consiguiente criminalización, el terrorismo parestatal de la Guerra Sucia ,detenciones, ilegalizaciónes, torturas; la represión contra el movimiento de gaztetxes, etc. Todo esto que hemos citado en el párrafo lo sabemos y lo tenemos en cuenta. Ahora no vamos a profundizar en estos temas, tan solo los hemos enunciado.

Con la idea de la unidad de la clase obrera y en alianza con otras clases trabajadoras, buscando hipotéticas unidades de acción aún sabiendo que estas van a ser limitadas a ciertos ámbitos y coyunturas, opinamos ciertamente que sería poco realista poner como condición sine qua non para una confluencia de acción sindical, tal como es por ejemplo la convocatoria de Huelgas Generales, el reconocimiento por parte de CCOO y UGT de Euskal Herria como marco nacional autónomo de lucha de clases. (La realidad demuestra que es algo imposible ya que son ajenos a lo uno).Y esto anterior no porque no seamos conscientes del importante papel alienante, desmovilizador y divisor que el nacionalismo chovinista gran-español tiene sobre las clases trabajadoras en todo el Estado español, sino porque frecuentemente (sin menoscabo del mantenimiento de la ideología y de los objetivos estratégicos revolucionarios) hay que actuar con flexibilidad para alcanzar objetivos tácticos que nos sitúen en unas condiciones más favorables para proseguir la lucha. En ese sentido siempre es bueno aquello que pueda unir a las clases trabajadoras. Pero la unidad de acción debe basarse en concreciones, y CC.OO. y UGT han asumido el papel de manipular y engañar a las clases trabajadoras para su desmovilización. Aquí y ahora una unidad de ese tipo serviría para dar bazas de legitimidad a quien ha renunciado a toda lucha. Toda lucha si quiere obtener resultados positivos necesita de tácticas y estrategias adecuadas que irán continuamente concretándose en el transcurso de la misma; el problema es que los sindicatos oficiales del Régimen no están precisamente pensando en esos términos y no quieren luchar, no están ahí para luchar sino para desmovilizar, para enfriar y apagar los brotes y las ansias de lucha que se dan o que puedan darse entre los trabajadores, ya sea fuera o también dentro de sus propias bases sindicales. Al hilo de todo esto, es cierto que la unidad obrera no tiene que ser entendida como limitada a unidad de acción de distintas organizaciones sindicales, si no en un sentido general de unidad de clase para avanzar en la lucha por sus intereses, aunque en la práctica la huelgas hoy por hoy son convocadas por organizaciones sindicales, organizaciones de carácter primario constituidas para defender los intereses más inmediatos de la clase obrera (al menos en teoría) y en las que por ello predomina en su carácter (con todas las matizaciones y especificidades que se quieran señalar) la tendencia a visiones parciales, economicistas e inmediatistas de las necesidades de las clases explotadas y de la propia lucha de clases.

Somos conscientes que en el ámbito sindical combativo vasco, y en otros sectores proletarios de Euskal Herria existen otras posiciones respecto a este importante asunto de la unidad de clase y sindical. Es el caso del sindicato ESK. En nuestra opinión este sindicato no acertó al ir a la huelga el pasado 29 de septiembre. Respetando sus razones, estimamos que en el marco de condiciones concretas en que se planteaba ese día la movilización y en EH, el análisis y la posición de ESK (similar en esto a la de otros sindicatos minoritarios y combativos y a la de otros destacamentos de clase) fue más bien voluntarista, y en cierta medida puede contribuir a hacer el juego a CC.OO. y UGT, aun cuando entendemos que no fuese esa en absoluto su intención. Sin embargo, dentro de una mayoría sindical vasca compuesta por organizaciones sindicales diferentes, creemos que es necesario reconocer que hay ciertas diferencias de criterio en algunos asuntos y que estas no deben ser un obstáculo insalvable, ¿acaso ELA y LAB no piensan diferente entre sí y mantienen independencia y capacidad de decisión propias? Para recomponer las relaciones entre la mayoría sindical vasca y con el objetivo de fortalecerla es necesario debate, diálogo, flexibilidad y aceptar que esas diferencias hoy por hoy existen.

La mayoría sindical vasca ha decidido convocar esta Huelga dentro de su ámbito nacional, UGT y CCOO, han podido y podrían convocar una Huelga General en el ámbito territorial que consideren oportuno, ellos verán por que no lo hacen y deberán explicar e intentar justificar lo injustificable. No les vamos a seguir en su juego. En Euskal Herria eso tiene un corto recorrido.

A pesar de las limitaciones, insuficiencias y contradicciones propias, la mayoría sindical vasca representa un modelo de sindicalismo digno y combativo claramente diferenciado del sindicalismo amarillo y traidor de CC.OO. y UGT, las organizaciones patronales son las primeras que entienden bien la diferencia entre uno y otro modelo. Sin embargo es necesario ir más allá y profundizar en ese carácter combativo, impulsando más decididamente dinámicas de lucha del Pueblo Trabajador, con propuestas tácticas y estratégicas de modelo social cada vez más audaces.

Si queremos detener las agresiones brutales que el capitalismo ha lanzado sobre la clase obrera y sobre todo el conjunto de clases trabajadoras y populares, no digamos ya si el objetivo es constituir un Estado Socialista en Euskal Herria, será necesario mucho más que la convocatoria de algunas Huelgas Generales. No es posible domar al capitalismo. El capitalismo no es reformable ni se puede domesticar. La clase obrera y el resto de clases y capas trabajadoras y populares no podemos conformarnos con una redistribución de la riqueza lograda a través de políticas fiscales más justas y la extensión del gasto y de las prestaciones sociales. Son conquistas que no son rechazables por que mejorarían los derechos y las condiciones de vida de las grandes mayorías pero que en modo alguno pueden ser un fin en sí mismo. Cualquier conquista progresista que eventualmente se pudiera conseguir en la etapa actual del capitalismo-imperialismo sería extremadamente inestable si no estamos en condiciones de superar los límites que aprisionan a la clase obrera. Necesitamos atacar la raíz de la explotación, de la desigualdad y de la injusticia. Necesitamos el Socialismo y ese objetivo estratégico sólo se conseguirá tomando el Poder, destruyendo el capitalismo y el imperialismo, y construyendo el Estado de dictadura democrática popular dirigido por la clase obrera en alianza con las demás clases y capas populares.

Una última reflexión pero no por ello menos importante, a raíz de la convocatoria hecha por la mayoría sindical vasca, otros sindicatos combativos han decidido también llamar a la Huelga General para el mismo día 27 de enero fuera de Hego Euskal Herria, concretamente en Catalunya y en Galiza. En otras partes del Estado español hay convocadas manifestaciones y movilizaciones para el mismo día. Esta especie de convergencia o unidad de acción aún muy embrionaria entre obreros de distintas naciones y organizaciones sindicales en el Estado español no debe pasar inadvertida y desde luego es algo sumamente interesante y positivo, y con gran potencialidad combativa e internacionalista. Todo ello además al margen del oficial sindicalismo basura de UGT y CC.OO.

URTARRILLAK 27-an GREBA OROKORRA!!!

DENOK KALERA, BORROKA DA BIDE BAKARRA!!!

GORA LANGILERIA!!!


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Ver en línea : CC.OO.- UGT, "Sindicatos" vendeobreros: Traidores y enemigos del Pueblo. GORA LANGILEON BORROKA!!! GORA GREBA OROKORRA!!!