// está leyendo...

Conociendo al Enemigo

El temor a una gran inflación

Traducido del inglés por Clara Gonzalez A.

clarita220@gmail.com - (stolpkin.net)

De pronto parece como que todo el mundo está hablando de la inflación. Algunas opiniones duras advierten que la hiperinflación se está aproximando. Los mercados podrían estar haciendo caso a estas advertencias: la tasa de interés de los bonos a largo plazo del gobierno está alta, con temor a una futura inflación, posible motivo para que la tasa de interés aumente.

¿Tiene sentido temer a una gran inflación? Básicamente, no — con una advertencia que mencionaré más adelante. Sospecho que es al menos en parte acerca de política más que de economía.

Lo primero es lo primero. Es importante darse cuenta que no hay indicio de presiones inflacionarias en la economía en este momento. Los precios al consumidor son menores a los de un año atrás y los aumentos de salarios se han detenido para enfrentar el alto nivel de cesantía. El peligro seguro e inminente es la deflación y no la inflación.

Entonces, si los precios no están aumentando ¿Por qué preocuparse por la inflación? Algunos reclaman que la Reserva Federal está imprimiendo mucho dinero, lo cual debe ser inflacionario, mientras que otros exigen que el déficit de presupuesto fuerce eventualmente al gobierno de Estados Unidos a inflar sus deudas.

La primera versión es incorrecta. La segunda podría haber sido correcta, pero no lo es.

Ahora, es cierto que la Reserva Federal (Fed) últimamente ha realizado acciones sin precedentes. Para ser más específicos, ha estado comprando deudas del gobierno y del sector privado, y pagando estas adquisiciones mediante créditos bancarios con reservas extras. En tiempos normales, esto podría ser altamente inflacionario: los bancos, nivelados con las reservas, podrían aumentar los préstamos, lo cual aumentaría la demanda y como consecuencia haría subir los precios.

Pero estos no son tiempos normales. Los bancos no están prestando sus reservas extras, si no que todo lo contrario, lo están enviando devuelta al Fed. De modo que el Fed, después de todo, no está imprimiendo dinero.

¿Tarde o temprano, no resultarán inflacionarias esas acciones? No. El banco de Japón se enfrentó a dificultades económicas no muy distintas a las que nos enfrentamos en la actualidad, adquirió deudas a gran escala entre los años 1997 y 2003. ¿Qué le pasó a los precios al consumidor? Cayeron.

En general, la mayor parte del debate actual de la inflación hace recordar lo que pasó durante los primeros años de la Gran Depresión cuando muchas personas influyentes advirtieron de la inflación incluso mientras los precios se desplomaban. Como el economista británico Ralph Hawtrey escribió, “se expresaron temores absurdos de la inflación. Eso era para llorar: Fuego, Fuego en la inundación de Noé”. Y continuó “Esto es después que la depresión y el desempleo decrecen que la inflación se vuelve peligrosa”.

¿Existe el riesgo de que tengamos inflación luego que la economía se recupere? Eso es lo que alegan aquellos que examinan las proyecciones que la deuda federal podría aumentar a más de un 100 % del PIB y dicen que Estados Unidos tendrá finalmente que inflar la deuda hasta reventarla- esto quiere decir que se aumenta la inflación para que así el valor real de la deuda se reduzca.

Este tipo de situaciones han ocurrido antes. Por ejemplo, Francia infló la burbuja hasta que reventó la mayoría de las deudas que había contraído durante la Primera Guerra Mundial.

Pero faltan ejemplos más modernos. En las ultimas dos décadas, Bélgica, Canadá, y por supuesto, Japón han pasado por episodios en que la deuda excedió el 100% del PIB. El mismo Estados Unidos salió de la Segunda Guerra Mundial con una deuda que superaba el 120% del PIB. En ninguno de los casos anteriores los gobiernos recurrieron a la inflación para resolver sus problemas.

Entonces, ¿existen motivos para creer que se acerca una inflación? Algunos economistas argumentan a favor de una inflación mesurada como una política moderada, como una forma de fomentar los préstamos y reducir la carga de la deuda privada. Apoyo estos argumentos y también lo hago a favor del caso de Japón en la década de los ´90. Pero, en aquel entonces, el caso a favor de la inflación nunca progresó con los políticos japoneses, y en este momento no hay muestras de que la idea sea apoyada por los políticos estadounidenses.

Esto lleva a preguntarse: si la inflación no es un riesgo real, ¿Por qué todos los reclamos lo afirman?

Bueno, como ya se habrán dado cuenta, los economistas a veces discrepan. Y grandes discrepancias son muy probables en tiempos extraños como ahora, cuando la mayoría de las reglas normales ya no se aplican.

Es difícil evitar el sentido que la actual inflación que está sembrando el miedo es en parte política, viniendo en gran parte de economistas que no tienen problemas con el déficit causado por el recorte de impuestos, pero que de pronto se convierte en regaño fiscal cuando el gobierno comienza a gastar dinero en rescatar la economía. Y su objetivo parece ser intimidar la administración Obama para que desista de los esfuerzos de rescate.

Está de más decir que el presidente no debería dejarse intimidar. La economía aún está en grandes problemas y necesita de continua ayuda.

Sí, tenemos un problema de presupuesto a largo plazo y tenemos que empezar a dejar el trabajo preliminar por una solución a largo plazo. Pero cuando llegue la inflación, a lo único que le debemos temer es al miedo a la inflación en sí.

Original en inglés: http://www.nytimes.com/2009/05/29/o…