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Análisis de interés

La economía es el problema, dejen tranquilo al yuan

El año 2010 fue desigual para las relaciones sino-estadounidenses. En el frente político, EEUU se ha mostrado irritado ante lo que considera una China “excesivamente confiada”. En el aspecto económico, la nueva revaluación del yuan no logra satisfacer el apetito de algunos estadounidenses, que exigen un alza de 20 a 40 por ciento en la tasa de cambio.

En este contexto, algunos estadounidenses, sobre todo los políticos en el gobierno, ven visita de Estado del presidente Hu Jintao a EEUU esta semana, como una oportunidad de aumentar la presión para que China aplique mayores alzas al valor del yuan. La parte china, empero, no tomará ningunas medidas extraordinarias; el yuan está ya en proceso de revaluación.

En gran medida, la actitud cautelosa de la dirección política china hacia el yuan es comprensible. Muchos en EEUU, incluidos numerosos expertos sobre China, no acaban de comprender que, al igual que su contraparte norteamericana, la dirección china también coloca el tema a la cabeza de sus prioridades. En EEUU, el motivo son los votos. En China, es la estabilidad social.

La nueva evaluación del yuan, sin embargo, podría no tener un gran efecto en el empleo en China. Los investigadores en el Centro de Investigaciones Económicas y la Escuela Nacional de Desarrollo de la Universidad de Pekín confeccionaron una encuesta simulada sobre los efectos de la nueva evaluación del yuan para los chinos, así como en la economía de EEUU.

Los especialistas encontraron que una nueva revaluación del 10 por ciento en el valor del yuan tendría efectos de menor importancia para el empleo en China y EEUU. En China, el empleo caerá en 1,47 por ciento; en EEUU, aumentará en un insignificante 0.06 por ciento. Una nueva revaluación de 5 por ciento tendría incluso un efecto de menor importancia. Por todo esto, se puede afirmar que los estadounidenses han encontrado al culpable equivocado.

China podría utilizar sus ahorros dentro del país. Pero EEUU tiene mayor capacidad que China para inventar nuevas tecnologías, por lo que se puede afirmar que el uso de los ahorros en ese país generaría una renta más alta - si no ahora mismo, al menos en el futuro. Por lo tanto, China y EEUU puede cooperar en un comercio intertemporal, que permita a China almacenar sus ahorros (en bonos u otras clases de activos) en EEUU, el cual, a su vez, podría invertirlos en nuevas tecnologías y generar una renta más alta. Es decir, los gobiernos chino y estadounidense habrían podido utilizar el desequilibrio global para mejorar el bienestar de sus pueblos.

Desafortunadamente, el panorama antedicho existe solamente en teoría. En realidad, EEUU no está invirtiendo el dinero de China para generar ingresos. Lo que ha hecho es usarlo para comprar productos hechos en China. Esta práctica supone pérdidas para ambos países en el futuro y ha hecho del desequilibrio global un problema verdadero de la actualidad.

El quid del diferendo reside en que EEUU está convencido de que el desequilibrio puede ser corregido ajustando parámetros nominales, tales como las tasas de cambio y los tipos de interés. La flexibilización cuantitativa que aplicó la Reserva Federal de EEUU recientemente, es un ejemplo de tales medidas correctivas. El problema no es que los bancos no tienen bastante liquidez; la tienen y en gran medida – sólo que carecen de la confianza para otorgar los créditos. Por consiguiente, lo que EEUU requiere son políticas fiscales mejor enfocadas a sectores específicos.


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