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Análisis de interés

A nueva época, nueva mentalidad

El presidente chino, Hu Jintao, realizará una visita de Estado este mes a Washington, donde sostendrá negociaciones con el presidente de EEUU, Barack Obama.

La correlación de fuerzas entre China y EEUU ha experimentado cambios significativos desde la primera visita de Hu al país norteamericano, en 2006. Hoy China ha sobrepasado a Japón como segunda mayor economía del mundo, mientras que la confianza habitual de EEUU en su propia superioridad ha sido socavada por sus prolongadas campañas antiterroristas, la peor crisis financiera desde la Gran Depresión de los años 30, la polarización de la política doméstica y el creciente descontento de los sectores estadounidenses de medianos y bajos ingresos.

En el campo de las relaciones bilaterales, la mayor preocupación de EEUU es cómo acceder al cada vez más pujante mercado doméstico chino - garantía importante de que EEUU consiga su meta de duplicar sus exportaciones en los cinco próximos años - , a lo que se suma la modernización militar de China. Otros temas en la agenda para las reuniones en Washington incluyen la revalorización del renminbi, la protección de los derechos de propiedad intelectual y las políticas de China para animar la innovación independiente y apoyar a las empresas estatales.

Ambos países demostrarán su talante favorecedor del comercio internacional y la reforma del sistema financiero, además de abordar el tratamiento internacional al cambio climático, la no proliferación nuclear, la lucha contra el delito transnacional, la seguridad alimentaria y otros asuntos globales.

Sin embargo, aunque cada vez comparten más intereses, a los dos países todavía les cuesta alcanzar un consenso en las soluciones a muchas cuestiones, tales como el cambio climático y la península coreana. Las relaciones entre China y EEUU son una relación típica, caracterizada por la competición y cooperación, y responden ante todo a un marco estratégico estable. Las relaciones podrían mejorar en 2011, en parte porque la política doméstica de EEUU interferirá en menor medida en los lazos bilaterales, pues no hay elecciones a la vista en ese país, y porque, después de experimentar una serie de altibajos en 2010, ambos desean trabajar por una cooperación más pragmática.

Se estima que China se convertirá en el mayor fabricante del mundo en 2011, con lo cual quedará inhabilitado el cetro estadounidense en ese rubro, que estuvo vigente por 110 años, lo cual tendrá indudablemente un efecto psicológico en la adopción de políticas hacia China por parte de Washington, especialmente a la luz de que Obama ha prometido restablecer la posición manufacturera de su país.

El concepto de Obama de “calma estratégica” supone cerciorarse de que el despegue de China no planteará una amenaza a EEUU, pero tal doctrina refleja ante todo el declive de la confianza de EEUU en sus propias posibilidades, pues China continuará concentrándose en resolver sus asuntos domésticos durante mucho tiempo.

Incluso si Washington intenta contener a China, su empeño será fútil. Hoy China se conduce como miembro responsablemente activo de la comunidad internacional y ha vinculado de manera muy estrecha su propio destino a la estabilidad y a la prosperidad de la comunidad internacional.

- Los autores son investigadores en la escuela de estudios internacionales, universidad de Renmin de China. (Pueblo en Línea)


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