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Análisis de interés

¿Quién sostiene a Assange/WikiLeaks?

Después del alborozo unánime que celebró las espectaculares revelaciones de WikiLeaks (WL) del 28 de noviembre se ahonda la polémica entre periodistas y medios serios respecto a probables segundas intenciones de Julian Assange/WL y, sobre todo, recrudece la gran pregunta: ¿quién está detrás de tan sensacionales revelaciones? Muchos creen que Assange no trabaja solo, como aseguraba el ficticio servidor del imperio británico inventado por Ian Flemming.

Las sospechas varían desde un simple y llamativo lavado mediático superficial de la estropeada libertad de información mundial para demostrar que la democracia concebida por Estados Unidos y Occidente es tan sólida que se permite tolerar críticas, en apariencia de gran envergadura pero que en el fondo no rebalsan la tradicional chismografía diplomática ya conocida pero que deja incólume a Israel, no alude la guerra secreta de Estados Unidos en Pakistán y se saltó el episodio de la invasión del Líbano en 2006, entre otros asuntos importantes. Por añadidura, distrae la atención de la gente relativamente informada y pensante -que no abunda en el planeta- frente a los abiertos preparativos de nuevas guerras que están en las mentes de los gobernantes estadounidenses. Una guerra que podría estallar en Corea y/o Irán.

O sea, WL sería otro show mediático a escala global con patrocinios tan oscuros que analistas de la talla del canadiense Michel Chossudovsky y publicaciones tan serias como Global Research, entre otros periodistas y medios, sitúan en Israel, la banca Rosthchild, el millonario George Soros, la propia CIA y otras instancias de poderes fácticos mundiales.

Lo primero que salta a la vista es el espaldarazo de WL a algunos grandes diarios que se hallaban próximos al rigor mortis. Ocurre que para saber qué dicen los 250 mil papeles del departamento de Estado no queda otro camino que seguir atentos al goteo diario de revelaciones de El País de España, el New York Times, el parisino Le Monde, el británico The Guardian y la revista alemana Der Spiegel, publicaciones insertas en poderosos intereses mediáticos globales.

El atenuante es que no habría otro camino porque Assange previó que el sitio www.wikileaks.org sería cerrado, cuestión que no ocurrió tras las anteriores liberaciones masivas de documentos sobre Afganistán e Irak. El canal informativo elegido por WikiLeaks para difundir los papeles de la política exterior de Estados Unidos fortaleció a nivel planetario a grandes medios instrumentales a los designios del imperio, como el NYT y El País que agonizaban en el mayor descrédito por su contumacia en fabricar propaganda disfrazada de noticia. La condición de intermediarios exclusivos -obsequiada por Julian Assange- entre los 250 mil papeles filtrados y el público equivale a un poderoso tónico de credibilidad que está creando la ilusión de un aparente tránsito de regreso de esos medios desde la propaganda pro-estadounidense desenfadada al periodismo de verdad que alguna vez nos hicieron creer que cultivaban.

Y el grueso público no tiene otra forma de conocer los wikileaks, porque los numerosos sitios espejo los cuelgan una vez que aparecen en los medios elegidos. Ya se supo que esos medios negociaron largamente con Assange y que antes pusieron en conocimiento del departamento de Estado los cables “más peludos”. Además, se tomaron la libertad de darles una nueva redacción a muchos mensajes originales, tacharon nombres “por razones de seguridad” y muchos mensajes, simplemente decidieron no publicarlos jamás por estimarlos demasiado “sensibles”. Entre los cables que esos grandes medios deciden que deben darse a conocer al común de los mortales tienen prioridad aquellos mensajes cuyo contenido chismoso le permite a El País darle una nueva redacción al texto original y “sacarles punta” a fin de lesionar la imagen de países como Irán, Venezuela, Cuba, Bolivia, etc.

Entonces, en una era en que la guerra también es mediática, cultural y psicológica, ¿de qué libertad de información se está hablando? Los grandes medios depositarios de los secretos de Wikileaks no han cambiado su carácter pro-estadounidense. Tampoco han regresado al periodismo de verdad, o por lo menos a aquel que reveló sin auto censura ni censura previa Los Papeles del Pentágono de los años 70, que tampoco fueron entregados antes al departamento de Defensa para que hiciera su propia evaluación previa. ¿Por qué Assange ignoró a importantes medios latinoamericanos como La Jornada de México y Página 12 de Buenos Aires? y dejó a 500 millones de hispanoparlantes a merced del monopolio mediático autocensurado del grupo español Prisa, dueño de El País y signado por su propia línea editorial y sus intereses culturales y políticos globales, como propietario transnacional de grandes medios, radioemisoras y editoriales de libros en diferentes países hispano parlamentes, incluido Estados Unidos.

Los cables de Julian Assange/WeakeLeaks (WL) difundidos por los diarios The New York Times, El País, The Guardian, Le Monde y la revista Der Spiegel excluyen a Israel pero aluden de preferencia a gobiernos “hostiles” para la política exterior de Estados Unidos, como Corea del Norte, Irán, China, Rusia, Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y otros, destacó el periodista canadiense Michel Chossudovsky en un extenso análisis en Global Research, cuyo título pregunta ¿Quién está detrás de WikiLeaks? (1).

Organizaciones progresistas, personalidades políticas y publicaciones de izquierda de todo el mundo elogiaron el trabajo de WL, brindándole extenso apoyo y cobertura. Las filtraciones fueron tipificadas como una victoria contra la censura de los grandes medios corporativos. Pero ahora surgen voces que cuestionan los nexos de WL con campeones de la desinformación y la propaganda de guerra, como The New York Times, y destapan antiguas relaciones WL-Fredom House, entre otras vertientes poco conocidas de la peculiar organización de Julian Assange.

Diferentes voces críticas resaltan que no haya aparecido un solo cable redactado en la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén. También recuerdan que el primer ministro israelí -Benjamin Netanyahu- dijo que Israel había "tomado la iniciativa" para limitar los daños causados por las fugas, y añadió que "no hay ningún documento israelí confiable que haya sido revelado por Wikileaks" (2). Asimismo, el premier fue presentado por Assange como "un héroe de la transparencia y la apertura", en una entrevista en revista Time (3). El fundador de WL elogió a Netanyahu como "un modelo de líder mundial que cree que la publicación de los documentos ayuda a la diplomacia internacional" y que "no es políticamente ingenuo (…) Él entiende lo que dice!". El propio primer ministro afirmó que las revelaciones eran "buenas para Israel".

En otro antecedente, Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad Nacional de Jimmy Carter y fundador de la Conferencia Trilateral en los años 70, dijo: “Lo importante es saber quién está engordando a Wikipedia con este asunto… Wiki… Wiki…. Wikileaks, quiero decir”. Curiosamente, los contenidos de la Wikipedia sobre Israel también son cuestionados como marcadamente sionistas y sesgados respecto a Palestina. (4)

¿Quién paga la música?

Los grandes medios se conectaron temprano con los promotores del sitio WL cuando aún era proyecto. En enero de 2007, WL solicitó asesoría a Freedom House (FH) -ONG con sede en Washington que se autodefine como "organización de control de los gobiernos que promueve la libertad en el mundo"- y le ofreció un asiento en la junta de asesores. Un e-mail de WL a FH -citado por Chossudovsky- dice: "Buscamos uno o dos miembros para la junta -procedentes de FH que nos aconsejen en lo siguiente: 1) Las necesidades de FH como receptáculo de filtraciones que denuncien corrupción política y comercial; 2) Las necesidades de fuentes de filtraciones según la experiencia de FH; 3) Recomendaciones de FH de otras personas que puedan ser miembros de la junta de asesores; 4) Recomendaciones generales sobre financiamiento, desarrollo de alianzas, operaciones descentralizadas y contexto político" (WikiLeaks, Leaks, enero 2007).

WL también contactó a varias fundaciones corporativas en busca de fondos. El eje de su red de financiamiento es la organización alemana Wau Holland Foundation. "Estamos registrados como una biblioteca en Australia, como una fundación en Francia, como un periódico en Suecia", dijo Assange. WL está asociada en Estados Unidos con dos organizaciones caritativas que gozan de exención de impuestos, conocidas como 501C3, que "sirven de fachada" para el sitio web, agregó. No ofreció los nombres diciendo que "podrían perder alguna fuente de financiamiento por sensibilidad políticas". Assange asegura que cerca de la mitad de los fondos WL provienen de donaciones modestas conseguidas por el sitio web, y la otra mitad de "contactos personales" , incluyendo "gente millonaria que nos contacta por iniciativa propia…" (WikiLeaks Keeps Funding Secret, WSJ.com, 23 de agosto, 2010). Chossudovsky sugiere que tras esa “gente millonaria” podrían estar poderes fácticos del mundo financiero que tienen su propia agenda de intereses.

La familia Rockefeller

El autor llamó a observar la afinidad de los socios de Assange en el NYT con el Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations, CFR), llamado también “la cara oculta del poder global” o “el gobierno mundial invisible”, con unos 3.600 miembros que operan en la sombra, grupo selecto influido por grandes banqueros y, entre otros factores de poder, la familia Rockefeller.

Chossudovsky desconfía del acuerdo de colaboración y difusión entre el NYT y WL, primero porque la línea editorial del diario sigue generando mentiras, y segundo, porque el pedigrí de David Sanger, el corresponsal en jefe de la oficina de Washington que tuvo un papel relevante en la redacción de las filtraciones, se parece mucho al de un agente de inteligencia. "Revisamos los cables cuidadosamente para tratar de reescribir el material que pensamos podría perjudicar a individuos o afectar a operaciones en proceso”, explicó Sanger en una entrevista sobre el tratamiento dado por el NYT a las filtraciones (5). “Hasta tomamos la medida inusual de mostrar alrededor de 100 cables al gobierno de Estados Unidos y preguntarle si tenía sugerencias sobre la redacción de los cables". El desenfado del corresponsal jefe del NYT en Washington parece más propio de un agente encubierto que de un periodista.

Para Sanger, "es la responsabilidad del periodismo de Estados Unidos, desde la fundación del país, dar la cara, tratar de involucrarse en los temas más difíciles de la actualidad y hacerlo independientemente del gobierno". Chossudovsky pregunta, socarronamente: “¿Cómo lo pueden hacer “independientemente del gobierno” y, al mismo tiempo, pidiéndole al gobierno de Estados Unidos que haga sugerencias sobre la redacción de la noticia?”. En conclusión, “no se puede describir a David Sanger como un modelo de periodista independiente”, sostuvo el periodista y economista canadiense. “Es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) y del Grupo Estratégico del Instituto de Aspen, al que pertenecen entre otros Madeleine Albright, Condoleeza Rice, el ex Ministro de Defensa William Perry, el ex director de la CIA John Deutch, el presidente del Banco Mundial Robert B. Zoellick y Philip Zelikow, ex director ejecutivo de la Comisión 11/9.

En términos similares se pronunció F. William Engdahl, articulista prestigiado que con frecuencia escribe en Global Research sobre temas de economía política, quien opina que “la verdadera historia del señor Assange todavía no ha sido contada”. (6) "Una mirada más atenta a los detalles, hasta ahora cuidadosamente filtrados por la mayoría de los grandes medios de comunicación internacionales más ultra conservadores del stablishment, como el New York Times, revela una agenda clara. La coincidencia es que esa agenda sirve para apuntalar la agenda geopolítica de Estados Unidos en todo el mundo, desde Irán a Rusia y a Corea del Norte. WikiLeaks es un grande y peligroso trabajo de inteligencia de Estados Unidos Por lo que probablemente será utilizado para las políticas de Internet", sentenció Engdahl.

La ironía es que después de haber promovido constantemente la desinformación, el NYT ahora es socio de WikiLeaks. Y por añadidura, “ha sido acusado de conspiración”, observó Chossudovsky. “¿Por qué? ¿Por revelar la verdad? ¿Por manipularla?”.

El periodista canadiense citó al senador demócrata Joseph Liberman: "Creo que WikiLeaks ha violado el Acta de Espionaje, pero, ¿qué pasa con las organizaciones periodísticas -incluyendo The New York Times- que aceptaron distribuir las filtraciones? Para mí, The New York Times ha cometido, al menos, un acto anticívico y si ha cometido un delito o no, creo que merece ser objeto de una investigación a fondo por parte del Departamento de Justicia" (7).

Chossudovsky recordó que varios periodistas estadounidenses miembros del Consejo de Relaciones Exteriores han entrevistado a WikiLeaks, incluyendo a Richard Stengel, Time Magazine (30 de noviembre, 2010), y Raffi Khatchadurian, The New Yorker (11 de junio, 2007). También dijo que el NYT “ha estado históricamente al servicio de la familia Rockefeller en el contexto de una larga relación. El actual presidente Arthur Sulzberger Jr. es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, hijo de Arthur Ochs Sulzberger y nieto de Arthur Hays Sulzberger, quien fue administrador (trustee) de la Fundación Rockefeller. Ethan Bronner, editor del periódico, al igual que Thomas Friedman, entre otros, son miembros del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR)”. Añadió que “los Rockefellers, a su vez, poseen una porción considerable de acciones en varias corporaciones de medios estadounidenses”.

Para Chossudovsky, “nadie debería sorprenderse de que David Sanger y sus colegas del NYT centren su atención en una difusión altamente selectiva de los cables de WikiLeaks, enfocándose en áreas que apoyan los intereses de la política exterior de Estados Unidos: el programa nuclear de Irán, Corea del Norte, Arabia Saudita y el apoyo de Pakistán a Al-Qaida, las relaciones de China y Corea del Norte, etc. Estas filtraciones se usaron como material para artículos y comentarios del NYT”.

En resumen, los cables de la Embajada y del Departamento de Estado proporcionados a estos medios por WikiLeaks fueron editados y seleccionados para usarlos con fines de propaganda de guerra. No conforman un hilado conjunto completo de memorandos, ni tienen continuidad. Las filtraciones extraídas de una selección arbitraria de cables se usan para justificar la agenda estadounidense de política exterior. Un caso típico es el supuesto programa nuclear de Irán, al que se refieren numerosos cables del Departamento de Estado, al igual que el alegado apoyo del reino de Arabia Saudita al terrorismo islámico.

CIA-Medios, una vieja relación

Chossudovsky recordó extensamente la documentación histórica de las relaciones de la CIA con los grandes medios corporativos de Estados Unidos, remontándose al célebre trabajo de Carl Bernstein (periodista del caso Watergate) "The CIA and the Media", publicado en la revista Rolling Stones en 1977. Y Chossudovsky afirmó que el NYT "sigue manteniendo una relación estrecha no sólo con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, sino también con el Pentágono y, más recientemente, con el Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security)".

Asimismo, citó la operación "Mocking Bird", un plan pionero de la Oficina de Proyectos Especiales de principios de los años 50 -cuando fue fundada la CIA- cuyo objetivo fue ejercer influencia sobre la prensa nacional y extranjera. Desde su fundación, la CIA reclutó gente de los medios estadounidenses e incluso varios de sus directores y jefes de sección fueron primero reporteros de la United Press International (UPI). Bernstein citó a Frank Wisner, Cord Meyer Jr., Richard Bissell, Desmond FitzGerald, Tracy Barnes, Thomas Karamessines (jefe de la acción encubierta en Chile en 1970, que involucró el financiamiento de El Mercurio y el asesinato del comandante en jefe del ejército René Schneider) y el director Richard Helms (8), quien escribió las notas sobre "hacer chillar la economía" durante la reunión con Richard Nixon y Henry Kissinger en que decidieron en Washington derribar al gobierno de Salvador Allende.

Desinformación para la guerra

"Desde 2001, los medios de Estados Unidos han tomado un nuevo papel en la sustentación de la "Guerra Global contra el Terrorismo" y en el camuflaje de los crímenes de guerra patrocinados por Estados Unidos”, escribió Chossudovsky. “Después del 11 de septiembre, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld estableció la Oficina de Influencia Estratégica, u ‘Oficina de Desinformación’, como fuera apodada por sus críticos: ‘El Departamento de Defensa dice que necesita hacerlo, y van a plantar historias falsas en países extranjeros con el fin de influir en la opinión pública mundial’" (Entrevista con Steve Adubato, Fox News, 26 December 2002).

En 1977, Bernstein describió algunos entretelones de la relación CIA-Medios: "Más de 400 periodistas estadounidenses han desempeñado tareas secretas para la CIA, según documentación de la misma agencia (1950-1977). Las relaciones de algunos de estos periodistas con la Agencia eran tácitas; las de otros eran explícitas… Los reporteros compartían sus notas con la CIA. Los editores compartían sus ayudantes. Algunos de estos periodistas habían ganado el Premio Pulitzer… La mayoría eran menos destacados: corresponsales en el extranjero que se dieron cuenta de que su asociación con la CIA les resultaba beneficiosa para su carrera…"

Entre los ejecutivos que colaboraron con la CIA se encuentran William Paley de Columbia Broadcasting System (CBS), Henry Luce de Time Inc., Arthur Hays Sulzberger de The New York Times, Barry Bingham Sr. de Louisville Courier Journal y James Copley de Copley News Service. Entre otras organizaciones que colaboraron con la CIA figuran American Broadcasting Company (ABC), National Broadcasting Company (NBC), Associated Press (AP), United Press International (UPI), Reuters, Hearst Newspapers, Scripps-Howard, Newsweek Magazine, Mutual Broadcasting System (MBS), Miami Herald, el viejo Saturday Evening Post y New York Herald-Tribune (Carl Bernstein).

Bernstein: "El uso que la CIA realizó de los medios de comunicación estadounidenses ha sido mucho más extenso de lo que reconocieron públicamente funcionarios de la CIA en sesiones con miembros del Congreso". En los últimos años, la relación de la CIA con los medios se ha vuelto más sofisticada y compleja, destacó Chossudovsky. “Nos encontramos frente a una red de propaganda masiva, de la que forman parte varias agencias del gobierno”.

Chossudovsky: "La desinformación de los medios se ha institucionalizado. Las mentiras y fabricaciones son más y más descaradas si se las compara con las de los años 70. Los medios estadounidenses se han convertido en portavoces de la política exterior de su país. Agentes de la CIA "plantan" rutinariamente desinformación en las salas de redacción de los principales periódicos, revistas y canales de televisión: "Unos relativamente pocos corresponsales con buenas conexiones proporcionan las primicias, que reciben cobertura en las relativamente pocas fuentes de noticias dominantes en el medio, donde los parámetros del debate están fijados de antemano y la "realidad oficial" está establecida por quienes alimentan la basura de las cadenas de noticias" (Chaim Kupferberg, The Propaganda Preparation of 9/11, Global Research,19 de septiembre, 2002).

El NYT y El País ¿se volvieron “transparentes”?

Chossudovsky : “Hoy los medios corporativos de Estados Unidos son instrumentos de propaganda de guerra. Por ello hay que preguntarse: ¿Por qué el NYT va repentinamente a promover la transparencia y la verdad en los medios apoyando a WikiLeaks en la difusión? ¿Y por qué la gente en el mundo no se detiene a cuestionar las bases de esta relación incongruente?”. Este cuestionamiento al NYT también es aplicable a El País de España.

En la superficie no hay ninguna prueba de que WikiLeaks sea una operación encubierta de la CIA, aseguró Chossudovsky. Sin embargo la relación estrecha y estructurada de los medios corporativos con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, sin mencionar las conexiones de ciertos periodistas con el aparato de seguridad nacional, hacen relevante la cuestión del patrocinio de la CIA.

La capacidad monopólica de difundir las filtraciones de WikiLeaks (WL) asignada por el editor Julian Assange a cinco grandes medios se convirtió en el talón de Aquiles de su credibilidad. La alianza entre WL y cinco grandes medios estadounidenses y europeos fue largamente negociada por Assange, mucho antes del destape de las filtraciones del 28 de noviembre. En definitiva, el procedimiento motivó la más obvia de las preguntas: ¿quién controla, decide y supervisa la selección, distribución y edición de los documentos que llegarán al conocimiento del grueso público?.

En los hechos, el control está en manos de medios, como el New York Times y El País, que se hicieron célebres por mentirosas fabricaciones periodísticas. WL terminó subordinándose a los grandes arquitectos de la desinformación, cuya prioridad más relevante es secundar los objetivos de la política exterior de Estados Unidos.

Empero, la cuestión no es tan simple. Principalmente porque la campaña contra WikiLeaks en Estados Unidos puede desembocar en un proceso judicial al editor Assange, invocando la ley "Espionage Act", de 1917, con la mira más bien puesta en el control absoluto de Internet. "Debemos actuar con firmeza para evitar que Julian Assange sea enjuiciado en Estados Unidos", sentenció Michel Chossudovsky en Global Research. Y se trata de uno de los críticos que más desconfía de la alianza con los medios del fundador de WL.

La dos mujeres suecas que denunciaron haber sido “violadas” por su partner nocturno habitual -Assange-, más la condimentada situación legal del editor de WL por asuntos de promiscuidad privada, parecen cortinas de humo que no dejan ver con claridad el boscoso trasfondo de las “revelaciones” que a diario manufacturan aquellos grandes medios que recibieron la valiosa materia prima de los cables del Departamento de Estado que supuestamente les proporcionó WL/Assange.

Los más de 250 mil papeles del Departamento de Estado, cuyo contenido real solamente conocen The New York Time, El País, The Guardian, Le Monde y Der Spiegel, sirven como proyectiles a la pesada artillería contra los principales blancos de la política exterior de Estados Unidos -Corea del Norte, Irán, Cuba, Venezuela, Bolivia, etc.- y preparan el escenario de la próxima guerra, ante el agotamiento político de las aventuras bélicas en Afganistán e Irak.

El incansable complejo militar-industrial-mediático que gobierna al país del norte clama por nuevas conflagraciones para dar salida al material bélico de alta tecnología que produce incesantemente, incluso con financiamiento de terceros países -ajenos a la guerra- que invierten sus reservas en bonos del Tesoro de Estados Unidos. Esta probable movida sofisticada “en aras de la libertad de expresión” tiene garantizada la caja de resonancia de la prensa mundial –sin excluir las radios y estaciones de TV más pequeñas- que repite incesantemente, y sin mayor análisis, las “privilegiadas revelaciones” de los mismos medios que en la última década se consagraron como campeones de la desinformación, principalmente el New York Time y El País.

Las filtraciones difundidas por el sistema mediático occidental explotan el apoyo de los estados del Golfo y Arabia Saudita a organizaciones musulmanas terroristas, un hecho ya conocido y extensamente documentado. Sin embargo, los informes no mencionan lo esencial para comprender "la guerra global contra el terrorismo" y es que los servicios de inteligencia de Estados Unidos canalizan históricamente su ayuda a esas organizaciones terroristas a través de Pakistán y Arabia Saudita (Véase Michel Chossudovsky, America’s "War on Terrorism", Global Research, Montreal, 2005).

En estas operaciones encubiertas de inteligencia de Estados Unidos utilizan como intermediarios a agentes sauditas y pakistaníes. Los grandes medios explotan esos “leaks” para mantener la ilusión de que la CIA no tiene nada que ver con redes terroristas y que Arabia Saudita y los estados del Golfo son los principales financistas de Al-Qaida, Talibán, Lashkar-e-Taiba y otros, cuyo financiamiento se provee según lo dispongan los servicios de inteligencia de Estados Unidos. La tanda de documentos dirigidos al Departamento de Estado y a las embajadas de Estados Unidos en Arabia Saudita y los estados del Golfo típicamente describen que adinerados donantes privados -a menudo de manera abierta- apoyan con mucho dinero a los mismos grupos que Arabia Saudita dice combatir (WikiLeaks: Saudis, Gulf States Big Funders of Terror Groups -Defense/Middle East - Israel News- Israel National News).

Sobre Pakistán, "los cables en poder de varios medios periodísticos, dejan en claro que por debajo de los acuerdos públicos existen conflictos profundos entre Estados Unidos y Pakistán respecto a objetivos estratégicos en temas como el apoyo pakistaní a los talibanes afganos y su actitud tolerante con Al-Qaida…" (Wary Dance With Pakistan in Nuclear World, The New York Times, 1 de diciembre, 2010).

La naturaleza de estos reportes otorga legitimidad a los cotidianos ataques secretos de Estados Unidos contra supuestos blancos terroristas en Pakistán. El uso e interpretación que hacen los grandes medios de los cables WikiLeaks perpetúan el mito de que Irán tiene un programa de armas nucleares y representa un peligro para la seguridad global. También enronizan que Arabia Saudita y Pakistán son patrocinadores de Al-Qaida y financian organizaciones terroristas musulmanas que se proponen atacar a Estados Unidos y sus aliados de la OTAN.

Amistades corporativas de Assange

WikiLeaks y el semanario británico The Economist mantienen una vieja relación: Assange recibió en 2008 el premio "The Economist’s New Media Award". Esta revista tiene una estrecha relación con las élites financieras de Gran Bretaña, apoyó la guerra de Irak y exhibe la impronta de la familia Rothschild, que se encuentra entre sus accionistas relevantes. Sir Evelyn Robert Adrian de Rothschild fue su director desde 1972 hasta 1989 y su cónyuge, Lynn Forester de Rothschild, pertenece a la junta directiva actual. ¿Por qué Assange recibiría el apoyo de uno de los medios de prensa británicos más destacados en la continua campaña de desinformación?, preguntó Michel Chossudovsky.

Para el analista canadiense “si no se trata de un caso de ‘disidencia manufacturada’, apoyar y premiar a WL por sus acciones por la libertad de información constituye una manera de controlar y manipular ese proyecto y, a la vez, captarlo para los medios corporativos”.

En otra conexión importante, el abogado londinense de Assange, Mark Stephens -de la firma de abogados de la élite londinense Finers Stephens Innocent (FSI)-, es consejero legal de Rothschild Waddesdon Trust. Este dato no prueba nada, pero debería ser examinado en el contexto del entorno social y corporativo de WikiLeaks: el NYT, el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por su sigla en inglés), The Economist, Time Magazine, Forbes, Finers Stephens Innocent (FSI), etc.

Michel Chossudovsky apeló a una cita de Aldous Huxley para sugerir la identidad y naturaleza de quienes respaldan a WK- Assange: "Los grandes banqueros, al mover algunas simples palancas que controlan el flujo de dinero, pueden determinar el éxito o el fracaso de la economía de un país. Al controlar los comunicados de prensa sobre las estrategias económicas que delinean tendencias nacionales, la élite es capaz no sólo de tomar las riendas de poder de la estructura económica de esta nación sino también de extender el control a todo el mundo. Aquéllos que poseen un poder tal quieren lógicamente permanecer en un segundo plano, ser invisibles para los ciudadanos comunes".

Identidad de objetivos

Cuando WikiLeaks delineó sus objetivos anunció que sería "una versión sin censura de Wikipedia para la filtración y análisis de documentos de procedencia secreta” centrada “principalmente en los regímenes opresivos de Asia, el antiguo bloque soviético, África subsahariana y Oriente Medio, aunque también esperamos ofrecer un espacio para aquéllos que en Occidente deseen revelar comportamientos antiéticos de sus propios gobiernos y corporaciones" (CBS News - Website wants to take whistleblowing online, 11 de enero, 2007).

Julian Assange confirmó estos propósitos en una entrevista con The New Yorker en junio de 2010: "Nuestros objetivos principales son aquellos regímenes extremadamente opresivos de China, Rusia y Eurasia Central, aunque esperamos ofrecer un espacio para quienes deseen revelar en Occidente conductas ilegales o inmorales de sus propios gobiernos y corporaciones". Advirtió que "exponer secretos" podría hacer caer gobiernos que ocultan la realidad, incluyendo al gobierno de Estados Unidos.

El enfoque geopolítico de WikiLeaks en los "regímenes opresivos de Eurasia y Medio Oriente” resultó "atractivo" desde el inicio para las elites estadounidenses, pues parecía coincidir con los objetivos de la política exterior de Washington. La inclusión en su equipo de disidentes chinos, más los propósitos de "exponer secretos" de gobiernos extranjeros sintonizaba con las operaciones encubiertas de Estados Unidos y el interés de Freedom House por desencadenar "cambios de régimen" y promover "revoluciones de colores" en diferentes partes del mundo.

Chossudovsky: Si WL se propone combatir en serio la censura, surge otra pregunta obvia: ¿Cómo es posible que esta batalla contra la desinformación de los medios se lleve a cabo bajo la batuta de los arquitectos corporativos de la desinformación? La convocatoria a los arquitectos de la desinformación mediática para luchar contra esa desinformación resulta un procedimiento incongruente y autodestructivo.

"Los medios corporativos de EE.UU. y específicamente The New York Times, son una parte integral del establishment económico, conectado a Wall Street, los "think tanks" de Washington y el Consejo de Relaciones Exteriores.

Maquiavelismo corporativo

Para Chossudovsky, WL ofrece características de “disidencia manufacturada”. Se las ingenió para exponer mentiras gubernamentales y filtró información de crímenes de guerra de Estados Unidos. Pero una vez que el proyecto se legitimó, fue vertido en el molde del periodismo corporativo para ser utilizado como instrumento de desinformación.

"Las élites corporativas deben aceptar por su propio interés el disenso y la protesta como características del sistema, siempre y cuando no amenacen el orden social preestablecido. El propósito no es reprimir la disidencia sino al contrario: manipular el movimiento de protesta para fijar los límites del disenso. Los medios mantienen su legitimidad y las élites económicas limitan y controlan las formas de oposición… Para ser eficientes, quienes concitan el movimiento de protesta deben regular y controlar cuidadosamente tales protestas (M. Chossudovsky, "Manufacturing Dissent": the Anti-globalization Movement is Funded by the Corporate Elites, septiembre 2010). Los mecanismos de propaganda del aspecto militar del "Orden del Nuevo Mundo" se vuelven cada vez más sofisticados.

En el “nuevo orden” los políticos son prescindibles; pueden ser reemplazados. El orden ya no descansa en la supresión abierta de conocimientos sobre crímenes de guerra de Estados Unidos-OTAN. Ni requiere que se proteja la reputación de los funcionarios de alto rango del gobierno estadounidense, incluyendo al Secretario de Estado. Lo que se debe proteger y reforzar son los intereses de las élites económicas, quienes controlan el aparato político desde la sombra.

Los hechos descritos por las filtraciones están, teóricamente, en un banco de datos. Muchos documentos sirven a los intereses de la política exterior estadounidense, en particular aquellos que aluden a gobiernos extranjeros, mientras otras descripciones tienden a desacreditar al gobierno. En el ámbito de la información financiera, la filtración de datos de un banco específico, eventualmente suministrada a WL por una institución rival, podría desencadenar el colapso o la bancarrota del banco afectado.

Todos los wikileaks conocidos fueron redactados selectivamente, además "analizados" e interpretados por grandes medios corporativos al servicio de las élites económicas. Aunque todo el banco de datos WL estuviera disponible "on line" -y no es el caso-, el grueso público no se tomaría el trabajo de consultarlo. En el imaginario colectivo sólo quedan las visiones elaboradas e interpretadas por los grandes medios corporativos. El público puede tragarse su parcialidad según su fe en el sello de "fuente confiable", que a menudo auto-proclaman medios tan poco confiables como CNN en Español. En rigor, todo lo que aparece en los principales periódicos y cadenas de TV es una distorsión de la verdad cuidadosamente manipulada.

Según Chossudovsky, el orden tolera algunas formas limitadas de debate crítico y "transparencia", siempre y cuando refuercen el apoyo del público a las premisas básicas de la política exterior de Estados Unidos, incluyendo la "Guerra Global contra el Terrorismo". Esta estrategia ha sido exitosa en grandes segmentos del movimiento antibélico ("Estamos contra la guerra, pero apoyamos ’la guerra contra el terrorismo’"). Para el autor, la verdad en los medios de comunicación sólo se alcanza desmantelando el aparato de propaganda, es decir, combatiendo la legitimidad de los medios corporativos al servicio de los intereses de las élites económicas y del aparato militar global de Estados Unidos.

Notas:

1) http://www.globalresearch.ca/index….. En castellano, ver http://www.rebelion.org/noticia.php… y http://www.rebelion.org/noticia.php….

2) www.haaretz.com/print-editio… 3) Time’s Julian Assange Interview: Full Transcript/Audio. Time. Wednesday, Dec. 01, 2010. http://www.time.com/time/world/arti…

4) A Wikileaks se le ve el plumero, 3ª parte, Alfredo Embid, http://www.ciaramc.org/ciar/boletin…

5) PBS Interview, The Redacting and Selection of WikiLeaks documents by the Corporate Media, PBS Interview on "Fresh Air" with Terry Gross, 8 de diciembre, 2010.

6) F. William Engdahl, Wikileaks: A Big Dangerous US Government Con Job , Global Research, 10 de diciembre, 2010. http://www.globalresearch.ca/index….

7) WikiLeaks Prosecution Studied by Justice Department - NYTimes.com, 7 de diciembre de 2010.

8) Carl Bernstein, "The CIA and the Media", http://tmh.floonet.net/articles/cia…


http://www.argenpress.info/2010/12/…

http://www.argenpress.info/2010/12/…

http://www.argenpress.info/2010/12/…