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Para tener en cuenta

[China] Los pros y contras de la economía de mercado

¿Cuánto conocemos del capitalismo? No creo que sepamos mucho, o por lo menos no tan profundamente como deberíamos.

Cuando el enfoque ideológico permeaba nuestra apreciación del mundo, el capitalismo, a nuestros ojos, era tan malvado como cualquier otro mecanismo diseñado para chuparle la sangre al obrero. Pero cuando el país se abrió al mundo exterior, algunos se fueron al otro extremo, creyendo que debemos aplicar todo lo que trae el capitalismo.

Un libro publicado recientemente con el título de “Los poderes de las compañías” nos ofrece cierto conocimiento y visión básicos sobre el desarrollo de las compañías y del capitalismo en Occidente.

Lo que más me sorprende del libro – y conste que no soy alguien con mentalidad empresarial - es el hecho de que la historia de las compañías en Occidente, a pesar de estar plagada de hechos deleznables en sus inicios, esta mayormente matizada por una trayectoria de progreso en lo referente a las civilizaciones humanas.

La enseñanza que el volumen debe dejar a los lectores chinos es que el desarrollo de las corporaciones de su país se vio impedido por acontecimientos históricos, y que las mismas sólo tuvieron su oportunidad a principios de los años 80, cuando China introdujo la reforma y apertura.

En la cultura china tradicional, a los empresarios se les veía con desdén, pues se consideraba a la avaricia como el origen de muchos males. Antes de la reforma y la apertura, hacer dinero era tema tabú, al que se percibía como actitud burguesa. El deseo intrínseco de conseguir una vida mejor y fortuna fue suprimido. Pero en cuanto se le ofreció espacio para reafirmarse, esta aspiración ha traído de la mano el otro extremo: la búsqueda de ganancias sin parar mientes en escrúpulo alguno.

Algunos dicen que China debe experimentar un período de acumulación primitiva del capital, pues le costará Dios y ayuda saltar a la etapa de desarrollo avanzado que ha alcanzado Occidente. Prefiero asumir tales premisas como meros pretextos para procurar ganancias a expensas de la justicia, la imparcialidad y la igualdad sociales.

La cultura corporativa es algo que muchos chinos tienden a mencionar al hablar de competencia y economía de mercado. También han sacado a relucir con frecuencia la mano invisible de inicios de los años 80, cuando el país se abría al mundo exterior. Se creyó entonces que era posible dirigir la economía de mercado hacia un desarrollo sano. Sin embargo, al tocar el tema, la mayoría enfatizaba sólo el factor competencia, sin mencionar la responsabilidad social y la benevolencia.

Incluso en Occidente, cuya economía de mercado es mucho más antigua, el deseo de conseguir beneficios con frecuencia va demasiado lejos, lo que implica que se pisoteen la justicia y la imparcialidad sociales, en la estampida frontal por hacer dinero.

John Maynard Keynes dijo en cierta ocasión que el capitalismo significa que los hombres más viles harán las cosas perversas para bien general de la comunidad. Esta frase, en gran medida, revela la naturaleza del capitalismo. El problema está, por supuesto, en que algunas veces estos seres viles no hace las cosas más perversas precisamente para beneficio de la mayoría, sino para su propio bien.

La crisis financiera actual ofrece un ejemplo vivo de cuán inescrupulosa puede ser la búsqueda de ganancias a toda costa en Occidente. En cuanto a nosotros, lo que nos corresponde es definir qué y cómo debemos aprender del capitalismo occidental.

En lo tocante a la variante de economía de mercado aplicada en China, nada podría ser peor que esta combinación de guanxi o renqing (relaciones interpersonales con un interés) locales con la búsqueda del beneficio por cualquier medio. Es una relación simbiótica que ha contribuido en gran medida a alimentar la corrupción desenfrenada que hoy afecta al país.

Aparte de enfrentar los fenómenos derivados de las guanxi o renqing aplicándoles el imperio de la ley, algo que no deben pasar por alto los diseñadores de políticas, es precios entender que no todo lo que se aplica en Occidente es bueno y digno de imitarse cuando se trata de una economía de mercado. Los varios subproductos creados por las instituciones financieras en Wall Street han demostrado su cuota de culpabilidad en la actual debacle financiera. No son en absoluto los ejemplos que deben seguir nuestras instituciones financieras.

Aún debemos conocer mucho más sobre las compañías y el capitalismo para recorrer el camino correcto.

Original en inglés: http://www.chinadaily.com.cn/opinio…


http://spanish.peopledaily.com.cn/3…

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