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Análisis de interés

Irán, en el largo camino hacia el corazón de Eurasia

Mientras continúa con las operaciones para un cambio de régimen en Irán, el gobierno de Obama da mayor peso a la componente disuasiva, que al ataque preventivo directo promovido por la administración anterior. Rusia y China como potencias regionales ejercen influencia en las proximidades de sus fronteras, en cambio Estados Unidos proyecta poder en todo el mundo. Su presencia avanza en forma de pinza sobre los bordes de lo que llama el núcleo del Hemisferio Oriental. Asia Central es uno de los puntos débiles, en que los vacíos de poder latentes alimentan el triángulo de confrontación, y los demás jugadores Irán y Turquía, son considerados por Washington el uno, como necesario para avanzar en su camino en Eurasia, y el otro como puente entre Asia Central, el Cáucaso y los mercados europeos.

El poder económico estadounidense con su núcleo, los grupos de la gran burguesía concentradora y reproductora del capital, configura a través de sus coincidencias y connivencia histórica con el poder político, los objetivos estratégicos para la supervivencia de su modelo civilizatorio que supone de aplicación universal. Herencia aprendida del imperio Británico.

Su concepción de un destino global imperialista coincide con la visión del mundo entero como un potencial teatro de operaciones de guerra, dividido en 6 Comandos de Combate regionales independientemente de la soberanía territorial de los países. La connivencia con el poder político se manifiesta en las semejanzas y continuidades de las sucesivas administraciones en cuanto a las directrices fundamentales de su política exterior.

La Doctrina para Operaciones Nucleares Conjuntas (DJNO) de 2005 (1) que continúa vigente en el gobierno de Obama, define cuatro objetivos: Asegurar a los aliados y amigos de Estados Unidos firmeza de propósitos y su capacidad para cumplir sus compromisos de seguridad. Disuadir a los adversarios de realizar programas y operaciones que podrían amenazar los intereses de Estados Unidos o de sus aliados y amigos. Aplicar agresión y coerción disuasiva desplegando preventivamente la capacidad para un ataque y rápida derrota e imponer severas sanciones para afectar la capacidad militar e infraestructura del adversario, y por último, derrotar en forma decisiva a un adversario si falla la disuasión.

Una parte importante de la doctrina, es que da indicios sobre la actual política disuasiva de Washington. Pone especial énfasis en la disuasión estratégica, definida como la prevención de una agresión o coerción del adversario que amenace los intereses vitales de Estados Unidos y/o su supervivencia nacional. Para ello se trata de convencerlo de no tomar ’penosos’ cursos de acción, influenciando en forma decisiva sobre sus hacedores de decisión. Y agrega, que el foco de la disuasión está en influenciar a los potenciales adversarios para impedir acciones que intenten perjudicar a los intereses nacionales de Estados Unidos. La novedad respecto de la Guerra Fría, es la nueva tríada disuasiva ampliada : capacidad de ataque nuclear y no nuclear integrados; defensas activas y pasivas; y una robusta infraestructura de soporte compuesta por investigación, desarrollo y estructura industrial para impulsar, construir y mantener fuerzas ofensivas y sistemas defensivos. Los tres, coordinados en forma conjunta por medio de Comando y Control (C2), Inteligencia y planificación.

El documento afirma que, para sostener su efecto disuasivo las fuerzas nucleares estadounidenses deben mantener un visible y fuerte estado de alerta y alistamiento para el combate.

Respecto de la estrategia política el DJNO establece que ’…Estados Unidos no definirá en que circunstancias podría usar armas nucleares. Mantener esta ambigüedad ayuda a crear dudas en las mentes de los potenciales adversarios disuadiéndolos de tomar acciones hostiles…’ Es decir, durante el mundo dipolar con un enfrentamiento entre superpotencias, la disuasión se basaba en la presencia de armas nucleares estratégicas con enorme poder destructivo, listas para ser utilizadas mediante la tríada : misiles balísticos intercontinentales, submarinos de bombardeo estratégico dotados con misiles balísticos y bombarderos estratégicos. Actualmente, esta clase de disuasión ya no es creíble por los países ’rebeldes’ y los actores no estatales que confrontan los intereses de Estados Unidos, justamente porque la magnitud de destrucción y contaminación radiactiva de la represalia es tal, que afectaría regionalmente a los mismos aliados de Washington. Si bien el Pentágono mantiene como uno de los soportes del nuevo tríptico al poder nuclear estratégico, destinado a las potencias nucleares (en particular a Rusia), debe lograr que el uso de armas nucleares sea verosímil para sus nuevos enemigos regionales. Con tal propósito agrega los dispositivos nucleares tácticos (de baja potencia explosiva, equivalente a explosivos químicos y mecánicos), cuyo desarrollo fue completado durante el gobierno de G.W. Bush. La nueva doctrina disuasiva estadounidense (y de la OTAN) incluye una progresiva y muy fuerte presión en lo diplomático, económico, y en lo militar la presencia se hace mucho más evidente y descarada que en la Guerra Fría. La amenaza latente de integrar el armamento convencional con el nuclear táctico con la incerteza de cuáles de sus socios lo poseen, mas los avances tecnológicos en el campo bélico se plasma en constantes despliegues y agresivas maniobras militares, próximas a las regiones que el Pentágono considera de interés estratégico. De esta manera se espera que los Estados ’fuera de la ley’, las entidades ’terroristas’ no estatales, pero también las potencias emergentes y los demás países, consideren que las ganancias serían mucho menores que las pérdidas reales, inaceptables en caso de conflicto. Por otra parte, Washington tampoco condena la matanza de población civil, al respecto las cínicas ’leyes de guerra’ codificadas por Estados Unidos y sus aliados para evitar una confrontación armada irrestricta, definen la ’Guerra Justa’, que convalida el Principio de Proporcionalidad estableciendo que las pérdidas de vidas civiles y el daño a la propiedad civil debe ser proporcional a las ventajas militares directas que se esperan ganar. Y además, como ninguna ley internacional de conflictos armados prohíbe el uso de armas nucleares, una vez que el presidente haya dado la orden explícita para su empleo, queda en los comandantes regionales la responsabilidad que los daños colaterales no sean excesivos.

Según las grandes usinas mediáticas occidentales, instrumentos de guerra psicológica, entre las nuevas amenazas mundiales que reemplazan al comunismo está el terrorismo y a falta de éste, el narcotráfico y el crimen organizado. Las amenazas declamadas por Washington contra la seguridad nacional, adoptadas por sus socios y amigos, pasan por Estados rebeldes que patrocinan al terrorismo internacional (nombrado como extremismo transnacional en las nuevas operaciones psicológicas), entidades no estatales narco-terroristas y su relación con las armas de destrucción masiva. Esta retórica deja encubiertos otros intereses vitales, los que definen las regiones en que Estados Unidos muestra hoy su estrategia de disuasión. El nivel aplicado a Irán, encuadra en lo que el documento DJNO enuncia como ’…Aplicar agresión y coerción disuasiva desplegando preventivamente la capacidad para un ataque y rápida derrota e imponer severas sanciones para afectar la capacidad militar e infraestructura del adversario’. Irán es una de las piezas clave que compromete intereses vitales de Estados Unidos en su abastecimiento energético, en planos como el ideológico y geoestratégico en mecanismos de avance sobre China y Rusia en Oriente Medio y Asia Central.

En las relaciones internacionales de los Estados Unidos durante la Guerra Fría, prevalecían los lineamientos ideológicos en el marco de dos bloques con sistemas socioeconómicos excluyentes y casi cerrados en sí. Sus objetivos geoestratégicos en Eurasia estaban en el centro y sureste de Europa, y en el Lejano Oriente. El colapso de la URSS consolidó la proyección de la economía capitalista hacia regiones casi inaccesibles en el anterior bloque socialista, pero tuvo como contrapartida la apertura de espacios occidentales a países restaurados al capitalismo como, China y Rusia (que sobrevivió a la estrategia Brzezinski sin fragmentarse), y que comenzaron nuevos procesos de desarrollo. De este modo, en las nuevas relaciones exteriores de las potencias regionales comenzó a predominar la competencia económica frente a la ideología, uno de cuyos ejes es el acceso y control de los flujos de materias primas esenciales para los procesos de supervivencia. A partir de allí los estrategas de Washington focalizaron nuevas áreas geográficas de interés, entre ellas la región de Asia Central (especialmente la cuenca del Mar Caspio) y Africa. Un indicio de lo primero fue el cambio del mando militar de las fuerzas estadounidenses en Asia Central, del Comando del Pacífico (USPACOM) al Comando Central (USCENTCOM), efectuado discretamente en 1999. Un indicador de lo segundo, es la creación del Comando Africa (USAFRICOM) en 2008. (2). Otras regiones de interés son el Mar de China Meridional y el Mar Amarillo (Coreas).

La observación de la matriz energética mundial pone en evidencia la magnitud de algunos de los intereses en juego, y la relevancia estratégica que va adquiriendo a futuro Asia Central.

Estados Unidos es el primer consumidor e importador de petróleo del mundo. Casi el 60% del petróleo crudo que utiliza y consume es de origen extraterritorial. La mayor cantidad no la importa del Golfo Pérsico sino de su vecino Canadá, un socio estable con una reserva petrolera 8 veces mayor, luego de Arabia Saudita (con una reserva 12 veces mayor, la mas grande del mundo). Importa también petróleo de Venezuela (con un reservorio 4,6 veces mayor) y México, y en menor escala de Irak (que junto con Irán constituye otra de las grandes reservas mundiales, respectivamente unas 5 y 6 veces mayor que la estadounidense), de otros países del Golfo Pérsico, de Rusia (con una reserva petrolera 4 veces mayor) y en Africa de Nigeria, Angola y Argelia (3). Sus reservas son insuficientes para su desarrollo capitalista, las energías no convencionales aún no constituyen una alternativa sustitutiva, y una reducción significativa en el consumo de la sociedad capitalista por excelencia tampoco resulta factible. Para obtener hidrocarburos Washington busca no depender de países inestables, poco amistosos o poco fiables e impulsa ’operaciones de estabilización’ en las regiones y la transformación de regímenes hostiles en otros pro-estadounidenses, tal es el caso de Irán y Venezuela. China es el segundo consumidor mundial de petróleo (aunque consume 3 veces menos que Estados Unidos), y luego de Japón es el tercer importador mundial, importando 4 veces menos, principalmente del Golfo Pérsico, Irán y Asia Central. Tiene una reserva de petróleo equivalente a 3/4 la de Estados Unidos, pero su demanda crece 7 veces más rápido.

Para mantenerse como potencia mundial preponderante, Estados Unidos seguirá dependiendo fuertemente en el mediano plazo de las importaciones de petróleo y especialmente de la búsqueda de nuevas fuentes, mientras éste sea su combustible primario (4). Desde la crisis petrolera en los 70’s, busca independizarse del petróleo de Oriente Medio. Así desde los 90’s focalizó su interés en Asia Central, en particular Kazajstán y Turkmenistán con importantes reservorios de petróleo y gas respectivamente. Estos dos países, no tienen costas marítimas y para que sus hidrocarburos lleguen al mercado global deben recurrir a oleoductos atravesando otras naciones. Washington ha establecido una ruta desde el Báltico para alimentar su guerra en Afganistán, utilizando los nuevos gobiernos proclives en la región del Mar Caspio. Por este corredor que bordea a Rusia y China, envía tropas y equipo militar hacia Afganistán mientras en sentido opuesto busca, al mismo tiempo, aumentar y controlar el transporte de los hidrocarburos del Caspio. Azerbaiyán que ya ha enviado tropas a Afganistán, Irak y Kosovo actúa como posta de apoyo militar. Uzbekistán con presencia de tropas de la OTAN, mediante acuerdos de cooperación con Washington gestiona el tránsito aéreo de material no militar en la misma ruta. En Tajikistán ha negociado la construcción de una base militar; en Kirguistán ha logrado plantar otra base militar sobre la frontera China. Está intentando aumentar la penetración en Turkmenistán mediante ayuda y cooperación bilateral y ha logrado el acceso a aeródromos próximos a Irán.

En Asia Central hay cuatro países principales que están compitiendo por los hidrocarburos, China, Rusia, Estados Unidos e Irán. Cualquier país por el que pase un oleoducto/gasoducto, tiene control sobre los hidrocarburos que transporta y por consiguiente sobre la energía. No solo pueden requerir, sino aumentar los honorarios de tránsito, pueden interrumpir el suministro por causas políticas, económicas, inestabilidades y conflictos armados. La construcción de oleoductos transfronterizos requiere de Tratados, y toca el plano estratégico de las relaciones internacionales de cada país, en que además del sector estatal las potencias intervienen respaldando a sus grandes corporaciones privadas.

Hasta los 90´s los hidrocarburos de Asia Central fluían por ductos de Rusia, que actualmente suministra la mayor parte del gas (90%) y el petróleo a Europa Occidental. Moscú busca preservar esta posición y su connotación internacional, de modo que considera abiertamente a Asia Central en su esfera de influencia. Si Rusia tomara el control de los reservorios petroleros de ésta, sumando los suyos sería un rival directo de Oriente Medio.

Es probable que China también vea a Asia Central como zona de influencia, aunque no lo manifiesta. Según un acuerdo celebrado con Kazajstán hace algo más de una década, acaba de finalizar la construcción del oleoducto KCP de 3000 kilómetros que envía petróleo desde ese país directamente a China.

Como Estados Unidos es un actor extra-regional, no tiene acceso territorial directo, de modo que busca que los hidrocarburos de Asia Central lleguen al mercado global donde sí tiene acceso, sin el control de China, Rusia ni Irán. Este último es el competidor más débil y con mayor probabilidad de ser neutralizado. Por otra parte el proyecto del Gran Oriente Medio, una iniciativa de la administración de G.W. Bush, tiene que ver con la independencia energética de Estados Unidos en Oriente Medio, es decir con una región ampliada bajo concenso pro-estadounidense que incluía especialmente a Irán, Afganistán, Pakistán y Turquía. Sin embargo el proyecto se ha visto frustrado en parte por el resultado parcial de la invasión a Irak, y el gran obstáculo que representa Irán. Afganistán es un país casi sin petróleo, sin embargo invadido por Estados Unidos y sus socios de la OTAN. Una de las causas es su importancia para el primero como ruta energética, de hecho la intención de Washington es construir un oleoducto (TAP) para sacar el petróleo de Turkmenistán por el mar de Arabia, pasando por Pakistán y Afganistán, pero el proyecto se encuentra demorado por la guerra talibán en las montañas de éste. Además, así como el imperio Británico promovió el cultivo de opio en la India para introducirlo en la población de China, el ejemplo de la madre patria no fue en vano, y la pseudolucha declamada por Estados Unidos y la OTAN contra el narcotráfico en el norte de Afganistán, mantiene la producción y tráfico de drogas así como la permeabilidad fronteriza de las ex-repúblicas soviéticas, de modo que la droga está penetrando en Rusia.

Irán, busca ganar el mayor control posible sobre los recursos hidrocarburíferos en Asia Central, lo cual es directamente proporcional a la fortaleza y liderazgo que pueda lograr en Oriente Medio, y a maniobrar políticamente a nivel internacional. Actualmente al margen de Estados Unidos, Irán importa gas desde Turkmenistán por el gasoducto KKK lo que le permite exportar toda su producción del sur, y tiene proyectos mayores para el tendido por su territorio de diversas rutas energéticas desde Turkmenistán (y Kazajstán) hasta el mar Arábigo, o por Pakistán hacia India, o hacia Turquía. Sin embargo, los proyectos están detenidos debido al bloqueo de Washington y su influencia sobre los dos países de Asia Central. Actualmente no hay ductos que permitan llevar en gran escala el gas de Kazajstán y Turkmenistán a los mercados abiertos que es el interés de EEUU. Geográficamente las rutas iraníes para el gas son altamente convenientes respecto de otras posibles, por la accesibilidad que tiene este país a los grandes cuerpos de agua. Por lo pronto, se estima que el transporte de gas iraní tiene un costo mucho menor que el futuro ducto Trans-Caspio (TCP) promovido por Estados Unidos que pasa por Azerbaiyán, y con el que espera además reducir la fuerte dependencia de Europa del gas ruso y frenar a Irán.

Para Teherán así como para Moscú, las rutas energéticas por sus territorios les proporcionan ingresos por peajes y las ventajas del uso político de los hidrocarburos que transportan, pero disponer de sus propios yacimientos es crucial para su fortaleza. Desde principios del siglo XX, en el ámbito capitalista el petróleo comenzó a prevalecer como combustible sobre el carbón. Después de la Guerra Mundial I, Inglaterra tomó el control de las reservas petroleras de Irán, y comenzó su saqueo junto con Francia y otras potencias colonialistas con la complicidad de los regímenes iraníes anglófilos. Entró en escena EEUU que comenzó a desplazar a Inglaterra y a los colonialistas, quedando relegados cuando aquél país salió fortalecido después de la Guerra Mundial II. A principios de los 50’s los iraníes lograron la nacionalización del hidrocarburo con el gobierno de Mossadegh. Inmediatamente Estados Unidos encabezó un golpe que lo derrotó, tomando el control energético ocupó el lugar de Inglaterra, confrontando a la Unión Soviética y frenando los movimientos populares anti-imperialistas y nacionalistas. El régimen títere filoestadounidense implantado del sha Reza Pahlevi exportaba su petróleo a Israel, Estados Unidos, Inglaterra y otros países de Occidente, continuando con la exacción hasta la Revolución Islámica de 1979. Esta fue de tal importancia que desequilibró la estrategia de Washington en el contexto dipolar, y aceleró su sabotaje al régimen pro-soviético de Afganistán, lo que fue a su vez una de las causas que indujo la intervención militar de la URSS en ese país. Actualmente, la Revolución Islámica intenta llevar adelante el desarrollo nacional disponiendo de la riqueza obtenida por la exportación de sus hidrocarburos, un peligro inadmisible para Israel, Washington y sus socios. Hoy Irán exporta petróleo a Europa, Turquía, India, Japón y China.

Por otro lado Irán posee después de Rusia, uno de los mayores reservorios mundiales de gas, (cuyo máximo de producción global sustentable se alcanzará varias décadas después que el pico del petróleo, que parece inminente). China tiene especial atención en aumentar la importación de hidrocarburos de Irán. India también, y sobrepasando las sanciones que impone Washington intentó construir un ducto (negociando incluso con su adversario Pakistán), lo que fue severamente advertido a través de Hillary Clinton. A su vez, las grandes petroleras estadounidenses presionan a Washington para explotar los hidrocarburos iraníes, pero aunque Obama levante la Orden Ejecutiva 12959 de Clinton-Bush que prohíbe a las multinacionales cualquier relación con Irán, no puede revertir el anti-americanismo de la Revolución Islámica.

El factor ideológico es otra amenaza no menor para Estados Unidos. El mismo Islam choca con la ideología de la mundialización angloamericana y el americanismo con que pretende transformarse a todo Oriente Medio. En Irán, la religión islámica condena como moralmente inaceptables a la armas de destrucción masiva que matan indiscriminadamente civiles y militares (incluidas las nucleares). El mismo presidente Ahmadinejad anunció públicamente al visitar distintos países que ’…Irán nunca ha iniciado una guerra o deseado poseer una bomba atómica’. Aunque Teherán enriquezca Uranio al 20%, todavía estaría muy lejos del Uranio 235 casi puro (al menos 90%) necesario para la reacción en cadena de una bomba nuclear. El actual gobierno iraní resulta una barrera central para la globalización angloamericana en Oriente Medio, y un peligroso ejemplo de un país que se atreve a enfrentar a la primera potencia militar del mundo. Washington necesita terminar con la influencia islámica regional de Teherán en Oriente Medio, aunque no tanto en Asia Central, ya que ésta no tiene demasiados vínculos histórico-culturales como se supone y ambos islamismos son étnicamente diferentes. A pesar de lo que declama la propaganda occidental, resulta complejo y poco probable que en las presentes circunstancias un islamismo pueda arrastrar al otro.

En cuanto a la ofensiva militar directa de Washington contra Irán, era parte del plan de las facciones neocon y sionista del gobierno de G.W. Bush. A fin de Agosto de 2007 se desató un pico de tensión cuando Bush previno repentinamente sobre un posible holocausto nuclear en Oriente Medio a causa del programa atómico de Irán, acusándolo fuertemente de patrocinar al terrorismo internacional, operar contra las tropas estadounidenses en Irak y financiar a Hamas y Hezbollah. Pocos días después ocurrió el incidente del bombardero B-52, que cargado con seis misiles crucero stealth (invisibles al radar) AGM-129 armados con cabezas nucleares, había sobrevolado sin autorización del Pentágono desde la base aérea Minot (Dakota del Sur) hasta la base Barksdale (en Louisiana) que es la cabecera de puente para los bombardeos en Oriente Medio (y desde donde se lanzó en 2003 la ofensiva contra Irak, ’golpear y aterrorizar’). Hay información que se trató de una operación encubierta que fue frustrada internamente, dirigida a involucrar y culpar a Irán para iniciar un ataque nuclear directo. Al parecer estuvieron implicadas las huestes del entonces vicepresidente Cheney. Después del incidente declarado por el Departamento de Defensa como ’un error en la cadena de mando’, seis efectivos de la Fuerza Aérea conectados al caso murieron en circunstancias poco claras.

Una guerra anglo-americano-israelí-OTAN contra Irán podría tener características de una resistencia de larga duración con un importante componente irregular. Para que no se convierta en un nuevo lodazal, Washington deberá previamente disminuir la intensidad de sus conflictos en Irak y asegurarse no quedar en ’soledad’ en Afganistán. Sobre lo primero, Obama anunció el fin de la misión de combate y el comienzo de la retirada, que en realidad se trata de un simulacro, ya que se asegura la permanencia estratégica con unos 50.000 soldados preparados para operaciones contra-terroristas, las brigadas de combate rebautizadas como brigadas de asistencia y asesoramiento permanecen en decenas de bases militares operativas, y están llegando nuevas oleadas de mercenarios (llamados contratistas). Todo indica el recrudecimiento de las operaciones encubiertas y de Inteligencia. De todas maneras Obama definió políticamente el conflicto.

Los dirigentes iraníes declararon recientemente ’… Irán no es Afganistán ni mucho menos Irak. Cuando nuestra Revolución Islámica apenas nacía, nos impusieron una guerra desde Irak que era apoyada por Estados Unidos con todas las potencias, e incluso por países de la región. Todos ayudaron al régimen de Saddam Hussein con logística y armas tecnológicamente avanzadas. Nosotros resistimos, la guerra duró ocho largos años, y fue saldada con más de un millón de muertos distribuidos entre ambos bandos, pero derrotamos las pretensiones imperialistas y logramos la victoria. Hoy nuestra revolución tiene 30 años y es una joven fuerte. Estamos más preparados que antes. En los últimos 200 años Irán nunca ha iniciado una guerra, pero si Estados Unidos y el régimen sionista la iniciaran hoy, quienes la terminarían no serían precisamente ellos. Irán se encuentra 100% preparado para la resistencia. Entre otros, cuenta con más de 20 millones de milicianos movilizados y preparados para responder (el 30% de la población)’.

La capacidad de respuesta asimétrica del otrora Imperio persa requerirá neutralizar el sabotaje, bombardeo y ataques misilísticos sobre el Golfo Pérsico: el bloqueo aunque sea temporario al estrecho de Ormuz, sobre el apostadero naval de la V Flota (en Bahrain) y Qatar (el enriquecido énclave estadounidense), sobre el subcomando del USCENTCOM en Dubai, y sobre los campos petroleros de Arabia Saudita.

No es menor para Washington evaluar el peso de los compromisos internacionales de Teherán con los actores relevantes en Asia, como Rusia, China y Kazajstán, su cercanía como observador a la Organización de Cooperación de Shanghai, su relación con otras ex-repúblicas soviéticas como Turkmenistán e incluso Georgia y Azerbaiyán hoy cercanas a EEUU, sus acuerdos energéticos con Turquía y apoyo contra el secesionismo del Kurdistán, y las relaciones en América Latina con Brasil y Venezuela.

En materia nuclear, aunque sería conveniente y hasta necesario para Teherán disponer de armas de destrucción masiva no hay indicios serios de ello, a pesar de conjeturas semejantes al gran engaño de Irak. Sería políticamente contraproducente que en manera unilateral y abierta, Obama autorice el uso de dispositivos nucleares estratégicos. Según la doctrina DJNO ’…El uso de armas nucleares representa una escalada significativa respecto de la guerra convencional y puede ser provocada por alguna acción, evento o amenaza. Sin embargo como toda acción militar, la decisión para su uso está gobernada por el objetivo político buscado. Y agrega ’…Esta elección involucra muchas consideraciones políticas que impactan en el uso del arma nuclear, los tipos, el número de armas y el método de empleo …La reacción internacional hacia el país o entidad no estatal que emplee por primera vez armas de destrucción masiva es una consideración política importante. Pero si bien el beligerante que inicie una guerra nuclear puede recibir toda la condena mundial, no hay ninguna ley internacional que prohíba a las naciones el empleo de armas nucleares en un conflicto armado’.

El documento es permeable al uso de armamento nuclear, lo cuál resulta creíble debido a que la contaminación radiactiva en grandes áreas puede evitarse utilizando armas nucleares tácticas (de baja potencia) en lugar de estratégicas. Estas minibombas atómicas desarrolladas durante el gobierno de G.W. Bush, no violan el Tratado de no Proliferación Nuclear (ya que no prohíbe el desarrollo de nuevos tipos de armas). La extensión de sus daños colaterales radiactivos es equivalente a la de explosivos convencionales, y se localiza en un radio del orden del kilómetro o menor. En una ofensiva a discreción, estos dispositivos combinados con toda la gama de armamento no nuclear, pasarían casi inadvertidos. Su uso en batalla luego de la orden presidencial, queda autorizado a los Comandantes en el momento que crean oportuno y pueden ser lanzados por ejemplo, contra grandes concentraciones de fuerzas terrestres o anfibias, blancos fuertemente defendidos, instalaciones subterráneas de comando, arsenales, fábricas de material estratégico. El costo político del primer país que hoy utilice armamento nuclear puede ser cargado a terceros mediante algún ardid, sea al mismo Irán o hasta asumido por Israel, que aunque fuera presentado como una toma de iniciativa unilateral, no será tal, ya que para enfrentar bélicamente a Irán con probabilidad de éxito debería contar con el respaldo para operaciones de combate de la envergadura de Estados Unidos y la OTAN.

Hay certeza en el objetivo de Washington, un cambio de régimen en Irán, pero incertidumbre sobre cómo podrá hacerlo. Es decir, la conveniencia entre un ataque militar y la implosión inducida, es una disyuntiva probabilística compleja para Obama dada la multitud de parámetros, las cambiantes condiciones internacionales, el perfil demócrata y las relaciones de fuerza, la situación interna en Estados Unidos de recesión y desempleo, y las próximas elecciones parlamentarias donde su partido puede perder la mayoría en el Congreso. Las guerras políticas para la desestabilización, fogoneando el enfrentamiento entre sectores internos (como las revoluciones de color de los Balcanes) ya habían comenzado en Irán con la administración Bush, aunque no lograron los resultados esperados. En la progresiva escalada de agresión y coerción disuasiva, Obama aumentó el bloqueo internacional a nivel político mediante la diplomacia y la guerra psicológica de difamación por los multimedios de comunicación, en que el sionismo es una pieza fundamental buscando aliados entre los países, a nivel militar con convenios, presencia de fuerzas y el despliegue de contingentes armados en los 11 países que rodean Irán, que también forma parte del cerco a Rusia y China. En lo económico, Washington forzó la aplicación de nuevas sanciones a través de las instituciones internacionales y colaboracionistas que manipula. Con todo ello logró cierta tolerancia en los sectores neocons, sionistas y los mercaderes del complejo militar-industrial. En el próximo escalón, probablemente prepare las condiciones para la ’especialidad’ americano-israelí: asesinatos de líderes principales, para producir una reacción en cadena y la implosión de la Revolución iraní mucho antes de las elecciones del 2013.

Pero el cambio de régimen en Irán producido por implosión o desenlace armado indirecto o directo pergeñado por Estados Unidos y secundado por Israel, Inglaterra y la Unión Europea, es parte de una estrategia de mucha mayor envergadura. Washington no muestra una visión de un orden multipolar como China en el marco de la denominada globalización económica. Recientemente Obama sugirió a Beijing formalizar un tramposo G2 (que China rechazó), en realidad Washington evidenció su concepción hacia una suerte de G1 en que conducirá la multipolaridad global, es decir que no parece tener intención de perder su primacía mundial. Hillary Clinton manifestó hace días en el Council on Foreign Relations (CFR): ’…Los Estados Unidos pueden, deben y tienen voluntad de liderar en este nuevo siglo. Las complejidades y conexiones del mundo actual han conducido a un Nuevo Momento Americano, un momento en que nuestro liderazgo global es esencial, aunque a menudo debamos conducir de nuevas maneras’ (5). De hecho, el interés constante por mantener y aumentar la ventaja absoluta en el campo militar sugiere que no tolerará competidores en pié de igualdad, sean amigos u oponentes, como Europa Occidental o China y Rusia respectivamente.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el avance estratégico de Estados Unidos sobre el Hemisferio Oriental cuyo núcleo es el territorio continental de Eurasia, se produjo en su occidente por Europa y en el oriente por Japón. Actualmente el avance pretende ser por Asia Central y la región sudeste que comprende el Mar de China.

Es conocido que un potencial conflicto bélico contra Irán se saldría fácilmente de sus fronteras. Podría tener remezones armados en las regiones circundantes de la Península Arábiga, en el Levante Israel, Siria, Líbano, Palestina (Gaza), en Irak y Afganistán (Pakistán), en Turquía, en el Cáucaso, Asia Central, en el norte de Africa Somalia y Sudán, entre otros. Es esperable además, una repercusión generalizada en la medida que se verían afectados los flujos de hidrocarburos. Se trata de una excelente oportunidad para Estados Unidos y la OTAN de aumentar preventivamente su presencia y disuasión militar al menos en las regiones petroleras mundiales clave, y más allá en lo que llama el arco de inestabilidad, donde hay países que no adhieren a la demonización de Teherán. Profundizar así el cerco sobre Venezuela y la región del Caribe, como también en el Mar de China e Indonesia. En Africa, aumentar su presencia en el golfo de Guinea, preventivamente Brasil arregló con el gobierno de Namibia la instalación de una base militar en ese país. Rodear militarmente a Irán sirve a Washington para proyectar sus fuerzas, armando a las regiones estratégicas respecto de China y Rusia en primer término, y luego de India y Brasil.

Históricamente el factor de superioridad en el plano militar resulta un contrapeso definitorio frente a desventajas en otros campos, como el económico.

La disuasión a Irán con el despliegue militar que implica, pretende defender una de las patas de Washington en Oriente Medio, Israel, soportar a los colaboracionistas regionales incluso los que operan a dos puntas, como Arabia Saudita. Los progresivos ’cercos’ militares del Pentágono en Eurasia tienen efecto sobre la expansión de China. Sin embargo, frente a la permanente venta de armas a Taiwán y los descarados ejercicios militares combinados en el Mar Oriental y Meridional de China, Beijing anunció el misil Dong Feng 21D con capacidad para hundir portaviones y un alcance de 1500 kilómetros, y es probable que en caso de conflicto aplique la doctrina de Guerra Irrestricta, cuya regla uno dice: ’no hay otras reglas’. También tienen el efecto de advertir a Rusia y controlar a Europa; aunque en algunos aspectos, Medvedev a diferencia del nacionalismo de Putin se inclina hacia un pragmatismo conciliador que beneficia a Estados Unidos, (basado en Chubais el ideólogo ruso del liberalismo económico de los 90’s), el freno interpuesto por Moscú aparece en su nueva política exterior marcando el territorio con la ’esfera de zonas de influencia privilegiadas’; así anunció recientemente la instalación de misiles antiaéreos S-300 en Abjasia y Osetia del Sur ambos separatistas de la pro-atlantista Georgia.

La inminente amenaza de ataque militar a Irán podría responder al desenlace que menciona la doctrina DJNO: ’…Derrotar en forma decisiva a un adversario si falla la disuasión’. Pero también ser parte de la disuasión que el mismo documento sostiene.

Notas:

1) Doctrine for Joint Nuclear Operations, Joint Publication 3-12, Final Coordination (2), 15 March 2005

2) USPACOM es el Comando del Pacífico (United States Pacific Command), USCENTCOM el Comando Central (United States Central Command) que interviene en Oriente Medio, y USAFRICOM el Comando de Africa (United States Africa Command). Estos son 3 de los 6 comandos militares unificados en que el Pentágono ha divido unilateralmente a todo el planeta.

3) Energy Information Administration, http://www.eia.doe.gov/

4) Estados Unidos genera la mayor parte de su energía consumiendo en primer lugar petróleo (39%), luego gas natural (23,5%) y carbón (22%).

5) ’A Conversation with U.S. Secretary of State Hillary Rodham Clinton’, Richard N. Haass, Council on Foreign Relations, September 08, 2010.


http://www.argenpress.info/2010/09/…

Ver en línea : Irán, en el largo camino hacia el corazón de Eurasia

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