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Para tener en cuenta

Mendigos de la prensa

Sentado durante mis permanencias en la Inspección de trabajo, ella tiene 35 años, y 26 meses de precariedad en los últimos 5 años. En esta gran agencia ella va de contrato temporal en contrato temporal. La llaman 3 meses, la despiden un tiempo variable, la vuelven a llamar cuando la necesitan, durante 3 o 6 meses. Hasta ahora, ella no se ha quejado porque quiere a toda costa entrar en dicha agencia, es su sueño. Pero ya no aguanta más, en los 6 primeros meses de 2010, apenas ha trabajado 2 meses. La vuelven a llamar el 15 de agosto, pero cree que es para 15 días. Ella reúne todas las titulaciones y diplomas que se necesitan. Tiene experiencia de periodista desde hace ya 9 años, ellos la ponen cada vez en un puesto diferente, desde infografía hasta en puestos de redacción en jefe, ella ha hecho hasta 5 servicios diferentes. La Directora de Recursos Humanos de la agencia, cínica, dice que no hay curro en otros sitios y que ella volverá… Pero ella “puede” tener curro en otros sitios, incluso ha sido redactora en jefe “de facto” de una gran revista, en una sustitución de 6 meses. Ella ha hecho de free-lance en todas partes. Pero es la agencia y su prestigio lo que le atrae. Ha hablado con sus jefes, que la felicitan por la calidad de su trabajo, le prometen un contrato indefinido… algún día.

La “tradición”, dice que primero se hace “un contrato temporal” hasta que un posible puesto fijo se libere. Una práctica, desgraciadamente muy habitual, pero ilegal : porque un contrato temporal no puede ser un “periodo de prueba”, ni servir para ocupar un puesto permanente. El contrato temporal debe estar “motivado” : aumento excepcional de trabajo o sustitución de un empleado ausente. De hecho, ella ha “sustituido” al menos a 4 trabajadores diferentes en 5 años. Entre dos contratos temporales, la ley (francesa NDT) prevé “plazos de carencia” de un tiempo igual al tercio del contrato precedente que separe el fin del primero y el comienzo del siguiente, regla no respetada en su caso. Sus jefes pasan del tema. Sus dos jefes directos la requieren de manera utilitaria. En cuanto al Director de Recursos Humanos supremo, ni siquiera la conoce.

Así pues ella viene a la Inspección, pero ¿qué hacer? Si escribo una carta, ¿le va a ayudar? Seguramente no. Incluso corre el riesgo de quemarse. Ella ha ido al sindicato, pero cerca del 15% de los efectivos de la agencia son precarios y maleables, ellos ya tienen su “lista” de temporales para los que intervienen. ¿Ir a los tribunales laborales para solicitar una “recalificación” de sus contratos temporales en uno fijo? Sí, se puede ganar jurídicamente, pero la opción es arriesgada : llevar a los tribunales a la empresa en la que se quiera hacer carrera no es la mejor táctica. Y el problema, es que ella está embarazada, a los 35 años, el reloj biológico gira, y a ella le gustaría tanto liberarse de sus angustias. Lo sé, no hay salida, salvo cambiar la ley e imponer cuotas máximas de “precarios”, un 5% por ejemplo.

Hay oficialmente 6.800 periodistas free-lance, o sea el 18,4% de los 37.301 periodistas en 2008, es decir 4 veces más que en 1995, año en el que “sólo” había un 5,5 % de free-lance de 7.000 periodistas. A día de hoy, son más de 10.000, con aquellos que no ganan lo suficiente para conseguir su carnet de periodista. Solamente 1.200 de ellos habrían elegido libremente su suerte, los otros están reducidos al estado de “mendigos de la prensa”.


http://www.humanite-en-espanol.com/…

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