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Joyitas en la red

Ecuador es Territorio Libre de Bases Militares Extranjeras

“El Ecuador es un territorio de paz. No se permitirá el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. Se prohíbe ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras.”

Artículo 5 de la Constitución de la República

“Promueve la paz, el desarme universal; condena el desarrollo y uso de armas de destrucción masiva y la imposición de bases o instalaciones con propósitos militares de unos Estados en el territorio de otros.”

Número 4 del artículo 416 de la Constitución de la República.

Los tentáculos imperiales aprisionan al mundo, pero el Ecuador, pequeño país situado en la mitad del mundo, cortó uno de esos tentáculos al expulsar de su territorio a los gringos que, durante diez años, ocuparon la Base Aérea de Manta; pero apenas es uno de alrededor de mil tentáculos llamados bases militares instaladas en casi todos los países del mundo que cedieron su soberanía en beneficio de los objetivos de dominación imperial.

Que nadie se llame a engaño. Estados Unidos quiere el mundo en sus garras, según se demuestra en cada una de las doctrinas proclamadas por los administradores de turno del imperio, a partir del siglo XIX.

George W. Bush II, el 20 de septiembre de 2002, al enviar al Congreso el documento: “La estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos” resumía la ambición manifiesta de Washington al expresar que Estados Unidos es el poder supremo del mundo y que no tolerará ningún desafío a su ventaja de poder. Enfatizaba que el imperio “debe y tiene que mantener la capacidad para derrotar todo intento de un enemigo, sea de un Estado o de un actor no-estatal, de imponer su voluntad sobre Estados Unidos, nuestros aliados, o nuestros amigos”. Bush decía que habría de recurrir a “la capacidad ilimitada de utilizar la fuerza para moldear al mundo de la manera que consideren mejor”.

Queda claro que para ese objetivo son las bases militares terrestres o aeronavales diseminadas por todo el planeta; pero a la vez que extiende sus tentáculos, los pueblos despiertan, protestan y exigen a sus gobiernos que expulsen a militares o mercenarios estadounidenses del territorio de sus patrias. El sentimiento antiimperialista crece incontenible en América Latina, Asia, África y Europa. La repulsión generalizada al militarismo, a la prepotencia y guerras imperiales es un presagio del comienzo del fin del poder imperial. Fueron las protestas del pueblo ecuatoriano y la voluntad política del gobierno de Rafael Correa, las que decidieron expulsar de Manta a los militares, pilotos y mercenarios de la Dyn Corp estadounidenses.

El afán entreguista de los gobiernos de las burguesías, de las derechas y las oligarquías, de las domesticadas fuerzas armadas y policiales, ha sido una constante en América Latina. Serviles de la Casa Blanca se han sometido, con repudiable conducta, a sus dictados y olvidándose de defender los intereses de sus pueblos pasaron a defender los intereses imperiales.

Un ejemplo de ese entreguismo cipayo a la potencia estadounidense lo dio el gobierno del demócrata cristiano Jamil Mahuad, hoy prófugo de la justicia ecuatoriana y “asilado” en el imperio. Fue en ese corto gobierno caracterizado por la corrupción que, en 1999, se entregó la Base de Manta a Estados Unidos con el consabido pretexto de la lucha contra el narcotráfico.

El profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Central del Ecuador, Manuel Salgado Tamayo, sostenía que en un informe que elevaron los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa Nacional de ese nefasto gobierno, se refería a la “concesión de facilidades logísticas a la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Manta para el combate al tráfico internacional ilícito de narcóticos, informe en el que se demuestra que el gobierno del derechista Mahuad estuvo consciente de que la entrega de la base de Manta se la hizo para reemplazar la pérdida de la Base norteamericana Howard en Panamá, en cumplimiento de los Tratado Torrijos-Carter.

Un acápite del texto de ese informe decía: “Las operaciones que conducía la Fuerza Aérea de los Estados Unidos de América desde la Base Howard en Panamá, para control y detección del tráfico aéreo ilícito de narcóticos en la región, cesaron el 1 de mayo de 1999, con la entrega de dichas instalaciones al gobierno de Panamá como parte de los Acuerdos Torrijos-Carter para la devolución del Canal de Panamá que se hará efectiva el 31 de diciembre de este año”. Sin rubor los ministros ecuatorianos informantes decían que el Departamento de Estado y el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos de América “tienen un gran interés en seguir manteniendo el control efectivo de la región en base a la cooperación internacional". Por lo pronto, sostenían, los Estados Unidos han concluido acuerdos temporales con el gobierno de los Países Bajos para utilizar las bases de Curazao y Aruba y con Ecuador en Manta. En otras palabras, esos genios informantes dijeron algo así: como los Países Bajos ya cedieron la soberanía de sus colonias a Estados Unidos, por qué el Ecuador no iba a hacerlo?

Como el imperio ordenaba a sus vasallos, el gobierno de Mahuad se apresuró a firmar el Convenio. “El 31 de marzo (1999) la Embajada de Estados Unidos presentó en la Cancillería el proyecto del Acuerdo. Ese mismo día, con una velocidad supersónica, el Acuerdo fue remitido y consultado con el Ministerio de Defensa que, en esa misma fecha, comunicó por escrito que las Fuerza Armadas no tienen objeción” según aseveraba Salgado Tamayo y agregaba:

Ese infame Acuerdo que jamás debió firmarse porque se convirtió en una especie de traición a la patria, garantizaba a Estados Unidos:

1.- Permitir la libre circulación de personas, aeronaves, navíos y vehículos norteamericanos, en las condiciones establecidas en el texto que se constituyó en una violación flagrante y total de la soberanía terrestre, marítima y aérea del Ecuador.

2.- Conceder al personal norteamericano y sus dependientes en el Ecuador una condición jurídica equivalente a la que proporciona al personal de la Embajada Americana, lo que de acuerdo a la Convención de Viena del 18 de abril de 1961 les confiere inviolabilidad personal, inviolabilidad de domicilio, inmunidad de jurisdicción penal, exención de pago de impuestos y gravámenes y algunos privilegios aduaneros. Conceder estos privilegios a las tropas y los mercenarios de una potencia extranjera es insólito e inadmisible.

3.- Renunciar a todo tipo de reclamación por daños causados, incluidas lesiones o muertes a ecuatorianos, viola los derechos humanos, el Código Civil y principios básicos del derecho internacional.

Con razón el ex canciller Julio Prado Vallejo de innegable ideología de las derechas políticas decía que ese Acuerdo “es un acuerdo sin el mínimo sentido de reciprocidad en que todas las obligaciones están de la parte ecuatoriana y todos los derechos del lado norteamericano”.

Cualquier acuerdo que un país firme con Estados Unidos para ceder una zona para la instalación de una base militar, más allá de toda duda, tiene una finalidad geopolítica y en algún momento podrá ser usada para agredir militarmente a la propia nación que cede su soberanía o a pueblos vecinos débiles e indefensos. “El lenguaje utilizado en los acuerdos, la planificación, los mandos, las misiones, nos permiten advertir que los Estados Unidos de Norte América, se ha posesionado de Manta para implementar sus proyectos geoestratégicos. La Base Manta se encuentra bajo el Comando Operativo del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos. La función estratégica militar del Comando Sur es vigilar toda la masa terrestre que se extiende desde Guatemala hasta Argentina. Las tareas que cumple el Comando Sur son:

- Mantener la seguridad de Estados Unidos y sus accesos australes.

- Ayudar a los ejércitos latinoamericanos a combatir la insurgencia, el terrorismo y el narcotráfico. Estos tres elementos son de propiedad intelectual de Estados Unidos y son de interés del imperio para esconder sus objetivos de dominación.

- Revertir la influencia cubana para su propio beneficio y hegemonía.

- Adelantar los objetivos de la política exterior de Estados Unidos.

- Incrementare la influencia militar de Estados Unidos en la región.

Los estadounidenses conocen muy bien que “la política cambia, pero no la geografía". Este hemisferio es aún la mitad del globo, las Américas, nuestra mitad. Nuestro futuro -geoestratégico, económico, social y político- debe estar asegurado por un sistema hemisférico de seguridad” decía Gregorio Selser al analizar “Los documentos de Santa Fe I y II.

Diego Delgado Jara, jurista, político, profesor de la Universidad de Cuenca y ex legislador ecuatoriano sostenía que la concesión de una base militar específica en el territorio soberano del Ecuador, al servicio de los objetivos políticos del Gobierno de los Estados Unidos de América, como es el caso de la Base Aérea de Manta, al igual que todas las demás bases navales del Ecuador, donde a las embarcaciones de servicio no comercial (como es el caso de naves militares) de los EE.UU. se les brindará "el mismo trato que a las naves de la Armada Nacional del Ecuador", según reza el Art. XVI del inconstitucional y tergiversador título "Acuerdo de Cooperación entre el Gobierno de la República del Ecuador y el Gobierno de los Estados Unidos de América Concerniente al Acceso y Uso de los Estados Unidos de América de las Instalaciones en la Base de la Fuerza Aérea Ecuatoriana en Manta para Actividades Aéreas Antinarcóticos", publicado en el Registro Oficial 340, del jueves 16 de diciembre de 1999, bien merece ser analizado en función de su falaz pretexto y embustero objetivo.

1. La finalidad del instrumento indicado, en el sentido que dicho "acuerdo de cooperación" es el de realizar "Actividades Aéreas Antinarcóticos", es una mentira histórica insolente, desvergonzada y colosal, conforme lo vamos a demostrar en base al uso de la lógica, la verdad y la realidad muy bien conocida en toda la América Latina. Afirmar, como insistía el ex-canciller del Ecuador Heinz Moeller Freile, de conocidas prácticas vende patria -que más bien parecía un acartonado pajecillo de la embajada yanqui, ansioso de una propina o una palmadita en la espalda agachada, y en ningún caso una autoridad digna y legítima de una nación soberana e independiente como es el Ecuador-, que se va a combatir el narcotráfico con el uso de la Base de Manta y otros espacios físico-territoriales de nuestra República, concedidos por un puñado de lacayos de los intereses extranjeros, a espaldas del pueblo ecuatoriano, del propio Congreso Nacional de mayoría entreguista y del Tribunal Constitucional que ratificó en el año 2001 lo actuado -también de mayoría vasalla a los intereses de un régimen antinacional y neocolonial-, es una falsedad escandalosa, que debe ser esclarecida, desenmascarada y pulverizada con el uso implacable de la verdad.

2. La Base de Manta y demás espacios de ocupación autorizados al margen de la Constitución y la ley, se los utilizarán y emplearán por parte del Comando Sur de los Estados Unidos para, en una primera etapa, planificar la ubicación y matanza de colombianos levantados en armas desde la década del cuarenta en contra de una oligarquía sanguijuela, encarnación de abominables castas opresoras y saqueadoras del hermano pueblo de Antonio Nariño y Gabriel García Márquez.

3. Los hoy alzados en armas en Colombia, en su búsqueda de una salida política y no violenta, propusieron participar en los procesos "legales", "pacíficos" y "democráticos" de este país (aceptando sus reglas del juego electoral y ofreciendo dejar la lucha armada), y para ello levantaron una organización denominada Unión Patriótica, empero de lo cual los propios grupos dominantes mataron en forma selectiva más de 5.200 de sus militantes y candidatos, entre ellos incluso a los aspirantes a la propia Presidencia de Colombia, como fue el caso de Bernardo Jaramillo Ossa en octubre de 1987. Otro candidato de las fuerzas izquierdistas asesinado fue Carlos Pizarro Leongómez, victimado delante de sus custodios dentro de un avión, en macabro plan fríamente ejecutado con la complicidad de las autoridades.

4. Los grupos rebeldes en vez de debilitarse, ante tanta iniquidad social y entreguismo antinacional, se han vigorizado en forma muy significativa, constituyendo una amenaza formidable al dominio oligárquico y al control garantizado de sus recursos naturales por parte de las transnacionales y círculos financieros de los Estados Unidos. Es en estas circunstancias, ante la imposibilidad de derrotar en décadas a los grupos insurgentes, se formula el Plan Colombia que no es más que un proyecto militar, en el que se pretendería involucrar a fuerzas armadas de otros países, para buscar derrotar en este campo a las organizaciones rebeldes levantadas en armas hace décadas. ¿Cómo justificar la injustificable presencia militar de Estados Unidos en Colombia y en los demás países de la región luego de haber hablado que ya no existen fuerzas que propugnen la creación del Socialismo, porque incluso la ex URSS había colapsado?

Es indudable que la Base de Manta fue ocupada militarmente por Estados Unidos para usarla a su antojo en el desarrollo y ejecución del Plan Colombia y no para combatir al narcotráfico internacional; pues a Estados Unidos no le conviene desde las práctica de su política de dominación y desde sus necesidades económicas derrotar al narcotráfico internacional y tampoco a Colombia que mantiene su economía con narcodólares y desde el punto de vista político, la consolidación de la narcodemocracia. Ni a Estados Unidos ni a Colombia les conviene negociar la paz con las guerrillas de las FARC-EP y con el ELN. A unos y otros les interesa mantener el conflicto armado porque es un gran negocio que, además, les permite justificar la mantención del poder político de los Uribes de toda laya y al imperio la justificación que requiere para lograr sus objetivos de penetración y dominio en esta parte del mundo. Tanto Colombia que se ha convertido en el primer país productor y exportador de cocaína como Ecuador convertido en país de tránsito del narcotráfico y que, en tiempos de Mahuad y del coronel retirado Lucio Gutiérrez que dijo ser el mejor amigo y aliado de Estados Unidos, no sólo han cedido soberanía territorial sino también en sus planes de seguridad interna ya que se han sometido y subordinado a la CIA y DEA, las puntas de lanza del imperio en nuestros países.

La Base de Manta cedida a Estados Unidos por los gobiernos títeres del Ecuador, fue sólo una parte de las múltiples tentativas encaminadas a involucrar al Ecuador en el conflicto interno colombiano que, sin ser parte directa, ya le cuesta demasiado al mantener alrededor de 12 mil hombres en la frontera norte, esto es más del doble de los que estuvieron en el conflicto del Alto Cenepa en los primeros meses de 1995, según lo recoge Vistazo, No. 870, del 20 de noviembre del 2003.

Delgado Jara en su análisis sobre la función de la Base de Manta ocupada por Estados Unidos para combatir al narcotráfico, sostiene: “A los propios grupos financieros de los EE.UU. y al propio Estado norteamericano no les interesa la desaparición del negocio de la droga porque sus principales bancos reciben cientos de miles de millones de dólares cada año de esta actividad a la que en forma hipócrita dicen combatir. Este dinero circula dentro de la economía de éste y de otros países generando enormes ganancias que no las van a rechazar ni a perder! ¿Alguien ha sabido que los banqueros suizos, por ejemplo, preguntan el origen de los dineros que reciben de todos los sátrapas del planeta? Recordemos que uno de los más importantes escritores e investigadores de los Estados Unidos, el profesor James Petras, docente de la Universidad de Columbia, en Nueva York, en su ensayo titulado "Dinero Sucio: Fundamento del Crecimiento de los Estados Unidos", publicado en abril del 2001, señala:

"Los investigadores del Congreso de los Estados Unidos, algunos ex banqueros y los expertos bancarios internacionales coinciden todos en que los bancos estadounidenses y europeos blanquean cada año entre 500.000 millones y un billón (con "b") de dólares de dinero sucio (dinero blanqueado de origen delictivo y corrupto) suma a la cual la mitad corresponde a los bancos estadounidenses."

"El senador estadounidense Levin lo resume así: "Se calcula que una suma de entre medio millón y un billón de dólares, procedente de los medios de la delincuencia internacional, se mueve a escala internacional y se deposita en cuentas bancarias. La mitad de esa suma viene a parar a los Estados Unidos." En la última década, los bancos estadounidenses blanquearon entre 2,5 a 5 billones de dólares de dinero sucio, que pasó a formar parte del circuito financiero de los Estados Unidos. No obstante, la afirmación del senador Levin se refiere únicamente a los fondos de origen delictivo, según las leyes de los Estados Unidos. No incluye las transferencias ilegales y los flujos de capital aportados por dirigentes políticos corruptos, ni la evasión fiscal que llevan a cabo empresas extranjeras." En consecuencia, ¿la Base de Manta iba a servir para truncar tan suculentos negocios?

La Base de Manta es parte de la estrategia militar del Plan Colombia; pero éste es a la vez parte del proyecto de dominio y control amazónico. Alguien puede preguntar ¿qué interés especial generaría la Amazonía para los países desarrollados y más específicamente para los Estados Unidos?, se preguntaba Diego Delgado y la respuesta es simple: Al imperio le interesa dominar la Amazonía porque en esa zona existen las más grandes reservas petroleras que al decir del antropólogo colombiano Alberto Pinzón Sánchez, en su estudio "Operación geoestratégica global de EE.UU. para anexar a América Latina", circunscribe esta zona como de "una gigantesca bolsa de petróleo compartida" al sector que denomina de las cinco fronteras: Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela"; de esta reserva sólo dos países están extrayendo crudo y en forma limitada: Colombia por el puerto de Tumaco y Ecuador, por el puerto de Balao, Esmeraldas. Además, en la Amazonía están las más grandes reservas de agua y oxígeno y la más grande riqueza de la tierra en biodiversidad. El conocimiento cabal del objetivo final de controlar la Amazonía y sus recursos, fue conocido al detalle por la Escuela Superior de Guerra del Brasil, situación que le llevó, a inicios de la década del noventa, a su comandante, el general Oswaldo Muñiz Oliva, a plantear la impostergable preparación de las fuerzas armadas de este país, incluso a alistarse a declarar el estado de guerra por parte de Brasil, para precautelar su soberanía sobre la Amazonía. Según Guillermo Navarro Jiménez, esta precaución nació a raíz de públicas declaraciones de líderes de los países desarrollados en el sentido de limitar la soberanía de los países ribereños de la Amazonía, y sobre todo de Brasil, para, desde su interesada perspectiva, "defender este patrimonio de la humanidad". Y expone las declaraciones de algunos de ellos:

- "Al contrario de lo que los brasileños piensan, la Amazonía no es de ellos, es de todos nosotros." (Albert Gore, vicepresidente de los EE.UU.)

- "Respecto de la Amazonía es necesario aplicar la doctrina de la "soberanía limitada" y del "Derecho de Injerencia"." (Francois Mitterand, presidente de Francia.)

- "Brasil debe delegar parte de sus derechos sobre la Amazonía a los organismos internacionales competentes." (Mijail Gorbachov, presidente de la ex URSS.)

Por su parte, el analista Decio Machado publicaba en Rebelión que en los últimos quince años, Estados Unidos consolidó su sistema de bases militares en un nuevo sistema global de control planetario. Según datos del Pentágono, hay más de 735 bases militares estadounidenses en 130 países, lo cual constituye una estrategia global de expansión y control de naciones, recursos naturales y seres humanos. En este listado, no se incluyen instalaciones proporcionadas por otras naciones en el exterior, por lo cual si se tomara en cuenta todas las bases, el ejército estadounidense contaría con más de 1000 bases en otros tantos países. Según denuncia el presidente del Japan Policy Research Institute, Chalmers Johnson, las bases extranjeras tienen 5 misiones:

- Mantener la supremacía militar absoluta en el mundo.

- Interferir comunicaciones.

- Intentar controlar el mayor número posible de fuentes petroleras.

- Dar trabajo e ingresos al complejo industrial militar.

- Asegurar que los militares y sus familias vivan con comodidad.

Bajo su “Programa de Transformación de Defensa”, EE.UU. ha convertido el noreste asiático en una gran plataforma para sus operaciones militares globales y regionales, y en la actualidad tiene la mayor concentración militar en el Golfo Pérsico y en el área andina en América Latina.

La militarización de América Latina

Richard Burton, estratega del Comando Conjunto de Estados Unidos, señalaba en los años 90 que existían 16 áreas de “real trouble ” (verdaderos problemas) en el mundo, y comenzaba su lista por aquel entonces con Haití, Colombia y Brasil-Argentina.

Quizás por eso, EE.UU. mantiene una compleja red de instalaciones militares y de operaciones en América Latina y el Caribe, denominada por el Comando Sur estadounidense, como su “arquitectura del teatro”. Desde allí desarrolla la lucha antinarcóticos, no enfrentándolo como un problema de salud pública, sino como un ataque a la oferta. Desde mediados de los 80, se comenzó a transformar la lucha antinarcóticos en la región andina en un asunto de orden militar. Para ello utiliza los Forward Operanting Locations (FOL, Centro Operativos de Avanzada), antes considerados simplemente bases militares.

En el norte de América Latina y en el Caribe las instalaciones militares estadounidenses eran oficialmente reconocidas:

- 17 sitios con instalaciones de radar (principalmente Colombia y Perú). 4 bases miliares FOL, situados en Ecuador, El Salvador, Aruba y Curazao.

- La base de “Tres Esquinas” en Colombia juega un papel fundamental en la implementación del Plan Colombia. Hoy Estados Unidos tiene siete bases militares en Colombia y todas las que quiera según sus necesidades coyunturales y objetivos geopolíticos.

- La base Puerto Buchanan en Puerto Rico.

- 2 bases militares: Guantánamo en Cuba y Toso Cano/Palmerola en Honduras.

La estrategia militar estadounidense hacia América Latina y el Caribe se controla desde el Comando Sur con base en Key West, Florida. Este Comando Sur tiene más empleados trabajando sobre América Latina que la suma de los Departamentos de Estado, Agricultura, Comercio, Tesoro y Defensa.

La presencia militar directa en la región se ha incrementado desde el cierre en 1999 de la Base Howard (Panamá) que utilizaba el ejército de los EEUU para las operaciones anti-drogas. EEUU instaló 4 FOL, hoy redefinidas bajo el eufemismo de Puestos de Seguridad Cooperativa (CSL), entre las cuales se incluía Manta. A esto se suma la Base de Guantánamo (sin fecha de expiración), Cuba, como base logística para operaciones antinarcóticos, y hoy universalmente conocida como uno de los espacios donde se han cometido mayor número de violaciones de los Derechos Humanos en el planeta.

Pero los FOL/CSLs tienen objetivos más allá de la lucha contra las drogas, e incluyen la migración, el “terrorismo” y una estrategia de control sobre la zona. En efecto, en las FOL/CLSs funcionan la DEA (Departamento Anti-narcóticos), la Guardia Costera y la Aduana de EEUU.

LA BASE DE MANTA (ECUADOR)

“Ecuador ha sido un lugar estratégico para el control del Pacífico desde hace dos siglos. En 1812, EEUU estableció en las Islas Galápagos una primera base naval para atacar a barcos ingleses en el Océano Pacífico. Luego quiso comprar o arrendar las islas, y, en la Segunda Guerra mundial, levantó allí una nueva base militar, que abandonó en 1946.

Manta es el segundo puerto más grande de Ecuador, con una población de 200.000 habitantes, ubicada en la provincia de Manabí, se encuentra a solo 20 minutos en avión de la frontera colombiana, país en el cual se implementa el Plan Colombia de lucha contra el narcotráfico y la insurgencia. Manta formaba parte de una estructura militar estratégica de interrelación entre Centros Operativos de Avanzada (FOL/CSL), junto a Comalapa, en El Salvador; Reina Beatriz en Aruba; y Hato Rey en Curazao. Así, según el Departamento de Defensa de Estados Unidos, “los cuatro sitios juntos cubren un área geográfica más grande que la Base Aérea Howard… y ofrecen una cobertura más profunda”. Manta formaba parte de las estrategias de control desarrolladas por el gobierno de los Estados Unidos con el objetivo de proteger sus intereses e inversiones militares y comerciales a nivel mundial. La mayor inversión entre las cuatro FOL/CSL antes mencionadas, se realizó en Manta, con un monto de 80 millones de dólares, habiéndose convertido el aeropuerto de la base aérea, en uno de los mejores equipados de América Latina.

En la región Andina, el Plan Colombia es el que define las operaciones militares, como se evidencia en la interrelación habida entre la Base de Manta y la frontera ecuatoriana-colombiana. Desde 1999, la Base de Manta se constituyó en un enclave ilegítimo de militares estadounidenses, que gozaban de inmunidad y cuyas acciones vulneran la soberanía nacional. Desde 2002, se crearon 16 nuevos puestos militares ecuatorianos en la frontera con Colombia, para la vigilancia fronteriza, los cuales aún se mantienen.

“La Base de Manta es muy importante dentro del Plan Colombia. Estamos muy bien ubicados para operar en esta área”, declaró el teniente coronel Javier Delucca, Comandante del Puesto de Avanzada de Operaciones de EEUU en la Base Aérea Ecuatoriana de Manta (17 de agosto de 2006). Expresiones como la del coronel ecuatoriano Jorge Brito reafirman esta cuestión: “La Base de Manta es como los ojos y los oídos del Plan Colombia. Con el sofisticado sistema integrado de inteligencia electrónica, la base proporciona los datos de inteligencia en tiempo real sobre los movimientos de la guerrilla de las FARC, para que sean utilizados por los tres batallones contrainsurgentes que está entrenando Estados Unidos y que estarían integrados por 1000 hombres cada uno”

En la actualidad nadie duda que la Base de Manta fue utilizada por Estados Unidos no sólo para la lucha contra el narcotráfico sino fundamentalmente como vital soporte para el desarrollo del Plan Colombia, lo que se demostró con el ataque colombiano del 1 de marzo de 2008, a Angostura con el que fueron asesinados casi una treintena de guerrilleros mientras dormían, entre ellos el número 2 de las FARC, el comandante Raúl Reyes, y el comportamiento posterior del mandatario colombiano vienen a determinar que EE.UU. se mantiene firme en sus objetivos de internacionalizar el conflicto interno de Colombia y Uribe, siempre se mostró como el más fiel de los lacayos.

Aunque el director de prensa de la embajada estadounidense, Michael Geernnald, decía que la base de Manta nada tenía que ver con el operativo militar colombiano, fue el comandante de la FOL/CSL -Base de Manta-, el coronel Bud Leonard, quien aseguró que un avión C 130 de la Base de Manta se encontraba en el aire en el momento de la operación colombiana. El comandante Leonard dijo que efectivamente el FOL/CSL proporcionaba información a los estamentos militares y reconoció que esa información es recabada por un “centro de inteligencia en Dey West, Florida, donde tienen acceso diferentes departamentos del gobierno estadounidense y se la entrega en caso de ser requerida, a 14 países latinoamericanos”, informaba Machado y agregaba:

El año 1999 fue clave para el norte de Sudamérica, pues en este año, los Estados Unidos inician una arremetida político-militar para consolidar su hegemonía en la región; éste es el año de la implementación del Plan Colombia, con el afán de desarticular a los movimientos subversivos colombianos; paralelamente, en el plano comercial, se intenta consolidar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA); también se inician conversaciones en Centroamérica para la implementación del denominado Plan Puebla- Panamá, como una extensión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que vinculaba a México, Estados Unidos y Canadá. Según Machado, si bien la Base de Manta se presentó como necesaria para el control del narcotráfico y la migración, enseguida quedó develado que sus instalaciones servían para la intervención militar estadounidense en cualquier parte de la región, pues el aeropuerto está en capacidad de recibir aeronaves que pueden transportar tropas y pertrechos militares, incluidos tanques y helicópteros (material poco apropiado para la lucha antinarcóticos o para el control de flujos migratorios). El conocimiento público en el año 2003 del denominado “Convenio Operativo,” develó la certeza de que la Base de Manta se había convertido en una base militar operativa con capacidad para recibir contingentes y material de guerra aerotransportado.

En ese mismo sentido, Helga Serrano Narváez, en un texto que presentó en representación de ACJ Ecuador – Coalición No Bases Ecuador/Comité Organizador Nacional de la Conferencia Internacional por la Abolición de Bases Militares Extranjeras, en el Foro Mundial de la Paz, panel Bases Militares, realizado en Vancouver, Canadá, el 27 de junio de 2006, sostenía que la estrategia del gobierno de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe establece nexos económicos, políticos y militares como mecanismos de control.

A nivel económico, los EE.UU. buscan nuevos mercados para sus compañías transnacionales a través de la firma de los TLCs o Tratados de Libre Comercio, que hacen realmente imposible el desarrollo en nuestros países. A nivel político, los EE.UU. requieren compromisos de las élites locales, al mismo tiempo que mantienen el control de organizaciones multilaterales como las Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos, la Organización Mundial de Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. En el ámbito militar, Estados Unidos establece medios para asegurar el acceso a conflictos y recursos, mientras difunde discursos que crean enemigos o amenazas, como la guerra contra el terror o contra las drogas.

En relación a la estrategia militar, en América Latina y el Caribe, las siguientes facilidades militares estadounidenses son oficialmente reconocidas:

17 sitios con instalaciones de radar (principalmente en Colombia y Perú) 4 Locaciones de Seguridad Cooperativa localizadas en Manta - Ecuador; Comalapa - El Salvador, Reina Beatrix en Aruba y Hato Rey en Curazao. 2 bases militares, una en Guantánamo en Cuba y la otra en Soto Cano /Palmerola en Honduras (No constan las siete bases militares y el acceso ilimitado a todas las bases colombinas que entregó el títere Uribe a Estados Unidos)

Serrano resaltaba las innumerables luchas en América Latina y el Caribe no solamente contra las bases militares, sino también contra gobiernos y políticos corruptos quienes no responden a las necesidades de sus pueblos.

Nuestros pueblos tienen sus propios líderes, y está claro que los fuertes movimientos sociales y las organizaciones populares constituyen una fuerza importante frente a las pretendidas imposiciones políticas, militares y económicas del imperio.

Al referirse concretamente a la Base de Manta y su importancia e impactos expresaba que la Base de Manta, localizada en Ecuador, es estratégica si consideramos el conflicto que tiene lugar en el vecino país de Colombia, la intervención estadounidense y su interés en este conflicto. En 1999, Ecuador y los EE.UU. firmaron un acuerdo para proporcionar a las Fuerzas Armadas Norteamericanas, lo que inicialmente fue un Puesto de Operación de Avanzada (FOL) en la Base Aérea Ecuatoriana en Manta para un periodo de 10 años, renovable en períodos de 5 años. El objetivo declarado era combatir el narcotráfico, pero en la práctica las actividades han rebasado este ámbito.

Como habíamos mencionado, la Base de Manta era un Puesto de Seguridad Cooperativa, que llevaba a cabo sus actividades a través de las siguientes oficinas americanas:

Oficina Policial de Control de Drogas Oficina para Migración y Control de Frontera Oficina de Información Geoestratégica

Esto implicaba que desde la Base de Manta, el ejército estadounidense no sólo supervisaba el tráfico de drogas, sino también controlaba la migración y entregaba información y soporte logístico para la guerra anti-guerrilla en Colombia.

Aunque la firma del acuerdo violó leyes nacionales del Ecuador, éste fue presentado por el gobierno ecuatoriano de Mahuad, como una oportunidad de desarrollo para Manta, puesto que aumentaría el empleo, atraería la inversión extranjera y el turismo y crearía una nueva estructura urbana.

Sin embargo, los impactos de la presencia del ejército extranjero fueron totalmente opuestos. El costo de vida había aumentado y quienes pretendían incrementar sus negocios con la venta de sus productos al personal estadounidense, se decepcionaron al ver que casi todos los productos trajeron desde el extranjero. El número de trabajadoras sexuales y clubes nocturnos también ha crecido, así como la explotación sexual a mujeres y niñas, decía Helga Serrano N. Es que en cualquier parte del mundo donde se instale una base militar gringa, se incrementa el negocio de la prostitución del narcotráfico y trata de personas, entre otros execrables delitos.

Además, añadía, las naves militares americanas habrían llevado a cabo 45 acercamientos ilegales a barcos que estaban transportando migrantes ecuatorianos o que se encontraban en actividades de pesca. Se conoce del hundimiento o destrucción de por lo menos ocho barcos ecuatorianos en el período de 2001 a junio del 2005. Como podría esperarse, no ha habido ningún castigo, debido a que el personal estadounidense tiene inmunidad.

Los programas de seguridad llevados a cabo desde la llegada del ejército estadounidense habían creado conflictos con la sociedad civil, ya que tales programas afectaron los mecanismos de supervivencia tradicionales de la población, basados en la pesca y la agricultura. Con la expropiación de más de 24,000 hectáreas para actividades en la Base de Manta, muchos campesinos se quedaron sin tierra. También, debido a la militarización del puerto de Manta, los pescadores locales no podían llevar a cabo su trabajo lo que ocasionó el aumento del desempleo, la migración y la pobreza.

LA LUCHA POR LA DIGNIDAD Y LA SOBERANÍA

Los pueblos despiertan de sus letargos y deciden luchar para rescatar la dignidad nacional ofendida por sus gobernantes lacayos que cedieron parte de la soberanía al imperio. Organizaciones de la sociedad civil ecuatoriana como las centrales obreras, las organizaciones estudiantiles, colegios profesionales liderados por personajes progresistas y democráticos, organizaciones de mujeres y defensores de los derechos humanos, y amplios sectores del movimiento indígena en continuas movilizaciones y marchas decidieron exigir el fin de la presencia militar estadounidense en la Base de Manta y decidieron rescatar la soberanía nacional ofendida por esas fuerzas de ocupación.

En los últimos años, varias organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales, como la Confederación de Nacionalidades Indígenas (CONAIE), han interrelacionado las luchas contra la base militar estadounidense con la lucha en contra del Tratado de Libre Comercio. Debido a una fuerte organización y un fuerte movimiento social, el TLC no se ha firmado, mientras que el gobierno ecuatoriano se vio obligado a declarar la caducidad del contrato con la empresa petrolera Occidental, que fue obligada a dejar el país por no haber cumplido dicho contrato. Después de estas dos victorias para los movimientos sociales, la lucha continuó hasta que se recuperó la soberanía sobre la Base de Manta, señala Helga Serrano y añade: . Organizaciones campesinas locales de Manabí como la UPOCAM y movimientos juveniles como la ACJ de Portoviejo y la Red Anti-corrupción, realizaron importantes manifestaciones, incluyendo crucifixiones simbólicas, debates públicos y actividades culturales con el objetivo de concienciar sobre el problema. Organizaciones nacionales de derechos humanos, como INREDH y el CAS, trabajaron en cabildeo, comunicación, capacitación, investigación y presentaron casos de violación de derechos humanos, incluyendo el derecho de los pescadores a acceder al puerto, la recuperación de tierras ilegalmente expropiadas, la indemnización para barcos destruidos y hundidos y la defensa al acceso al agua y carreteras que fueron privatizadas por razones militares.

Considero importante, decía Serrano, también resaltar el rol de los y las jóvenes en la lucha contra la Base de Manta. En el 2005, una reunión de la Región Andina, organizada por Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) y ACJ Ecuador, reunió a más de 100 jóvenes mujeres y hombres para discutir los efectos del militarismo. En su declaración final demandaron la salida de todas las bases militares de América Latina y expresaron su oposición a la renovación del Contrato de la Base de Manta en el 2009.

En marzo de 2006, 130 jóvenes ecuatorianos de Manabí y otras provincias participaron en el Campamento por una Cultura de Paz, precisamente frente a la Base de Manta. Durante tres días ellos resistieron a la policía que intentó desalojarlos del campamento, mientras personal estadounidense observaba desde las torres de control. Los y las jóvenes demandaron que el acuerdo de la Base de Manta no sea renovado. Después de este campamento, hubo demostraciones públicas en la cercana ciudad de Portoviejo en contra del Tratado de Libre Comercio y en contra de la Base de Manta.

HACIA UNA RED GLOBAL

Como Coalición No Bases Ecuador, nuestro objetivo es que el ejército estadounidense salga de Manta, informaba Helga Serrano y afirmaba lo que implica una oposición a la geopolítica estratégica de los Estados Unidos. En este contexto, nuestro objetivo es consolidar alianzas con organizaciones y movimientos sociales a nivel nacional e internacional centrándose en la desmilitarización y paz.

La Coalición Ecuador está conformado por organizaciones de derechos humanos, indígenas de la CONAIE, el movimiento Tohallí, campesinos, estudiantes, grupos juveniles y otras organizaciones locales y nacionales.

Nosotros entendemos, expresaba, que nuestra lucha es una de muchas alrededor del mundo. Por consiguiente estamos permanentemente trabajando con la Red Mundial No Bases y con el Comité Organizador Internacional para organizar una nueva Conferencia Internacional por la Abolición de Todas las Bases Militares Extranjeras.

Los objetivos principales de la Conferencia son:

- Analizar los impactos de las bases militares extranjeras sobre la población local.
- Compartir experiencias y lecciones, ambos desde las luchas exitosas como de los fracasos.

- Establecer estrategias globales y nacionales y campañas coordinadas

- Establecer una red para coordinar nuestras acciones más eficazmente a nivel global

Creemos que otro mundo es posible, y que es necesario unir nuestros esfuerzos por la justicia global, lo que implica la abolición de todas las bases militares extranjeras en el mundo.

La Conferencia Internacional por la Abolición de las Bases Militares Extranjeras afirmaba: “Las bases militares extranjeras y toda otra infraestructura utilizada para guerras de agresión, violan los derechos humanos; oprimen a los pueblos, particularmente a los pueblos indígenas, los afro-descendientes, las mujeres, los niños y las niñas; y destruyen las comunidades y el medio ambiente.

Conllevan consecuencias inimaginables sobre el bienestar espiritual y psicológico de la humanidad. Constituyen instrumentos de guerra que profundizan la militarización, el colonialismo, la estrategia imperial, el patriarcado y el racismo. Las invasiones ilegales dirigidas por Estados Unidos y las ocupaciones que aún se mantienen de Irak y Afganistán, fueron lanzadas y posibilitadas desde este tipo de bases. Exigimos el retiro inmediato de todas las tropas extranjeras de estas naciones, y rechazamos cualquier plan de atacar Irán.

Denunciamos la responsabilidad primordial de Estados Unidos en la proliferación de las bases militares extranjeras, así como el rol de la OTAN, la Unión Europea y otros países que tienen o albergan bases militares extranjeras.

Exigimos la abolición de todas las bases militares extranjeras y toda otra infraestructura utilizada para las guerras de agresión, lo cual incluye operaciones militares, maniobras, entrenamientos, ejercicios, acuerdos, armas espaciales, laboratorios militares y otras formas de intervención militar" , sostenía la Coalición Internacional para la Abolición de las Bases Militares Extranjeras.

Además, históricamente, el Ecuador ha sido firme en proclamar y mantener los principios del derecho internacional de defensa de la soberanía nacional y no intervención en asuntos internos de otros Estados, postulados que se reafirman con la decisión de defender la solución pacífica de los conflictos entre Estados y la paz como valor supremo de los pueblos. Por tanto, el Ecuador decidió no involucrarse en el conflicto interno de Colombia y tampoco declarar a las FARC, como “terroristas” según la exigencia de Estados Unidos y del colombiano Uribe.

Lamentablemente la tradicional posición del Ecuador fue violentada por el entreguista Jamil Mahuad, al ceder la Base de Manta a las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. De igual manera actuó el coronel retirado Lucio Gutiérrez, al declararse el mejor amigo y aliado de Bush II y comprometer al país con la estrategia militar imperialista y convertirse, tras Uribe, en el nuevo lacayo de Washington.

Las oligarquías nacionales son serviles porque se desarrollan con los negocios que realizan con la metrópoli imperial. Para esos sectores no hay patria ni bandera, sólo dólares. Así se explica que tras la elección de Correa como Presidente del Ecuador y al ratificar que no se renovará el convenio con Estados Unidos, la embajadora de ese país inició una agresiva campaña de relaciones públicas con las élites de Manta, para evitar el anunciado cierre de la Base de Manta. Las cámaras de la producción y de comercio se opusieron al cierre de la Base de Manta y hasta los soldaditos yanquis tuvieron que abandonar sus cubículos para salir a las calles y plazas de la ciudad, para jugar beisbol con algunos jóvenes ciudadanos aficionados; además pintaron escuelas y regalaron equipos nuevos a los bomberos locales, a los mismos que no ayudaron durante el incendio en el centro histórico de Manta.

Entre los opositores de abolengo se colaron algunos periodistas sin conciencia de clase ni de patria y aceptaron invitaciones de la Embajada USA para visitar las instalaciones en la Base de Manta, incluso para subir a sus aviones, y algunos de ellos hasta aceptaron viajes para conocer las oficinas centrales del Comando Sur, en Florida.

“El proceso de lobby político de los EE.UU. se extendió a sectores de fuerte incidencia en la población, como lo es la Iglesia Católica, especialmente, las parroquias. Así, los curas párrocos de Manta también fueron invitados a la base. Con excepción de aquellos vinculados a las bases sociales, la mayoría de los párrocos quedaron convencidos que en la base no hay nada que huela a militarización, al contrario, son varios los beneficios sociales de la base y lo que en adelante puede aportar, decían socarronamente o con cinismo.

A pesar de la grosera campaña de relaciones públicas y propaganda USA, el l° de abril de 2008, la Asamblea Nacional Constituyente aprobó los 5 primeros artículos que tendría la nueva Constitución. El artículo 5 de la nueva Constitución dice: “El Ecuador es un territorio de paz. No se permite el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. No se puede ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras”.

Esta fue la base constitucional para que el Ecuador recupere la dignidad y soberanía nacional. Desde entonces, no hubo fuerza oligárquica ni presión de las derechas políticas y económicas del Ecuador, ni el chantaje estadounidense que pudiesen impedir que las fuerzas militares estadounidenses se vean obligadas a abandonar el país. Así llegó a su fin el convenio, firmado en el 1998 por Jamil Mahuad, por el cual se le cedió las instalaciones de la base militar por diez años. El pueblo altivo del Ecuador repudió la presencia de tropas yanquis en la Base de Manta.

Cabe recordar que el presidente Correa y la dirigente socialista Guadalupe Larriva, que fue Ministra de Defensa, prematuramente fallecida en trágico accidente de aviación, durante la campaña electoral prometieron que no renovarán el convenio para el uso militar de la Base de Manta por parte de Estados Unidos.

La presión popular y la decisión política fueron fundamentales para que en septiembre de 2009 las fuerzas estadounidenses abandonaran las instalaciones, tras diez años de permanencia en suelo ecuatoriano. El Puesto Militar de Avanzada que EEUU instaló en la Base Aérea de Manta tuvo que buscar otros espacios y los halló en la hermana República de Colombia, gracias al vasallaje de Uribe.

El pueblo ecuatoriano bien puede sentirse orgulloso de su accionar en defensa de la integridad territorial de su patria, de la soberanía e independencia conculcadas por ese írrito y lesivo convenio firmado entre las derechas gobernantes y Estados Unidos. Ese acuerdo fue humillante para el Ecuador que no cedió sólo la Base Aérea de Manta sino, también, su puerto y otras instalaciones y accesos a bases militares y civiles de las provincias del Guayas, El Oro y Esmeraldas. De esta manera, si el Comando Sur o el Pentágono hubiesen decido, esa Base, por su posición estratégica, bien pudo ser usada para agredir y bombardear a la totalidad de países de América del Su y de América Central y el Caribe.

Los Estados Unidos no tienen derecho ni razón, para ocupar militarmente, ni una sola parte, por ínfima que sea, de nuestra América Latina y del Caribe y menos para conculcar la soberanía de ningún Estado, así sea bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico internacional o el “terrorismo” que es el nombre que da el imperio a la insurgencia de nuestras patrias.

El Ecuador es un país de paz, es un territorio libre de terrorismo y violencia política, y como lo demuestran todos los análisis y estudios, no es parte de los procesos de producción de drogas y tampoco es un importante mercado de consumo. Cierto que por su posición geográfica es un territorio estratégico para los planes expansionistas e injerencistas de Estados Unidos, pero jamás, bajo ningún pretexto puede, ni debe ser parte del conflicto colombiano y sus planes guerreristas y tampoco de la Iniciativa Regional Andina. Este país nunca se prestará al imperio para agredir militarmente a ninguno de nuestros pueblos

El mundo debe saber que la política antidrogas de Estados Unidos en América Latina y, en especial en Colombia, ha sido un monumental fracaso y que las guerrillas de las FARC-EP y del ELN están muy lejos de ser derrotadas militarmente.

El pueblo de Estados Unidos debe saber que los impuestos que paga son dilapidados en guerras que se inician con el engaño y la mentira de las clases gobernantes y que las bases militares violan el derecho internacional y los derechos humanos.

Los pueblos de América Latina y el Caribe comienzan a movilizarse para exigir a sus gobiernos la denuncia de los convenios y pactos militares suscritos con Estados Unidos y, concomitantemente, exigir el fin de la presencia militar del imperio en el suelo de sus patrias.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com


http://www.nodo50.org/ceprid/spip.p…

Ver en línea : ECUADOR ES TERRITORIO LIBRE DE BASES MILITARES EXTRANJERAS