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Joyitas en la red

La primera gran derrota del proyecto imperial de los EE.UU. (III parte)

La Guerra de Destrucción Masiva Unilateral

1.- El poder impune

Además de esas tres victorias estratégicas de valor incalculable y magnífica proyección para los intereses del capitalismo estadounidense globalizado: el control del petróleo convertido en botín de guerra por la potencia ocupante (con el complemento del establecimiento en uno de los países más ricos y organizados de Oriente Medio de una economía modelo siguiendo los dogmas neoliberales vigentes en EEUU); el establecimiento de un orden internacional basado en la voluntad política de los Estados Unidos; y la ocupación permanente de un país de alto valor estratégico, Washington había adquirido la certeza absoluta de poseer el instrumento adecuado para imponer su voluntad a un coste mínimo, casi nulo, a todos y cada uno de los países del mundo. Era la cuarta victoria estratégica.[13]

Tal instrumento era el enorme poder militar de los Estados Unidos –considerado como irresistible- y la posibilidad de utilizar un tipo de guerra muy peculiar: la Guerra de Destrucción Masiva Unilateral, una guerra insoportable para cualquier enemigo de Washington y al mismo tiempo una “no guerra” para los Estados Unidos.

Con referencia a la guerra contra Yugoslavia escribí hace algunos años:

“Esos aspectos técnicos se refieren a la posibilidad de guerrear desde el aire, mar o tierra, enviando sobre el enemigo un infierno de intensidad variable y ajustable, desde mucho más allá de los lugares a dónde alcanza su capacidad de respuesta.

La OTAN ataca con una garantía total contra las bajas propias. Podría decirse, para intentar medir la barbarie, que los ejércitos otánicos, o los de EE UU -por si solos o acompañados-, gozan de impunidad absoluta para destruir sistemática y planificadamente -como lo han hecho en Yugoslavia- un país entero, reduciendo a polvo su aparato productivo y sus infraestructuras básicas: industriales, de transporte, comunicaciones, sanitarias y de servicios, dejando en paro a la población y aterrorizándola con “daños colaterales” cada vez más frecuentes.

La guerra se hace a un lado fácil y, al otro, intolerable.

A partir de ahora, la guerra va a actuar como un poderoso mecanismo antidisuasorio, casi estimulante. La guerra se ofrece a “occidente” como un servicio sin más coste que el económico, no sujeto además a condicionante democrático alguno pues no se somete a decisión popular en ninguno de los países de la Alianza –los Gobiernos funcionan “en tiempo real” con una especie de “solidaridad autocrática” con la única superpotencia; como una alternativa estandarizada que integra equipos militares, soldados, transporte y avituallamiento, lista para uso rápido e integrada sin rupturas en una diplomacia de nuevo estilo.

En lo que se refiere a las “dificultades” de la guerra, el futuro parece llevarnos a situaciones similares a las de las antiguas guerras de conquista colonial. La destrucción masiva y la matanza – más o menos limitada en los bombardeos, pavorosa en los bloqueos de larga duración como el de Irak- sustituye al combate. Y todo ello, como antaño, en nombre de una tarea civilizatoria.

La guerra fácil abrirá el camino a otros aspectos, menos públicos, de la guerra. El más importante de ellos es el de la “guerra negocio”. Estamos ante conflictos armados de corta duración, escenario limitado, momento elegido y altísimo consumo. El equipo militar necesario puede escogerse y fraccionarse para adaptar el castigo a los objetivos deseados ya que el riesgo de ser derrotado y destruido ha desaparecido. La guerra, desde el punto de vista del complejo militar-industrial, es un acto de consumo.

La guerra ha desarrollado el modelo militar de Guerra de Destrucción Masiva Unilateral, que parte de la premisa de que todo nivel de matanza y destrucción es aceptable para hacer mínimos los costes propios, humanos y materiales, de la guerra. La guerra sin bajas propias es el ideal del Pentágono.

Para alcanzar ese objetivo, la desigualdad militar tiene que ser gigantesca, y la destrucción masiva y regulable. También son ajustables los daños colaterales, verdadero instrumento para socavar el nivel de resistencia de las poblaciones y provocar la rendición de los gobiernos. El terror se convierte en un instrumento estratégico fundamental.

Los llamados daños colaterales funcionan realmente como un instrumento estratégico para la rendición. Nada lo explica mejor que el nombre operativo de los bombardeos masivos sobre Bagdad: "Conmoción y Pavor".

La Guerra de Destrucción Masiva Unilateral, obra progresiva del Pentágono pasará a la historia de la infamia con el nombre de “doctrina Powell”. Efectivamente fue la paloma del primer gobierno Bush el que generalizó su concepto. Los EEUU no deberían entrar en guerra a no ser que dispusiesen de una superioridad militar aplastante que tendrían que colocar en el combate desde el primer momento para asegurar la destrucción del enemigo y evitar las bajas propias. Powell puso en práctica su doctrina en el ataque a Panamá y posteriormente en la primera guerra contra Iraq. Bajo su mando el general Barry McCaffrey destrozó a una columna blindada iraquí que se retiraba rendida, dos días después de la tregua que marcó el final de la guerra.

2.-.-De la guerra preventiva a la “guerra en cualquier momento”. La guerra permanente

La “guerra en cualquier momento” no sólo es el resultado de la combinación de los conceptos de rogue states, estados fallidos, estados colaboradores con el terrorismo, o grupos terroristas, con el de “guerra preventiva”. El enemigo bien definido y la anticipación como norma conducen a ese estado de guerra permanente.

Los conceptos de “guerra en cualquier momento” y “guerra permanente” se aplican, combinados con los de “guerra de baja intensidad” para doblegar a estados como Venezuela, Bolivia, Ecuador y, desde luego, Cuba.

Son las guerras de baja intensidad que han cambiado y multiplicado los modelos de golpe de estado. En Venezuela a un golpe “mediático-militar” le sucedió un golpe que integraba por un lock out empresarial y un sabotaje petrolero.

Mención especial dentro de la “guerra permanente” merece la “guerra mediática”. El único ejército activo, movilizable instantáneamente, que tiene centenares de miles de bases operativas en el mundo y millones de mercenarios altamente cualificados; y cuya intensidad de ataque puede multiplicarse por mil en un instante y orientarse contra uno o varios objetivos, es Falsimedia. Además su coste se convierte en en puro beneficio empresarial.

No sin razón, acumulando decenios de experiencia, y con absoluta precisión, los intelectuales de izquierda en América Latina han calificado como “terrorismo mediático” la actividad que realizan los medios de comunicación del sistema.

II. Consolidando las victorias. La gran doctrina

El proyecto hegemónico de los Estados Unidos está definido en muchos documentos.

El principal de ellos –autentica Constitución del Imperio- es la “Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los EEUU”. En este texto encontramos las justificaciones, la doctrina, el proyecto de poder, y los métodos que han sido desarrollados en la práctica durante el mandato de los últimos presidentes de los EEUU.

El documento, que debería ser consultado por todos aquellos que pretenden anticipar o comprender el comportamiento de los EEUU, explica cuál es la visión del mundo, cómo define Washington a sus enemigos, cuál es la idea que manejan los EEUU sobre la guerra y su utilidad, y cuáles son los “principios de derecho” que enuncian para uso de toda la comunidad internacional.

Algunos fragmentos bastarán para recoger el bárbaro, desigualitario y despótico concepto del mundo, que tiene la oligarquía que gobierna el mundo con mano de hierro.

a.-Concepto del mundo. Los ricos al mismo lado. El poder y el “destino manifiesto” de los EEUU.

Hoy, la humanidad tiene en sus manos la oportunidad para hacer que la libertad triunfe sobre todos estos enemigos. Estados Unidos acoge con beneplácito nuestra responsabilidad de encabezar esta gran misión.

Hoy, las grandes potencias del mundo nos encontramos en el mismo lado - unidos por los peligros comunes de la violencia y el caos terroristas. Estados Unidos se basará en estos intereses comunes para promover la seguridad mundial…

b.- Los valores: el capitalismo es el principio moral

El concepto del "libre comercio" surgió como un principio moral aún antes de convertirse en un pilar de la ciencia económica. Si uno puede hacer algo que otros valoran, uno debe poder vendérselo a ellos. Si otros hacen algo que uno valora, uno debe poder comprarlo. Esta es la verdadera libertad, la libertad de una persona — o una nación — de ganarse la vida.

c.- El papel de los EEUU: el imperio gendarme y la propiedad privada

Estados Unidos posee en el mundo poder e influencia sin precedentes - y sin igual… Se debe usar la gran fuerza de esta nación para promover un equilibrio de poder que favorezca la libertad.

Estados Unidos debe defender firmemente las demandas no negociables de la dignidad humana: el imperio de la ley; límites del poder absoluto del estado; libertad de expresión; libertad de culto; justicia igualitaria; respeto a la mujer; tolerancia religiosa y étnica; y respeto a la propiedad privada…

Estados Unidos debe partir de estas convicciones esenciales y mirar hacia el exterior en busca de posibilidades de expandir la libertad.

d.-La “competencia prohibida”: la acción militar, la guerra preventiva, y el poder supremo de los EEUU

Y, como una cuestión de sentido común y de autodefensa, Estados Unidos actuará contra esas amenazas en surgimiento antes de que éstas terminen de formarse… En el nuevo mundo en que hemos entrado, el único camino hacia la paz y la seguridad es el de la acción.

Debemos estar preparados para frenar a los estados al margen de la ley y a sus clientes terroristas antes de que puedan amenazar o utilizar las armas de destrucción en masa contra Estados Unidos y sus aliados y amigos.

Es hora de reafirmar la función esencial del poderío militar norteamericano. Debemos construir y mantener nuestras defensas hasta ponerlas por encima de cualquier reto. La prioridad más alta de nuestras fuerzas armadas es defender Estados Unidos. Para hacerlo con efectividad, nuestras fuerzas armadas deben… disuadir de la futura competencia militar…

"el presidente no tiene ninguna intención de permitir que algún poder extranjero alcance la enorme delantera que Estados Unidos ha logrado desde la caída de la Unión Soviética hace más de una década… Nuestras fuerzas serán lo suficientemente fuertes para disuadir a potenciales adversarios de promover una acumulación militar con la esperanza de superar, o igualar, el poder de Estados Unidos". (Este párrafo fue suprimido de la versión definitiva porque se consideraba demasiado claro en relación con el poder supremo, no sometido a equilibrio algunos, que pretenden ostentar los EEUU).

e.-La definición y la determinación unilateral de los enemigos: ¡Cuidado con los pobres!

Las ideas militantes de clase… que prometieron una utopía y resultaron en miseria han sido derrotadas y refutadas. Estados Unidos se ve ahora amenazado ahora no tanto por estados conquistadores como por estados fallidos. Nos amenazan menos las flotas y los ejércitos que las tecnologías catastróficas en manos de unos pocos amargados. Debemos eliminar estas amenazas…

La pobreza no hace que los pobres se conviertan en terroristas y asesinos. Pero la pobreza, las instituciones débiles y la corrupción pueden hacer que los estados débiles sean vulnerables a las redes de terroristas y a los cárteles narcotraficantes dentro de sus fronteras.

f.-El Imperio sin derecho.

Si bien Estados Unidos tratará constantemente de obtener el apoyo de la comunidad internacional, no dudaremos en actuar solos, en caso necesario, para ejercer nuestro legítimo derecho a la defensa propia, con medidas preventivas contra esos terroristas…

Emprenderemos las acciones necesarias para asegurar que nuestros esfuerzos para cumplir con nuestros compromisos de seguridad mundiales y proteger a los norteamericanos no se vean perjudicados por el potencial de investigaciones, pesquisas o enjuiciamiento por parte del Tribunal Penal Internacional (TPI), cuya jurisdicción, que no aceptamos, no se extiende a los norteamericanos. Colaboraremos con otras naciones para evitar complicaciones en nuestras operaciones y cooperación militares, mediante mecanismos tales como los acuerdos multilaterales y bilaterales que protegerán del TPI a los nacionales de Estados Unidos. Aplicaremos a plenitud la Ley de Protección a los Miembros de las Fuerzas Armadas Norteamericanas, cuyas cláusulas tienen el propósito de asegurar y mejorar la protección del personal y los funcionarios estadounidenses.

III. Algunos otros campos de batalla

a.- El “patio trasero”

La intervención en América Latina está en los genes de los Estados Unidos.

La amenaza se ha hecho evidente en dos versiones interrelacionadas. La primera de ellas se llama IV Flota.

Nunca se ha visto nada parecido (afirmaba con razón Fidel, hace unos meses) porque hablamos de una gigantesca base militar -en gran parte invisible, móvil y ultrarrápida-, de asentamiento concentrado o disperso en todos los mares de América Latina, con la mayor potencia de fuego táctico o estratégico que jamás se haya visto. Aguas internacionales, jurisdiccionales y fluviales (las llamadas aguas dulces).

La que se está definiendo como la mayor flota permanente de combate de todos los tiempos sirve también de plataforma de ataque, transporte, avituallamiento táctico y estratégico, y aprovisionamiento, para todo el poder militar asentado en el territorio propio de los Estados Unidos.

También tiene capacidad para dirigir y coordinar las operaciones de las pequeñas bases de control, inteligencia y dirección de combate especializado de pequeñas unidades móviles, distribuidas por diversas colonias y estados subordinados en el Caribe y América Latina. La operación de ataque al campamento negociador de la FARC en Ecuador fue un ejemplo de estas operaciones, realizado desde Colombia.

La IV Flota tiene un terrible poder de amenaza, de coacción y de “represalía genocida”.

La segunda versión de esa amenaza imperial es la “intervención militar mercenaria” llevada a cabo por el ejército colombiano, sus paramilitares, y las “compañías de servicios militares” –los contratistas civiles que encubre Falsimedia- reclutadas por el Pentágono.

Sin embargo, las guerras de finales del siglo pasado y principios de éste -finalizadas, en curso o planeadas- de Yugoslavia, Iraq, Palestina, Líbano, Irán- han servido de enseñanza para todos. También para los resistentes empezando -honor obliga- por Cuba.

Lo nuevo de la barbarie desatada por el capitalismo es que se ha convertido en una auténtica locura.

Por eso ha fomentado una poderosísima necesidad de lucha contra el dictado imperial de Washington. Los pueblos han creado modelos de lucha popular y de “lucha de todo el pueblo”. Y eso –como han demostrado a costa de un sufrimiento terrible- es totalmente invencible.

Los EEUU han empezado a perder su gran guerra del siglo XXI.

IV.- La primera gran derrota del proyecto imperial de los EEUU

Desde aquel Mision Accomplished” en la cubierta del USS Lincoln, la resistencia iraquí ha combatido durante más de cinco años a la máquina de guerra más poderosa del mundo y ha roto las victorias estratégicas de los Estados Unidos. Aunque el incremento de las tropas, la utilización de tácticas de separación física de las comunidades iraquíes, la extensión de la guerra sucia y el acuartelamiento del ejército invasor han disminuido el ritmo de los combates y las acciones de la resistencia, es obvio que Washington no va a poder cumplir nunca su sueño imperial en el Gran Oriente Medio.

Algo similar ha ocurrido en Afganistán en dónde la incorporación de la OTAN no ha servido para evitar lo que aparece ya como un muy probable desastre militar.

A la derrota militar le ha acompañado un efecto totalmente imprevisto, catastrófico para la potencia ocupante. Los gigantescos gastos militares provocados por la guerra: “guerra de los dos billones” le han llamado los economistas Joseph Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia y premio Nobel de economía, y Linda Bilmes, de la Universidad de Harvard, son una de las causas más importantes de los desequilibrios económicos (presupuestario y de la balanza comercial) y de la gran recesión que están sufriendo los Estados Unidos.

La derrora militar, política, económica y de prestigio internacional ha introducido elementos nuevos que ponen en cuestión la propia construcción del Imperio.

V.- Un test internacional para Obama

El fracaso del proyecto para el Gran Siglo Norteamericano, plantea un test internacional para el nuevo presidente Barack Obama.

Lo podemos deducir del análisis que hemos hecho hasta ahora.

Obama debe hacer pública la eliminación de toda la doctrina contenida en el documento “La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los EEUU”, especialmente las partes referidas al uso de la fuerza y el recurso a la guerra, rompiendo por completo con el proyecto de construcción del Imperio que ha constituido la guía de actuación de los últimos presidentes de los Estados Unidos.

Obama debe abandonar toda concepción de un “destino manifiesto” sobre el gobierno del mundo por parte de los EEUU. Tal concepción pretende la humillación del resto de los países y de los pueblos. El nuevo presidente de los Estados Unidos debe iniciar una política de desarme, especialmente nuclear, que libere al mundo de los enormes riesgos de una proliferación que encabezan –a años luz de los demás- los propios Estados Unidos.

Obama debe abandonar Iraq y Afganistán como primera prueba de las nuevas intenciones de los EEUU.

Obama debe asumir un papel igualitario frente a los demás países del mundo, restablecer el respeto de Washington por todos los pueblos del planeta. Obama debe renunciar expresamente a la “guerra preventiva” y declarar que los EEUU asumen el compromiso de respetar y cumplir la Carta de las Naciones Unidas.

Obama debe asumir la jurisdicción del TPI, asegurando la no participación de su país en la realización de genocidios, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El cierre de Guantánamo tiene que ser inmediato, no puede tolerar dos años más esa barbarie.

Ante América Latina

Ante América Latina los EEUU deben asumir una política franca de “buen vecino”, finalizando en primer lugar con el bloqueo a Cuba y excarcelando a esos luchadores antiterroristas que son Los Cinco, héroes del pueblo cubano.

Washington debe abandonar la práctica ingerencista permanente que trata de condicionar los procesos políticos en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, y, en general, en todos los países que no ajustan su política a los intereses imperiales de los Estados Unidos y que ponen trabas a la acción depredadora de las multinacionales norteamericanas.

Los Estados Unidos deben olvidar la política de intervención contínua en todas sus versiones históricas: la doctrina Monroe, El gran garrote, El patio trasero, Nuestros hijos de puta, La Alianza para el Progreso, el intervencionismo a través de la OEA, la Doctrina de la Seguridad Hemisférica transformada por las Juntas militares en Doctrinas de la Seguridad Nacional, y la intervención a través de golpes militares como los de Pinochet contra Allende, los que establecieron las terribles Juntas Militares en Uruguay y Argentina, y los que han intentado acabar con el gobierno democrático de Chávez en Venezuela.

http://www.cubadebate.cu/index.php?…

Notas

[13] Respondiendo inmediatamente a esa convicción imperial las organizaciones del exilio cubano se manifestaban en Florida con el lema: ¡ahora Iraq, mañana Cuba!