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Joyitas en la red

La primera gran derrota del proyecto imperial de los EE.UU. (I parte)

El petróleo y el Gran Oriente Medio

I. La gran victoria

El día 1 de mayo de 2003, George Bush, presidente de los Estados Unidos, embarcado en uno de los navíos más poderosos de la flota imperial, -el portaviones USS Lincoln-, desde un estrado colocado sobre la cubierta de vuelo del buque que probablemente había lanzado más misiones de combate y más bombas y misiles contra Iraq, declaraba al mundo la victoria de los EEUU en la guerra de Mesopotamia.

“Mision Accomplished” rezaba el lema que parecía coronar la cabeza del presidente en las fotografías que divulgó inmediatamente el Pentágono[1].

En realidad Bush estaba proclamando cuatro grandes triunfos estratégicos que confirmaban el camino victorioso y franco hacia el nacimiento y consolidación del Imperio.

Era la realización del histórico “Destino manifiesto” –una especie de “mandato divino” para gobernar el mundo-, durante lo que es ahora una eternidad temporal: la del Gran Siglo Norteamericano (GSNA). El Reich de los Mil Años de Hitler en versión adaptada a los nuevos tiempos.

Los cuatro grandes triunfos se pueden sintetizar brevemente de la siguiente manera:

- Control del petróleo, saqueo del patrimonio público y establecimiento de una gran economía colonial en Iraq –según el modelo del capitalismo neoliberal dependiente- que se extendería inmediatamente, como “zona de libre comercio” restringido a la metrópoli y sus aliados, al Gran Oriente Medio.

- Ocupación militar permanente de un escenario de gran valor económico, estratégico y político. Iraq –con el despliegue de un ejército no menor de 130.000 a 170.00 hombres, dotado de armamento táctico y estratégico, y un gigantesco sistema de apoyo militar y logístico en los países y mares adyacentes- se había convertido en el centro geográfico de una enorme red de bases militares para la conquista y el control del mundo[2].

- Establecimiento definitivo de una “soberanía imperial” indiscutible, no sometida a ninguna ley, tratado, convenio o norma de derecho internacional. Suponía la reestructuración completa del sistema mundial –sólo formalmente internacional- bajo el poder militar, económico, político y jurídico de los EEUU. La voluntad de los EEUU[3] se convertía en norma suprema del nuevo orden internacional: “lo que no responde a esa voluntad es irrelevante” decía constantemente Bush con referencia a las posibles resoluciones de la ONU que no respondiesen con exactitud a los deseos de Washington.

- Confirmación absoluta para el Pentágono, y demostración ante el mundo, de una superioridad militar aplastante que permitía consolidar un instrumento militar, un componente industrial vinculado a él, y un modelo definitivo de guerra: Guerra de Destrucción Masiva Unilateral, para ser lanzada en cualquier lugar, contra cualquier país[4] y en cualquier momento.

Veamos todo esto con algún detalle:

a.-El petróleo y el Gran Oriente Medio

1. El oro negro

El primer triunfo –el más evidente, pero no el mayor ni el único[5] pese a su enorme importancia económica en tanto suponía el control parcial de una de las materias primas esenciales-; era el haber conseguido el dominio absoluto sobre las segundas reservas petroleras del mundo.

No podemos olvidar que el asalto a Iraq, acelerado durante los primeros meses de 2003, se produce después del fracaso de los dos intentos, casi sucesivos, de golpe de estado en Venezuela.

El 11 de abril de 2002, un golpe “mediático-militar” de características claramente fascistas desaloja durante dos días al presidente Hugo Chávez del poder. Sería repuesto por una sublevación popular y militar que puso en fuga al presidente de facto, Pedro Carmona, que habían nombrado los golpistas derrocando todos los poderes y cargos democráticos del país.

Meses más tarde la oligarquía venezolana vuelve a la carga de nuevo con el apoyo expreso de los EEUU. Un lock out empresarial y un sabotaje petrolero –con una agitación permanente que llama al golpismo en las Fuerzas Armadas desde una tribuna alzada en la Plaza de Altamira de Caracas-; mantienen, entre diciembre de 2002 y enero del año siguiente, el segundo intento fracasado de derribar al presidente democrático de Venezuela.

Los fracasos sucesivos en Venezuela aumentarían la urgencia por garantizar los “intereses de los EEUU” en otros escenarios geográficos. Tales intereses son reconocidos como fuente del “internacionalismo” norteamericano en el documento fundacional del Imperio: La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, publicado precisamente el 20 de septiembre de 2002:

“La estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos se basará en un internacionalismo inconfundiblemente norteamericano que refleje la unión de nuestros valores y nuestros intereses nacionales”.

La ocupación de los pozos iraquíes, la apropiación de los fondos derivados del programa “petróleo por alimentos”, y el control inmediato de la explotación y comercialización del petróleo iraquí suponía el saqueo de una de las riquezas más importantes del país.

Después de cuatro años de resistencia, en febrero de 2007, el gobierno títere de Iraq aprobó una nueva Ley Petrolera que consolida el poder de las transnacionales avaladas por los EEUU. El petróleo ya no es del pueblo iraquí –tal como reza la “constitución” de 2005- sino del Consejo Iraquí de Petróleo y Gas (CIPG). Lo importante, no obstante, no es la definición jurídica del derecho patrimonial, sino los modos de gestión, la naturaleza de las concesiones, y el tipo y la cuantía de la regalías que pagan las empresas extractoras y comercializadoras. Para entender quién manda en asunto tan delicado como el petróleo podemos observar que la “principales compañías relacionadas con el petróleo” forman parte del Consejo.

La Ley petrolera otorga al Consejo de Ministros la autoridad formal en relación con la política petrolera pero es el CIPG el que propone, aplica, reforma o supervisa esa política, definiendo las condiciones de explotación, los criterios de las concesiones de extracción, transporte y comercialización.

Con la presencia de las “compañías petroleras” extranjeras en la gestión del petróleo –que estaban excluidas durante el gobierno de Sadam Hussein-, podemos imaginar cuál será el resultado.

Es un sistema de contratos a largo plazo –veinte años- con las compañías internacionales, que invertirán en la infraestructura y en la operación de los pozos y se llevarán una alta proporción de los ingresos, manteniendo un control total sobre decisiones de la producción y ampliación.

Con su habitual razón imperialista, el vicepresidente Cheney afirmó que la nueva ley petrolera había conseguido un “gran avance en el camino de la estabilidad democrática” de Iraq.

2. El centro colonial modelo

Otra razón económica fundamental -que complementaba el éxito anterior- era la posibilidad abierta de organizar, desde el país árabe más rico y mejor organizado de la zona, una economía colonial modelo que debería centralizar y coordinar –en beneficio de los EEUU y sus multinacionales- el enorme escenario económico que más tarde se definiría como el “Gran Oriente Medio”. (Iniciativa para el Gran Oriente Medio, documento revelado en febrero de 2004).

Las declaraciones y actividades de Paul Brener demostraron la planificación y la determinación de establecer inmediatamente el modelo colonial[6].

El día 21 de septiembre de 2003 el ministro de Finanzas iraquí, Kamil Mubdir al Gailani informó sobre un decreto de Paul Brener promulgado dos días antes. En él se detallaba el plan económico para Iraq del gobierno de los EEUU. Se autorizaba que la propiedad extranjera podía alcanzar el 100% en todos los sectores económicos con excepción del petróleo en donde la participación no había sido definida.

La Orden 39 de la "autoridad de ocupación" ponía en marcha la privatización de empresas estatales, el acceso sin limitaciones de las empresas extranjeras y la autorización para que éstas saquen de Irak la totalidad de los beneficios que obtengan, todo ello bajo la autoridad política de los invasores.

Las siguientes resoluciones del plan Brener reafirman la aplicación de un “derecho de Conquista”. Los aranceles y los impuestos se reducían al mínimo, y se anunciaba que el sistema bancario nacional, -rápidamente arruinado y parcialmente sustituido a través de concesiones a consorcios extranjeros- sería totalmente privatizado y desnacionalizado.

El saqueo escandaloso apenas se esconde en "eufemismos" que proclaman derechos para todos: "los inversores extranjeros tienen que recibir igual trato que los del país", "los inversionistas tienen garantizada la repatriación inmediata y completa de los beneficios".

3. Matanzas y Destrucciones S.A.

La resistencia del pueblo iraquí complicó inmediatamente el proyecto económico de los EEUU.

Según informó la periodista Naomi Klein, el 5 de agosto de 2004 el presidente Bush, tras el evidente fracaso en Iraq de los primeros intentos para establecer una organización eficaz en el expolio y la explotación del país, y para paliar el desastre económico y organizativo de la ocupación creó una “Oficina del Coordinador para la Reconstrucción y Estabilización”.

Para dirigirla nombró a un funcionario llamado Carlos Pascual que había sido embajador en Ucrania. La oficina se encargaría de la planificación y el control de la reconstrucción en situaciones similares a la de Iraq. Su misión se definía como la de trabajar en la planificación detallada de “períodos post conflicto”.

Lo más significativo del proyecto –y lo más brutal- es que el “trabajo de campo” de esta institución de nombre y destino tan humanitario, es la reconstrucción de países que no han sido destruidos… todavía.

Se informaba que Mr. Pascual había iniciado ya el trabajo detallado de planificación para 25 países, la mayoría de ellos sin conflicto alguno e ignorantes de la “tarea” que se realizaba sobre ellos.

El día 17 de mayo de 2005 Bush afirmaba que los EEUU crearían un Cuerpo de Respuesta Activa Civil para reconstruir la economía y las instituciones de los países en “transición a la democracia” (washingtoniana, por supuesto).

Cuando aquel nuevo ejército estuviese listo y disponible para ocupar su puesto de batalla, las unidades de las Fuerzas Armadas estadounidenses arrasarían países sin restricciones, confiados en que inmediatamente después serían reconstruidos.

Era la integración completa de la guerra, la “intervención humanitaria” y los negocios, que tan bien representaba el “internacionalismo inconfundiblemente norteamericano” al que se refería la Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

La amplitud de los trabajos del Coordinador era explicado por el propio Carlos Pascual. El Cuerpo de Respuesta Activa Civil estaría formado por “especialistas en emergencias, economía, sanidad, enseñanza, tribunales y orden público, instituciones democráticas y sistemas fiscales”. La relación de países reconstruibles y estabilizables se situarían en una “lista de vigilancia” lo cual permitiría establecer equipos de trabajo que estarían integrados por “empresas privadas, ONG,s y miembros de Think Tanks”.

Cabe pensar que la planificación detallada de la reconstrucción tendrá que hacerse sobre los resultados estimados de una destrucción que, en consecuencia, también será planificada.

“La oficina será capaz de coordinar tres operaciones totales de reconstrucción de países realizadas al mismo tiempo y con duraciones aproximadas de cinco a siete años”.

Así pues, comisiones formadas por empresarios y funcionarios determinarán la intensidad del Apocalipsis que arrasará países con el objetivo –según declaró Pascual en el Center for Strategic and Internacional Studies- de “cambiar el entramado social de una nación”, “no para reconstruir viejos estados sino para construir otros nuevos democráticos y orientados hacia el mercado”.

La información facilitada por Naomi Klein permite la plena comprensión de la agresividad criminal que esconde en declaraciones como ésta:

“Las grandes luchas del siglo XX entre la libertad y el totalitarismo terminaron… en un solo modelo sostenible de éxito nacional: libertad, democracia y libre empresa. En el siglo XXI, solamente aquellas naciones que comparten el compromiso… de garantizar la libertad política y económica podrán desatar el potencial de sus pueblos y asegurar su prosperidad futura…

Hoy, la humanidad tiene en sus manos la oportunidad para hacer que la libertad triunfe sobre todos estos enemigos. Estados Unidos acoge con beneplácito nuestra responsabilidad de encabezar esta gran misión.”[7]

Como ha afirmado con extremo rigor, Naomi Klein: “Como es debido, un gobierno fiel a la destrucción preventiva perpetua ahora tiene una oficina estable para la reconstrucción preventiva.”[8]

El asunto de la reconstrucción funciona, más o menos, de la siguiente manera:

Primero.- Identificación de “intereses vitales” tales como el control de fuentes de energía, mercados potenciales de gran importancia, materias primas.

Segundo.- Análisis de la disponibilidad de los gobiernos locales para satisfacer esas necesidades vitales de los EEUU.

Tercero:- Planificación y activación de crisis cuando esos “intereses vitales” no se consideran asegurados.

Cuarto.- Planificación de la destrucción y la reconstrucción según planes elaborados conjuntamente por el Pentágono y la Oficina de Reconstrucción y Estabilización.

Quinto.- Guerra. Destrucción de la economía y de los servicios públicos, y de la estructura económica y social.

Sexto.- Reconstrucción que irá acompañada de una privatización plena, de la creación de un mercado protegido monopolístico (contratos de reconstrucción) para las multinacionales norteamericanas, y de una transferencia intensa de propiedad”.[9]

La estructura que diseña Bush no es en realidad nueva. Sus elementos fundamentales aparecen en un documento muy anterior: la Ley Helms Burton que organiza la reconstrucción de una Cuba sometida a Washington. El Comité para la Asistencia a una Cuba Libre plantea también, al detalle, la “destrucción del entramado social”, la “destrucción de lo viejo”, y la “orientación hacia el mercado”.

4. La destrucción creativa y la Conferencia de ladrones

El proceso de destrucción-reconstrucción proporcionaría, -en principio-, enormes beneficios a las multinacionales que, como botín de guerra, se apropiarían también de todo el patrimonio público y gran parte del privado del país vencido.

El expolio inicial fue gigantesco y continuó después con la destrucción sistemática de ciudades, la matanza generalizada, los desplazamientos masivos de población y el exilio.

Las migajas -para premiar a los aliados y recibir la pleitesía de los menos cooperantes- se repartirían en una reunión bautizada como Conferencia de Donantes que se reunió en Madrid en octubre de 2003.

La Conferencia de Donantes fue realmente un acto más político que económico (los grandes contratos los habían asignado antes e inmediatamente después de la “victoria”, el Pentágono y la Autoridad provisional de la Coalición) de reafirmación internacional del derecho al expolio. También fue una especie de premio menor a uno de los aliados militares de ínfima cuantía, pero políticamente muy activo.

España fue el país al que –para su vergüenza-, se le “concedió” la sede de aquél acto propagandístico de “legitimación” y reagrupación de aliados después de las disidencias de países como Francia y Alemania. España la presidió, compartiendo su historia particular de la infamia con el entonces Secretario General de la ONU, Kofi Annan.

http://www.cubadebate.cu/index.php?…

Notas

[1] Una semana después de la victoria de Obama en las elecciones presidenciales, Bush, dirigiéndose sin duda a los grandes hacedores de la estrategia internacional de los EEUU en ambos partidos, en el Congreso; y, sobre todo, en el Consejo de Seguridad Nacional y en el Pentágono, lamentaba aquella jornada triunfalista en el portaviones Abraham Lincoln, bajo una enorme pancarta con el lema “Missión Accomplished”. El equipo militar de Bush había demostrado una absoluta incompetencia. La guerra, como sabríamos en seguida no estaba ganada; y, como sabemos ahora estaría perdida poco tiempo después.

[2] EEUU tienen unas 1000 bases militares en el mundo, distribuidas en 130 países.

[3] Según el concepto clásico de soberanía de Bodino, como poder no sujeto a ley alguna.

[4] Estado, grupo terrorista, “estado frustrado” o “rogue state”, según la terminología estratégica que divulgó Madeleine Albricht, la Secretaria de Estado de Clinton.

[5] Como veremos en seguida, la invasión de Iraq es un capítulo fundamental en el establecimiento del Imperio, que va mucho más allá del mero control del petróleo.

[6] Durante los cinco meses iniciales de la administración del virrey Brener más de 200 empresas estatales fueron privatizadas. Nestor Suleiman. Mundo Árabe.

[7] Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

[8] Ver:

Matanzas y destrucciones S.A.

http://www.insurgente.org/modules.p…

La guerra instrumental

http://www.insurgente.org/modules.p…

[9] Matanzas y Destrucciones S.A.