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América Latina

Los términos medios son la antesala de la traición

En Colombia se juega el destino de la revolución bolivariana y la de los pueblos de Nuestramérica que aspiran independencia. No hay vuelta a atrás. El asunto es que la derrota militar y política de las bases en Colombia, significa la continuidad de la revolución bolivariana y la de los demás pueblos de America del Sur. Venezuela y Colombia parirán la Libertad y la Independencia de América Latina. Hoy día, Washington sólo cuenta en Sudamérica con el alineamiento incondicional de los gobiernos colombiano y peruano –quizás ahora, el de chile- y con base a los antecedentes históricos seguidos por más de un siglo, es previsible que busque atizar un conflicto regional con el propósito de hacerse de nuevas complicidades en la zona: como es el caso de Honduras. Tal es el telón de fondo de las tensiones entre Colombia y Venezuela.

Más temprano que tarde, como ha sido advertido por múltiples voces en el continente, la cesión por parte de Colombia de bases militares a Estados Unidos ha desembocado en una escalada de tensiones bélicas en Sudamérica, y muy particularmente con el despliegue de siete brigadas (más de mil soldados) en su frontera con Venezuela, básicamente en la zona Guajira y territorio del Arauca.

En este marco, donde las diversas expresiones del movimiento social y popular de Nuestramérica, resisten y se movilizan; surge la trascendente decisión de un acuerdo entre los grupos insurgentes - FARC-EP y ELN- que no es otra cosa que el pueblo colombiano en armas, que acoge el Derecho Internacional Humanitario y el Derecho de La Haya, como Fuerzas Beligerantes. Este acuerdo por la vida con visión continental de emancipación, es parte del bumerán al gobierno de Colombia por la decisión de permitir que, el imperio yanqui ocupe militarmente el país: aceptando la instalación de bases militares, el uso de los aeropuertos civiles, así como otorgarle inmunidad a sus efectivos militares, incluyendo a todo el personal civil que se tenga contratado.

La putiburguesía y el mas perverso títere del imperio, corrupto y mafioso –Álvaro Uribe Vélez- han pisoteado la dignidad colombiana, convirtiendo a la hermana Colombia en una gran Base Militar a disposición del imperio yanqui para que, en confabulación con los gobiernos de Panamá, Curazao y Aruba (que también autorizan presencia militar yanqui), sin perder de vista a Paraguay y Costa Rica, ahoguen en sangre la resistencia de nuestros pueblos. Esta acción premeditada de Uribe Vélez, para crear la “hecatombe” que le resolverá su “encrucijada”, que es imponer el referendo reeleccionista pasando por encima de la actual institucionalidad colombiana y antesala de los preparativos de las acciones para una poderosa agresión yanqui a Venezuela. Hecho éste que será algo relámpago y que tratará de golpear en puntos claves como el Guri y la planta de Refinación de Paraguaná (el centro refinador más grande del mundo con la fusión de Amuay, Cardón y Bajo Grande) para hacer retroceder el nuevo proyecto revolucionario en nuestra América que cabalga con la espada de Bolívar (símbolo invaluable de la independencia americana, usurpada por la oligarquía colombiana y recientemente recuperada por el Bloque Martín Caballero de la FARC-EP, para alegría de los hombres y mujeres del continente que trabajan por la felicidad de nuestros pueblos hermanos)

Solo la unidad, la acción decidida con firmeza y la beligerancia armada con el fusil de la verdad de los pueblos patriotas, de los demócratas verdaderos, de los auténticos revolucionarios y de todos aquellos que guardan esperanzas en la solución política en nuestro continente (Gran Referéndum Continental, propuesta de Evo Morales) podrá detener la guerra, hallar la paz y hacer posible la construcción de la Colombia Nueva y la Patria Grande, con la que soñó Bolívar y de la que hablaba el Ché.

¡Manuel Pérez Martínez -Manuel Marulanda- ejemplo que debemos cultivar, para seguir su senda!

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