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América Latina

América Solidaria: Haití en epicentro geopolìíco

Mientras Cuba y Venezuela siguen encabezando el socorro latinoamericano para Haití, el aumento a 20,000 soldados y 20 buques de guerra de Estados Unidos –previsto por el Pentágono para el domingo- eleva más la tensión regional y convierte la devastada nación caribeña en su epicentro. El escenario ha venido a cumplir el análisis y las propuestas del memo cibernético 2754, de la Heritage Foundation del 13 de los corrientes, a escasas 24 horas del terremoto que destrozo Puerto Príncipe con una intensidad de 7.3, en el que se advirtió que Estados Unidos debía desplegar una fuerza militar avasalladora para y una ofensiva diplomática mostrar que mantiene su poderío e influencia en el Caribe y neutralizar la presencia cubana y venezolana.

“Cuba y Venezuela, que ya intentan minimizar la influencia de EEUU en la región, con toda probabilidad aprovecharán esta oportunidad”, dice el memo.

Esa confrontación geopolítica está teniendo por el momento el efecto de incrementar los obstáculos a la ayuda internacional, a riesgo de que un país que ya ha tiene entre 50,000 y 200,000 muertos y cerca de tres millones de damnificados tenga que pagar un precio más alto todavía. Pero tiene también el efecto contradictorio de una competencia en cuanto a quién ayuda más y provocar una mayor atención a los problemas profundos que enfrenta Haití para lograr su reconstrucción.

Con un nivel que este fin de semana llega al de la “Operación Causa Justa” de la invasión a Panamá, las fuerzas armadas de EEUU ya controlan no sólo el aeropuerto y las comunicaciones, sino hasta los cuarteles militares y otros puntos estratégicos. Además, hacen sentir su mandato hasta el punto de decretar un toque de queda a los cooperantes internacionales y expulsar a los medios de prensa del aeropuerto, según hizo constar en sus despachos desde Puerto Príncipe la agencia NOTIMEX.

Sin embargo, lo masivo de la fuerza estadounidense ha quedado opacado a corto plazo en lo tocante a la intensidad de la ayuda y el socorro transportados. Según los informes del Comando Conjunto del Pentágono, a mediados de esta semana EEUU había hecho llegar a Haití menos de 1,000 personal médico que había atendido poco más de 5,000 pacientes y distribuido millón y medio de botellas de agua y 700,000 comidas.

De acuerdo a los despachos de la Agencia Bolivariana de Noticias, con un despliegue mucho más modesto de varios buques de la Armada y aviones militares, Venezuela había enviado a Haití cerca de siete mil toneladas de alimentos y sus ingenieros ya trabajaban en la reconstrucción del puerto de Cité Soleil. Además de equipos médicos y de salvamento, también había enviado 300,000 barriles de petróleo a través del sistema de Petrocaribe.

Cuba, mientras tanto, seguía concentrando su esfuerzo en las brigadas médicas con varios cientos de efectivos, que atendían miles de pacientes.

Las Naciones Unidas informaban que más de 30 países colaboraban en la operación conjunta de ayuda para Haití. La Agencia Alemana de Prensa informaba que Francia ya tenía mil cooperantes sobre el terreno, en tanto que la agencia Ria Novosti daba cuenta de que Rusia estaba enviando cinco aviones miltares con refuerzos y toneladas de equipo para el hospital que ya tiene operando.

México era otro de los países que se destacaban en la segunda semana de operaciones y varios buques de su armada transportaban toneladas de ayuda en tanto que un ejército de más de 11 mil voluntarios se encargaban de recoger y organizar los suministros para su embarque.

Pero México era también uno de los países que levantaba su voz de alarma ante el problema y NOTIMEX denunciaba cómo se intensificaba la llegada de aviones militares de EEUU que aterrizaban con poca o ninguna ayuda pero desembarcaban cientos de soldados en tanto se obstaculizaba la llegada de las aeronaves de socorro. Las denuncias en ese sentido proliferaban desde distintos países, como grupos de organizaciones no gubernamentales de Valencia y Médicos Sin Fronteras.

Ese último grupo fue específico al alertar de que un avión que transportaba equipo de diálisis fue retrasado porque EEUU le negaba permiso de aterrizar en Haití.

Los mandos estadounidenses por su parte han explicado que se trabaja para superar los retrasos y que se debe tener en cuenta que el aeropuerto internacional de Puerto Príncipe maneja usualmente 13 vuelos diarios mientras ahora aterrizan 140 y hay por lo menos 1,400 vuelos tratando de llegar.

Parte del problema es que no se trata sólo de los daños que el terremoto le causó al pueblo de Haití sino a los negocios de EEUU. Según los datos del Buró del Censo, Haití es el cuarto mercado para las exportaciones estadounidenses en la cuenca del Caribe y además, también de acuerdo a las cifras oficiales, es uno de los principales suplidores manufactureros para la industria del vestido, todo lo cual se ha afectado por el seísmo.

En la otra cara de la moneda, esa posición de importancia para EEUU se ha dado a base de las medidas impuestas desde afuera como cuando se destruyó sus posibilidades de independencia alimentaria haitiana con el requerimiento que eliminara las barreras a la importación de cereales –principalmente arroz- como condición para empréstitos. De igual forma, las industrias como la textil aprovechan que pagan salarios muy bajos en un país en el que más de la mitad de la población sobrevive con ingresos menores a un dólar al día.

La muestra de que el colapso parcial del Estado debido al terremoto podría dejar espacio para la rebelión quedó demostrada en el verano pasado cuando las protestas sociales y obreras por mejores salarios llevaron a demostraciones callejeras y al uso de las fuerzas de ocupación de las Naciones Unidas para reprimirlas.

No contadas entre las fuerzas militares de EEUU están las compañías militares privados, que han comenzado a enviar efectivos y por lo menos una anuncia su disposición a proveer especialistas y perros amaestrados para enfrentar desórdenes laborales.

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