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Memoria

Camilo Cienfuegos, guerrillero heroico

Había cumplido 27 años y se encontraba entusiasmado con la Reforma Agraria uno de los principales proyectos de la Revolución Cubana. Camilo Cienfuegos Gorriarán, el cubano combatiente que amaba las tareas difíciles, sabía que a la Revolución le esperaban momentos difíciles para consolidarse. Transcurría el mes de octubre de 1959 y él estaba dispuesto a enfrentar cualquier dificultad en aras de la patria. Desde joven en la barriada Lawton de La Habana, Camilo Cienfuegos demostró un espíritu de lucha y progreso, así como una disposición a solidarizarse con los estudiantes y trabajadores en causas políticas y sociales. Tenía 16 años cuando se enfrentó con policías al protestar por el incremento en las tarifas del transporte público.

A los 21 años viajó a Nueva York en busca de trabajo para mejorar la economía y ayudar a sus familiares. En 1954 regresa a Cuba en momentos de la efervescencia estudiantil contra el régimen de Fulgencio Batista. Camilo participa en manifestaciones junto a centenares de jóvenes y en 1955 es herido de bala y fichado por el régimen como elemento subversivo.

Una vez más sale de su querido país. Vuelve a trabajar en Estados Unidos y cuando vence su permiso migratorio viaja a México donde contacta a Fidel Castro Ruz. Los patriotas cubanos se alistaban para emprender el recorrido de regreso en el yate Granma. Camilo se une al movimiento y se transporta hasta Veracruz para retornar a la patria de Antonio Maceo y José Martí.

Los compañeros de la guerrilla cubana se identificaban con Camilo por esa facilidad que tenía para hacer bromas. Estaba convencido de la importancia de su causa. La defendía con alegría y buen humor en medio de las adversidades. Existen en Cuba numerosos testimonios sobre la actitud amistosa de Camilo, el guerrillero, el comandante, el patriota y para muchos el hermano.

Luis Olázabal, también guerrillero y patriota martiano, estuvo en la Sierra Maestra y en otros espacios de la geografía cubana, acompañando a Camilo, Ernesto Che Guevara y Fidel. Olázabal recibió de Camilo el apodo de “el dinamitero bailarín”. En diciembre de 1957 los insurgentes organizaron una fiesta en un lugar conocido como Pata de la Mesa y cada uno demostró sus habilidades musicales.

“Camilo era un gran jefe. Siempre estaba contento. Personalmente me dio varias tareas: vigilar, buscar alimentos y armas, porque no había suficientes. En Ciudad Libertad todos los días a las siete de la mañana, él revisaba la tropa. Como sabía que yo tenías los pies enfermos, desbaratados de andar por los montes, llenos de callos, al llegar frente a mí me pisaba. Al moverme me reportaban; eso lo hizo hasta un día que, como tenía confianza con él le dije: ‘por ti tengo como 20 reportes por moverme en atención’. Entonces Camilo llamó al oficial jefe de la tropa y le dijo: ‘Quítale todos los reportes a este guardia’ y me los quitaron”, expresó Miguel Ángel Núñez Cedeño, conocido como Manano, durante una entrevista con Orlando Fombellida Claro, periodista del diario La Demajagua en un aniversario camilista.

Cienfuegos Gorriarán alcanzó el grado de Comandante en plena lucha guerrillera. Fidel lo designó responsable de la Columna Antonio Maceo que tenía el propósito de llevar la invasión insurgente a las provincias del occidente cubano. En los meses finales de 1958 Camilo llegó a Yaguajay, provincia de Sancti Spiritus y obtuvo éxito. Se le conoce en la historia como Héroe de Yaguajay.

Después del histórico triunfo del Primero de Enero de 1959 fue nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde. Enfrentó varias conspiraciones y explicó a sus compañeros y a sus compatriotas lo importante que era preservar la unidad. En la prensa nacional cubana e internacional, sobre todo en Estados Unidos, se acusaba de radicales y socialistas a los dirigentes cubanos por realizar una reforma agraria que no convenía a los intereses de los privilegiados.

Fidel se dirigió a los trabajadores bancarios el 19 de octubre de 1959 y comentó que había que ganar nuevas batallas, entre ellas, la de enfrentar las campañas que realizaban los dueños de las revistas Time y Life. “Tenemos que buscar la solidaridad del pueblo norteamericano”. Mientras tanto en Camaguey, un grupo contrarrevolucionario dirigido por Hubert Matos, traidor a la causa patriótica, organizaba un complot.

Frank Sturgis, agente de la CIA estadounidense y Pedro Luis Díaz Lanz, otro traidor, quien se había fugado en junio hacia Estados Unidos, luego de haber desempeñado la jefatura de la Fuerza Aérea Revolucionaria, realizaron un ametrallamiento aéreo en La Habana el día 21 de octubre pocas horas después de producirse el desenmascaramiento público de Hubert Matos, antiguo jefe del Regimiento Militar de Camaguey.

Camilo partió hacia Camaguey con la misión de detener a los cabecillas del complot, entre ellos a Hubert Matos Benítez. El delegado del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), capitán Jorge Enrique Mendoza, transmitió un mensaje por Radio Legendario, donde explicó la traición de Matos. Grupos de trabajadores se dirigieron a los talleres y oficinas del periódico Adelante para aclarar y conocer los detalles de la situación. Algunos solamente sabían que Matos había presentado su renuncia. Al mediodía del 21 de octubre, Camilo y Fidel, presidieron una marcha desde las oficinas del INRA hasta la fortaleza militar camagueyana.

Los viajes entre La Habana y Camaguey se multiplicaron para Camilo quien se dio a la tarea de solucionar políticamente los residuos y secuelas de confusión que dejaba la traición de Matos. En una noche tormentosa del 28 de octubre decidió regresar a La Habana y su avión desapareció. Nunca se encontraron sus restos. “Nos enfrentamos febrilmente en su búsqueda durante casi una semana, en la esperanza de que pudiera estar en un islote, en un lugar solitario, en algún punto”, expresó Fidel, unos años después, durante uno de los numerosos homenajes que la Revolución ha rendido a Camilo durante este medio siglo.

Camilo tenía antecedentes revolucionarios entre sus familiares. Era un hombre del pueblo, un trabajador, un entusiasta. Tenía un temperamento revolucionario y una gran alma revolucionaria. Sabía lo que significa una Revolución. Cincuenta años después de su desaparición, en octubre de 2009, el pueblo y el gobierno de Cuba lo recuerdan con la misma decisión camilista de enfrentar cualquier dificultad en aras de la patria. El recuerdo ejemplar de Camilo Cienfuegos Gorriarán, guerrillero heroico, ha permanecido durante cinco décadas como patrimonio histórico de Cuba, de nuestra América y de la humanidad.

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