// está leyendo...

América Latina

La revolución guatemalteca está en marcha

Son 60 años de gobiernos de la derecha los que por fin están llegando a su fin. Todo lo que está ocurriendo es el principio del fin de un sistema injusto, excluyente, racista y desvergonzado. Todos los atorrantes, desaprensivos y sinvergüenzas que han detentado el poder desde 1954 tras la destrucción de la Revolución Democrática de 1944, resultado de la alianza oligárquica antipatriótica nacional y el imperialismo norteamericano, ven ahora, perplejos y asustados, que sus días de hartazgo, de saqueo del Estado, de abandono de la población con el 85% por ciento de ciudadanos en la pobreza y extrema pobreza; todo esta infamia de más de medio siglo, está al borde del abismo.

De hecho hay un estado preinsurreccional,  que será insurrección total cuando los ciudadanos del campo se movilicen y converjan, para empezar, este sábado a la Plaza Central, pues hasta el momento han sido espectadores y es de hecho la debilidad del movimiento espontáneo de masas. Son movilizaciones más que todo de la ciudad capital, de población urbana convocadas por las redes sociales, de todas las fracciones de clase: capamedieros empobrecidos y enputados por venir a la baja en su nivel de vida, empresarios ligeramente progresistas disminuidos en rentabilidad por las mafias del mercado internacional (importadores y exportadores) que no dan le apuntan a la competencia comercial desleal evadiendo impuestos y por lo tanto vendiendo más barato. Profesionales liberales depauperizados y hasta vulgarizados por la pobreza nacional. Politiqueros que han llegado al extremo de la deshonestidad, como el caso del partido LIDER que ya creyéndose ganador en las próximas elecciones están ahora cobrando a los candidatos a alcaldes del departamento de Guatemala 10 millones de quetzales (antes solo cobraban 5 millones), diputados departamentales que pretende no solo reelegirse ellos, sino a los hijos, cuñados o tíos, cambiándose de partidos, vulgares sujetos desprovisto de ideales, a cero convicciones y han visto en la política un negocio más, de los tantos que poseen con el dinero del pueblo (gasolineras, moteles, predios de carros robados, etc).

Todo esto ha originado el movimiento social actual. Se han dado algunas tímidas manifestaciones en las cabeceras departamentales, porque aquí los caciques (alcaldes y diputados que se han repetido por años) tienen enorme influencia y control sobre grandes segmentos de la población. Por el momento no ha corrido sangre, pero si las exigencias avanzan, las clases poseedoras no se quedarán de brazos cruzados en defensa de sus intereses de clase, buscarán, indudablemente, una alianza estratégica con el imperialismo y los sectores ultraconservadores de la sociedad y todo podría pasar. Las manifestaciones pacíficas dejarían de serlo y aunque el movimiento se abortara por una u otra razón, la semilla de la inconformidad, el cuestionamiento, y las ansias de libertad por construir una Patria Digna, está, pues politiqueros, ya plantada en una tierra fértil que ha esperado 60 años de gobiernos de derecha y que ahora le apunta a construir un horizonte amplio, democrático e incluyente. Repito, el principio del fin ha empezado.

Fuente: http://lacunadelsol-indigo.blogspot…