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Comunicados y Cartas

Cuando la geopolítica se pone por encima de la lucha de clases

Para algunos parece que la geopolítica lo es todo y que según ellos debemos subordinar nuestra acción y destino a la partida de ajedrez geopolítica que se desarrolla actualmente entre EEUU, la Unión Europea y aliados por un lado y por otro lado Rusia y China. Parece que para ellos Rusia y China son nuestras esperanzas de un mundo mejor.

Lo hemos dicho otras veces y no nos cansaremos de repetirlo. Sin ninguna duda es EEUU actualmente el enemigo número 1 de los pueblos y oprimidos del mundo y el estado más criminal y terrorista del mundo. Y todos sus aliados, incluidos el estado español y la Unión Europea cómplices y corresponsables de sus crímenes.

Y es positivo que Rusia y China, al entrar en contradicción con EEUU, limiten o pongan cierto freno a los desmanes criminales de EEUU y aliados limitando su intervencionismo y haciendo un mundo más equilibrado. También es positivo que países oprimidos, fruto de estas contradicciones, puedan tener cierta protección de Rusia y China frente a las amenazas intervencionistas de EEUU y aliados. Seguramente países como Venezuela, siria y otros se han salvado de una segura intervención armada imperialista gracias a esto.

Ahora bien lo que no es de recibo es subordinar nuestro destino y acción política a los movimientos geopolíticos de Rusia y China frente al imperialismo comandado por EEUU. Lo que no es de recibo es poner la geopolítica por encima de la lucha de clases pues si ponemos por encima esta apaga y vámonos, pues no tenemos nada que hacer. Quienes ponen la geopolítica por encima de todo están proclamando la muerte de la lucha de clases y actuando contra los intereses y anhelos de los oprimidos por destruir este mundo injusto y construir un mundo al servicio de los oprimidos.

Las revoluciones y los revolucionarios siempre caminaron contra la corriente. Se abrieron paso, en particular, contra las ideas hegemónicas en el campo de quienes luchaban por construir un mundo nuevo. Si las fuerzas revolucionarias se hubieran limitado a seguir el sentido común dominante en cada época, no hubieran sido revolucionarias. Uno de los desafíos más trascendentes que debieron enfrentar fue no someterse a la lógica de las relaciones interestatales. Lo que no quiere decir que les haya sido indiferente.

Hoy se puede comprobar una extendida confusión entre la cuestión interestatal y la lucha emancipatoria de los pueblos. Estados Unidos y el gran capital multinacional se confrontan, parcial o totalmente, con los países emergentes, algunos de ellos agrupados en el BRICS. Esta disputa interestatal es positiva porque desestabiliza la dominación y puede abrir espacios a la lucha de los sectores populares del mundo. Pero ninguno de los emergentes, ni el más radicalmente enfrentado con Washington, deja de ser Estado y gobierno enfrentado a su propio pueblo.

La lucha de clases es el motor del cambio social y ella debe ser el centro de nuestra acción y no la geopolítica.

Fuente: http://odiodeclase.blogspot.com/201…