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Para tener en cuenta

[Perú] El marajá García

Alan García vive en el lugar más caro del país, maneja automóviles que parecen una versión sénior de Oropeza y viaja acompañado varias veces a lo largo del año. Pero esos gastos, y muchos otros, son asignados a la Universidad San Martín de Porres por su ilegal condición de director de un postgrado sobre gobernabilidad, para la que no tiene los títulos correspondientes. Además, la misma casa de estudios ha puesto a su servicio un hermoso local en el corazón de Miraflores, donde hace vida política, reúne la dirección del Apra y a su entorno más cercano (muchos son profesores de USMP) y donde recibió, hace muy poco, la visita del primer ministro dentro de su periplo de diálogo con los partidos para lograr el voto de confianza.

¿Cuánto le trasfiere la Universidad al dirigente político y eterno aspirante a la presidencia, de las pensiones que pagan los alumnos, incluido un salario mensual de 50 mi soles? No se sabe, pero es probable que equivalga a la suma de las remuneraciones de más de diez personas de un nivel equivalente al suyo y mucho más si trata del promedio de los profesores con todos los títulos académicos. Pero nada de esto importa, ni que el rector haya sido su ministro por cinco años y sea conspicuo miembro del partido aprista. Bueno, Alan ha sido siempre un hombre con suerte. Porque no vayan a creer que Alan recibe este trato porque, pobrecito, como expresidente y candidato del 2016, tiene que tener la vida arreglada, para dedicarse de lleno a la política, como decían los empresarios que hacían bolsa en 1985, y le compraron casa en Chacarilla del Estanque y un carro nuevo después de electo.

No, además don Alan hace otras compras inmobiliarias a su nombre y otros desembolsos, y presenta, cómo no, las contrapartes de ingreso que explican por qué es que puede. Acaba de jactarse de sus 82 conferencias internacionales en dos años, pagadas por empresas, que en su mayor parte tuvieron contratos con su gobierno y que ahora le abonan 50 mil dólares por una hora de parloteo, con pasajes y viáticos incluidos. Entonces, ¿de qué nos quejamos? Además Crisol, también de Chang y de García, le imprimen sus libros y le pagan regalías por adelantado. ¿Cómo habrá sido la edición de 9 tomos y cinco mil páginas de sus “obras completas” recién lanzadas al mercado? Todo parece recompensar a un genio simultáneo de la política, la enseñanza y la literatura.

Y, claro, el hombre puede sonreír y batir su enorme ego, porque sabe que lo suyo es totalmente anormal y conchudo, pero nadie lo va a meter preso por ello. De todos los presidentes de los últimos 50 años, García es el que más denuncias de hechos dolosos ha sido acusado, pero ha logrado prescripciones, exclusiones y archivamientos de casos que no hubieran podido existir sin su participación. Pero no sido sancionado nunca, nunca.

Fuente: http://rwiener.blogspot.com/2015/04…