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Análisis de interés

[Colombia] A propósito de lo del Cauca

La más reciente acción militar de las FARC-EP en el Cauca ha puesto de presente la verdadera cara del Establecimiento. Sus considerandos y resoluciones indican una lógica insostenible y absurda, según la cual la insurgencia está obligada a dejarse matar, herir, encarcelar y golpear de mil maneras, sin el menor derecho a mover un dedo en su defensa. Y todo sostenido en el manoseado argumento de que están en curso las conversaciones de paz de La Habana.

De acuerdo con la edición digital de El Espectador de hoy, la unidad golpeada contaba con más de 50 soldados de la Brigada Móvil 17, perteneciente a la Fuerza de Tarea Apolo que, según el general Mario Augusto Valencia, comandante Tercera División del Ejército, se encontraba desarrollando operaciones de control territorial, para garantizar la seguridad de la población civil. Un grupo élite de contraguerrilla , adelantando operaciones militares ofensivas.

Lo de la protección a la población civil es cuestionable. El alcalde de Buenos Aires, declaró que sólo a partir de la llegada de la Brigada Móvil 17 a controlar la zona, empezaron los hostigamientos. Un concejal, reveló que en repetidas ocasiones le habían solicitado el Ejército que se retirara de la vereda, porque “los uniformados se acantonan en el polideportivo, que queda a unos 10 metros de la primera casa del pueblo. Es un riesgo para la gente”. El Personero señaló que el temor ahora es que se presente un desplazamiento.

La prensa da cuenta de que el polideportivo de la vereda la Esperanza, lugar elegido por la tropa para acamparse, quedó completamente en ruinas. “No hubo afectación de viviendas, lo que hace presumir que el ataque se hizo muy de cerca, mínimo a unos diez metros”. Es decir, que se trató de un combate, de un enfrentamiento entre dos fuerzas militares. Y en el que la guerrilla se cuidó sobremanera de causar algún daño a la población civil.

Las unidades de contraguerrilla son fuerzas de choque, entrenadas, preparadas y apertrechadas hasta los dientes con el armamento más moderno y contundente, con medidas de seguridad y centinelas profesionales, con toda clase de apoyos inmediatos. Si las FARC consiguen propinarles un golpe como este, sencillamente cabe admirar su destreza y valentía. La tropa no estaba allí para repartir bendiciones, sino que falló en una misión de guerra.

Porque no está de más recordar que los contraguerrillas iban era a lo suyo, matar, herir, capturar. Y desde que las FARC-EP decretaron su cese unilateral en diciembre pasado, advirtieron con toda claridad que sus unidades responderían a las operaciones militares ofensivas de las tropas. No se trata entonces ni siquiera de una ruptura del cese unilateral, sino la más elemental aplicación del mismo. Ninguna fuerza militar en tregua se deja exterminar. El propio Presidente Santos advirtió el mismo día que anunció la suspensión de bombardeos aéreos, que había dado la orden a la fuerza pública de desarrollar operativos militares a fin de copar todo el territorio nacional. Y el Secretariado Nacional de las FARC-EP, en un comunicado titulado Una dudosa generosidad, fechado el 13 de marzo, y del que la gran prensa que hoy se arranca los cabellos dio amplia cuenta, puso de presente lo que ello implicaba.

Un gobierno que adelanta conversaciones de paz bajo la premisa de actuar en la Mesa de La Habana como si no hubiera guerra, y hacer la guerra en Colombia como si no hubiera Mesa en La Habana, que se niega terminantemente a hablar de cese el fuego bilateral y que ordena operaciones militares ofensivas por encima de cualquier acto de buena voluntad del adversario, carece del mínimo argumento para escandalizar con lo ocurrido.

La lógica de la oligarquía colombiana no cambia un milímetro. Ella tiene el derecho a emplear toda clase de violencias contra el pueblo que lucha, y éste está obligado a recibirlas como si se tratara de maná caído del cielo. Lo ratifica ahora Santos con su levantamiento de la suspensión de los bombardeos aéreos. En las FARC siempre sentimos que se trataba de una simple maniobra y los hechos vienen a ratificar que en verdad lo era. Con eso no va a intimidarnos. Pero en cambio lanza por la borda los avances conseguidos en la disminución de la intensidad del conflicto, y pone a nuestra organización a las puertas de una ruptura real del cese unilateral de fuego. Queda claro una vez más que la voluntad de paz del gobierno nacional es verdaderamente incierta. Que se parece más a la ilusión de un sometimiento de la contraparte en La Habana, al tiempo que en la confrontación armada al interior de país.

Ahora añaden al hecho otra de sus acostumbradas perfidias. Que fue una acción claramente premeditada y ordenada desde La Habana por el Camarada Pablo Catatumbo. Con lo cual no hacen más que revelar las verdaderas intenciones que los inspiran, poner fin al proceso de paz, y de paso sabotear en el Congreso de los Estados Unidos el retiro de Cuba de la lista de países que apoyan al terrorismo. Es increíble el grado de maldad que pueden albergar esas cabezas. Montañas de Colombia, 16 de abril de 2015.

Fuente: http://farc-ep.co/?p=4424