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América Latina

[Colombia] Santos está jugando con la paz

“Hemos avanzado como nunca, pero aún hay mucha tela por cortar”, fue la expresión “coloquial” del Comandante Pablo Catatumbo, al llamar la atención sobre el mal intencionado manejo mediático que el gobierno hace del proceso de paz, diciendo verdades a medias o falsedades, con lo que siembra expectativas que no corresponden a la realidad.

Un inmenso daño está causando al proceso la “intensa campaña mediática desde diversos flancos institucionales que da la sensación de que el acuerdo está a la vuelta de la esquina”. La realidad es que el Presidente Santos ha instrumentalizado el proceso de paz como estrategia de campaña para que le reporte un buen resultado en las urnas en octubre, sacrificando el avance de las conversaciones y jugando con el deseo de paz de los colombianos.

En La Habana da largas para retomar las salvedades y se muestra intransigente para concertar el tema de justicia, para convenir el cese bilateral del fuego y se niega a desmantelar el paramilitarismo con el argumento mentiroso de que este “ya no existe”.

¿Cuál será el efecto sobre la población ilusionada con unas expectativas desproporcionadas, si llegaran a presentarse en el desenvolvimiento de las Conversaciones obstáculos insalvables? ¿De quién será la responsabilidad de una nueva frustración del pueblo, construida de forma maquiavélica con engaños del gobierno?

Nosotros, las FARC-EP, estamos comprometidos con las paz, una paz edificada sobre firmes cimientos para que pueda ser duradera. En esto se funda nuestra preocupación por el poco interés que Juan Manuel Santos tiene en avanzar en los puntos 3 y 5 de la Agenda General -de los que se ocupa la Mesa en la actualidad-, y en retomar los “temas cruciales” que componen las 28 salvedades sobre política agraria, participación política y cultivos ilícitos.

El pueblo colombiano que ha sufrido la guerra durante 50 años, y más, debe recordarle a Santos que lo eligió fue para que ponga fin al conflicto y no para que se perpetúe en el poder mediante la reproducción de los males que han impedido finalizar la guerra.

“Vergüenza de la Nación”

El sistema judicial colombiano se halla sumergido en una honda crisis con motivo de los recientes escándalos de corrupción, tráfico de influencias y vínculos con el paramilitarismo que involucra al presidente de la Corte Constitucional.

Como el país lo sabe, el magistrado Jorge Ignacio Pretelt Chaljub se niega a renunciar a su cargo a pesar de que la Fiscalía General de la Nación lo investiga por los delitos de tráfico de influencias, concierto para delinquir agravado, desplazamiento forzado de población civil, lavado de activos agravado y destrucción y apropiación de bienes protegidos.

El argumento de Pretelt para quedarse en el puesto es que los otros ocho magistrados que le están pidiendo la renuncia también tienen motivos para ser investigados - afirmó que las prácticas corruptas que le endilgan son usuales en el alto mundo judicial-, lo que nos señala el nivel de degradación moral en todos los órganos del poder público y que el caso Pretelt es solo un síntoma de la enfermedad crónica que padece la rama judicial.

“Colombia necesita urgentes cambios institucionales que no podrán venir sino de una Asamblea Nacional Constituyente […] debemos honrar la justicia en el sentido más amplio, como aspiración suprema de los pueblos ”, es lo que han dicho las FARC-EP en Cuba, en la voz del integrante del Secretariado, Pastor Alape, al ocuparse del tema.

Se hace necesario iniciar en la Mesa de conversaciones una profunda reflexión sobre los cambios fundamentales que requiere la justicia y reclama indignado todo el país. Ello requiere del involucramiento de investigadores y periodistas comprometidos con restauración moral de la nación, de la participación de la academia y de los líderes y movimientos sociales; para producir unas elaboraciones sustanciales que sirvan de insumos al escenario de los Diálogos, en el que buscamos configurar una nueva institucionalidad, que garantice la paz democrática.

¡El desminado es humanitario!

Otro tema aludido por la Delegación de paz de las FARC-EP en la jornada de del 21 al 23 de marzo, en el marco de los Diálogos de La Habana, fue el relacionado con el Acuerdo sobre limpieza y descontaminación del territorio.

El Comandante Ricardo Téllez en una rueda de prensa aclaró que el carácter del desminado es humanitario, se realiza exclusivamente en algunas zonas donde la población civil corre riesgo y es bilateral, es decir, tiene como propósito remover de los sitios también las cargas explosivas que fueron lanzadas por la aviación y la artillería del ejército y que no estallaron. Leer: Poniendo las cosas en claro El desminado militar, remoción y limpieza general de explosivos, no se realiza aún, puesto que la guerra no se ha terminado; este empezará a hacerse cuando empiece a implementarse el acuerdo final después de que lo suscriban las partes.

En correspondencia con este tema, la Subcomisión Técnica de las FARC sostuvo dos reuniones con representantes de la organización Ayuda Popular Noruega (APN) –encargada de coordinar el desminado- y con delegados del Ejército, en cabeza del General Javier Flores, para definir los detalles operativos del desminado humanitario en tres puntos del territorio nacional.

Fuente: http://www.pazfarc-ep.org/index.php…