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Economía

La cumbre del BRICS busca crear un nuevo orden mundial

Todavía es prematuro tomar la decisión sobre la fundación del Banco de Desarrollo del BRICS, declaró la parte rusa en Durban donde se celebró la quinta cumbre del grupo.

En vísperas de la cita esta decisión se presentaba como un movimiento de gran impacto, al igual que el proyecto de constituir un Fondo Anticrisis dotado de 100.000 millones de dólares. Según algunas previsiones, el nuevo banco debería contar con un capital inicial de unos 50.000 millones de dólares, una media de 10.000 millones por país. Pero si analizamos con más atención las declaraciones hechas antes de arrancar la cumbre veremos que nadie había planeado tomar decisiones definitivas con respecto a la creación de una entidad financiera común, se hablaba sólo de las “posibilidades” de una cosa y otra.

En Durban los líderes de los cinco países emergentes conocidos como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) alcanzaron su máximo objetivo: la declaración final aprueba la creación de un Banco de Desarrollo que permita al grupo echar a andar sus proyectos, pero los detalles se deben seguir discutiendo. Aunque el plan de la constitución del Fondo Anticrisis se vio frenado.

Intereses comunes

La idea del banco y del fondo surgió hace un año en la cumbre del BRICS en Nueva Dehli y fue formulada de la siguiente manera: convendría que durante el próximo año los expertos estudiaran la cuestión sobre la posibilidad de crear este tipo de instituciones para luego debatir los resultados de su estudio en Durban. Los expertos, tal y como se les había encomendado, estudiaron la propuesta. Y los ministros de Finanzas de los cinco países analizaron el informe de los expertos y sacaron las conclusiones. El proceso continuará.

Mientras tanto, los debates que tuvieron lugar en Durban permiten analizar ciertos aspectos del funcionamiento del denominado grupo BRICS.

Estrictamente hablando, este grupo, creado hace casi diez años por un conjunto de potencias emergentes: Brasil, Rusia, India y China, con la posterior adhesión de Sudáfrica, podría continuar siendo lo que ha sido hasta ahora: una plataforma para el diálogo entre los países con el desarrollo económico más dinámico del mundo.

Pero dio la casualidad de que la primera cumbre de los BRICS en 2008 coincidió con el inicio de la crisis financiera global, que se presentaba a la vez como una desgracia y como una oportunidad. Los miembros del entonces BRIC (aún sin Sudáfrica) hicieron especial hincapié en esta coincidencia y concentraron los esfuerzos para demostrar que valen algo en el mundo de las finanzas. Está claro que a los BRICS les gustaría crear una nueva arquitectura financiera. ¿A quién no le gustaría? Pero el antiguo esquema se resiste y sólo con las declaraciones no basta.

En este sentido la idea de crear un banco de fomento de BRICS, formulada por la India pero aceptada con entusiasmo por todos los miembros del bloque, es muy atractiva. Especialmente su principio de participación equitativa: aunque China es la mayor economía del grupo, no por ello tendría más privilegios en la gestión del nuevo banco.

Está claro también que el proyecto del banco es una especie de desafío al Banco Mundial, institución que los BRICS consideran bajo un excesivo control de Estados Unidos y Europa.

En la última cumbre fue la anfitriona del evento, Sudáfrica, la que promovía activamente la idea con miras al provecho de su continente. Aunque sin esperar que esta entidad financiera fuera constituida el líder sudafricano enarboló como el lema de la cumbre ’La cooperación con África’ e invitó a participar en ella a sus homólogos de otros países africanos. De hecho, los BRICS aprobaron varios documentos sobre la financiación conjunta de proyectos de desarrollo en el continente africano.

Parece que invertir en África puede ser una perspectiva interesante. Al menos en el caso de China, que a cada momento aumenta su cooperación con algunos países africanos y que fue, por cierto, el país que propuso la adhesión de Sudáfrica al BRIC. Aunque también son bastante estrechas las relaciones de la India y de Brasil con el continente africano. Es más, los resultados de las negociaciones del presidente ruso Vladimir Putin con su homólogo sudafricano Jacob Zuma, sostenidas al margen de la cumbre, demuestran que Rusia está dispuesta a aumentar su presencia en África.

En cuanto al Fondo Anticrisis, ya sería una alternativa del Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, las participaciones de los cinco socios en el fondo no podrán ser iguales, siendo la más grande la de China.

Ningún estado miembro quiere que Pekín domine en el BRICS pero, se quiera o no, el gigante asiático cuenta con las reservas de divisas más importantes del mundo que alcanzaron la suma récord de 3,31 billones de dólares. China, además, es el país que ya había puesto en práctica la idea de un fondo multilateral anticrisis de los países del Sudeste asiático. Este mecanismo contribuyó a superar la crisis financiera asiática en los años 1997-1999. Desde entonces la estabilidad financiera en Asia es el ejemplo a seguir.

Consenso de los BRICS

Además de las finanzas, lo más interesante de la cumbre de Durban fue el intento de dar a los BRICS una forma más concreta y definir mejor su condición.

Por ahora no podrían ser calificados como una organización, aunque la idea de un ’secretariado virtual’, que se discutió en Durban, les aproxima a esta categoría.

Este acercamiento se produce a causa de que cada vez surgen más posibilidades de proyectos conjuntos. El plan de acción aprobado al cierre de la cumbre abarca nuevas áreas de cooperación, como la seguridad informática, la lucha antidroga y los intercambios juveniles y educativos. Los resultados del encuentro de Durban servirán de lección para los que año tras año pretendían demostrar que el BRICS es una quimera porque sus miembros no tienen nada en común, discrepan entre sí y nunca se pondrán de acuerdo.

Son precisamente las diferencias las que empujan a los cinco “líderes del futuro” a acercarse cada vez más. Esto se hizo evidente en la cumbre del año pasado, en Durban se formuló la filosofía del grupo: “Unir las diferencias” y “construir un sistema internacional multilateral”.

En otras palabras, hasta ahora las alianzas internacionales se creaban en función de los valores compartidos: primero estos valores se declaraban por un grupo de estados y luego se empezaban a imponer a otros estados. Pero los BRICS son producto de la nueva época, cuando las civilizaciones del mundo deben coexistir en paz y armonía.

Esto es lo que están aprendiendo a hacer los BRICS, representando cada uno de ellos todo un grupo de países o, incluso, un continente entero. 
Esta filosofía resulta muy atractiva. Hace un par de semanas el presidente de Egipto, Mohamed Morsi, por ejemplo, pidió que su país ingresara en el grupo. Pero los cinco miembros actuales no están preparados a expandir más sus siglas por el momento.

Este año Rusia puso su grano de arena en el desarrollo de la filosofía del grupo como un centro mundial alternativo de influencia. Es lo que se deduce del documento ’Rusia en BRICS. Objetivos estratégicos y medios para lograrlos’, preparado por un comité nacional para el estudio de los expertos de los BRICS.

Los expertos independientes también se pronuncian al respecto. El observador del Financial Times dice: la crisis de 2008 socavó las bases del Consenso de Washington sostenidas por la ideología de los mercados libres. Pero al mismo tiempo brindó un oportunidad al Consenso de Pekín que parte de la idea del desarrollo alternativo basado en el modelo de planificación centralizada. Las mayores potencias emergentes comparten esta idea. Así que en Durban empezó a perfilarse un nuevo orden mundial, a fraguarse un “consenso de BRICS” que promete ser más potente que el de Washington.


http://sp.rian.ru/opinion_analysis/…

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