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Análisis de interés

Algunas Reflexiones sobre la Derecha chilena

En las redes sociales abundan los estereotipos sobre el ser de derecha, centro o izquierda. Se nota mucho cierta confusión verdadera, como también enccontramos confusiones predefinidas y que sólo buscan desprestigiar al rival político por la vía de la caricatura o del sarcasmo. Esta tendencia se ha masificado y ya poco entendemos y aprendemos de verdad sobre lo qué es ser de derecha, centro o izquierda.

Hoy voy a reflexionar sobre la derecha, y en algunos días más sobre el centro y la izquierda…

Las tendencias políticas consolidadas en el imaginario colectivo siempre se muestran por su asociación y adherencia a ciertos palabras o conceptos determinados. Así las descubrimos y también comenzamos a aceptar su existencia real. La mayoría de la gente cuando piensa en “la derecha” vienen a su mente palabras como: conservar, orden, propiedad, patriotismo, libertad, economía de mercado, religiosidad, tradición, autoridad, privilegiados, etc.

Si examinamos la realidad nacional nos encontramos con dos partidos que pueden asociarse fielmente a las palabras y conceptos mencionados. Estos son RN y la UDI. Todos suponen, en principio, que la UDI es más de derecha que RN. Pero no siempre es así en la teoría ni en los hechos, de ahí la confusión reinante. Es que hoy la doctrina pesa menos que los liderazgos.

La doctrina política de la UDI es clara y sus militantes la conocen. Lo único no creíble es que intenten llamarse partido popular. En cambio en RN la doctrina está cada día más poco clara. Y la razón es muy simple: conviven en su interior militantes muy diversos en cuanto a lo que consideran sustancial de lo que estiman superfluo. El drama que vive hoy RN entre sus líderes, es fruto de la enorme diversidad de posiciones ideológicas que habitan la misma casa. Por eso mismo, muchos piensan que RN es el PPD de la derecha o que RN está intervenido por militantes UDI.

La figura de Carlos Larraín es la que ha provocado que se haya tensionado hoy estas posiciones ideológicas tan diversas. Es que el Presidente de RN, por pasado y por formación intelectual y valórica, entiende a la política como una actividad misional y cuyo rol es potenciar cierto modelo (su modelo) cultural, económico y religioso desde arriba hacia abajo. Es demasiado evidente que su tipo de liderazgo es el último resabio del siglo XX. Él se siente cómodo en un período como la “Guerra Fría”, en que cualquier diferencia que podía haber en la derecha, podía ser un signo de que Gramsci estaba penetrando a su sector. Pero no puede sentirse agradado hoy en que el mundo mental de los ciudadanos es distinto.

La derecha se llenó de economistas y de ingenieros, acostumbrados a mandar en sus empresas. Mucho militante con vida partidaria son de perfil tecnócrata, incluído varios de sus líderes juveniles. Todos hablan de productividad, rentabilidad, de eficacia, de orden, de antipatía política, modernización, gestión de excelencia, etc. Leen a los institutos Libertad y Libertad y Desarrollo, como también a algunos pensadores del liberalismo económico. No son temas la filosofía, la novela, el arte, la música y de las humanidades en general muy poco o nada. Se sienten la élite tigre, jaguar, la que cambiará Chile y lo convertirá en país de la media OCDE. Sus conceptos santos son "evidencia" y "rentabilidad pública", propia de ingenieros enamorados de Estados Unidos.

Los líderes de derecha poco han entendido que ya no es posible en el mundo de la política de hoy dirigir desde arriba y hacia abajo sin mayores discusiones u oposiciones. Es muy cierto que el ciudadano de derecha tiende a ser muy obediente con las decisiones de sus líderes. En esto se parece mucho a los militantes duros de izquierda. Pero si se pretende conseguir mayorías ciudadanas, ya no es factible lograr la adhesión sin que no existan corcoveos importantes y deseos de mayor participación en la toma de decisiones.

En un mundo en que el control de la información fue posible administrando comités editoriales de los medios de comunicaciones tradicionales y relevantes, que duda cabe que para la derecha le fue cómodo ese escenario y de hecho lo es hasta hoy. Pero todo eso agoniza fruto de la democratización y surgimientos de numerosas fuentes de información. Si a lo anterior agregamos que publicar algo cuesta cero pesos en internet, y que facebook y twitter permiten la difusión instantánea y masiva, las posibilidades de crear realidades y opiniones dirigidas desde arriba es algo que fácticamente hoy es muy difícil de lograr.

La llegada de Sebastián Piñera a la presidencia fue una oportunidad soñada para la derecha. Sin embargo, leyó muy mal las razones del triunfo. No comprendió que no fue su proyecto o plan de Gobierno lo que le dio el triunfo, sino un agotamiento profundo de la Concertación. Pese a las enormes fallas de ésta, Piñera no arrasó en la última elección. O sea, la derecha obtuvo votantes altamente infieles y que la podían abandonar al menor desliz del Gobierno. Y eso es lo que ha sucedido hoy, aunque no por deslices, sino por errores graves de gestión y de sintonía política con la gente.

Si no se adecua a los tiempos, la derecha no podrá superar y por largo tiempo su techo histórico que no es más del 35 a 40 % de la población. Ser Gobierno le implica convencer a un poco más del 10 % de votantes, tarea que es extremadamente difícil. Y en las circunstancias actuales digamos que le es casi imposible. Para que vuelva ser Gobierno el 2015, necesita desarrollar un proyecto político que la acerque de verdad a la ciudadanía. Para eso necesita cuatro redefiniciones: a) ser más derecha política que derecha económica b) entender que Chile es diverso y no pretender imponer un modelo cultural y religioso c) comprender a los pobres y a la clase media, protegerlos de los abusos y apoyar con hechos concretos la igualdad de oportunidades d) entender que los ciudadanos no desean usura en lo básico: educación, salud y vivienda.

Debe acercarse y releer a sus próceres antiguos. Pero sólo a aquellos que fueron profundamente democráticos, con alta conciencia social y con un sentido de los deberes públicos y siempre altamente austeros. Debe alejarse de aquellos supuestos derechistas que nunca lo han sido porque su interés es únicamente su bolsillo. Estos últimos se sentían muy cómodos con un Ricardo Lagos y no dudo que hoy lo extrañen, ya que ese Presidente les garantizaba paz social para que pudieran mejorar su rentabilidad empresarial.

En el escenario actual, estoy seguro que la derecha no se muestra muy preocupada. Sabe que la Concertación tiene menos adhesión que ella. Por lo tanto, no creo que se muestre inclinada a realizar los cambios que la acerquen más a la actual ciudadanía. Posee un problema histórico: sus líderes no tienen mucho que perder en las elecciones. Se reubican con facilidad en las empresas privadas y probablemente ganando rentas muy superiores. Carecen de conciencia política, con la excepción de aquellos que han convertido a la política en su oficio de vida: los actuales diputados y senadores que se reeligen sin freno.

¿Qué sucederá con la derecha en el futuro? La derecha económica lo tiene claro: defender su bolsillo. La derecha política claramente no, y duda si seguir avalando a la derecha económica o convertirse en una derecha democrática y social, proclive a mejorarle la vida a los ciudadanos de a pie.


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